Por: Guillermo Torres Quiroz

La vigencia del mensaje de Juan Pablo II

El 12 de mayo de 1990, se celebró en la Ciudad de México dentro de las instalaciones de la biblioteca México, en la emblemática plaza de la Ciudadela aquel encuentro histórico del Papa Juan Pablo II con el llamado ‘mundo de la cultura’.

 

En la parte final de su discurso, el Santo Padre hizo un llamado a una búsqueda apasionada de la verdad y recordó que la vocación de servicio al hombre debe rechazar el egoísmo y debe provocar una participación responsable en la vida pública, así como en la defensa y promoción de los derechos humanos.

 

Las palabras del entonces Obispo de Roma, también llamaron a una acción concreta; “ser siempre mensajeros de una cultura de la vida que haga de México una patria grande donde los antagonismos sean superados, donde la corrupción y el engaño no encuentren espacio, donde el noble ideal de solidaridad entre todos los mexicanos prevalezca sobre la caduca voluntad de dominio”.

 

Se cumplieron treinta años de este mensaje. ¿Sigue siendo vigente?, ¿Cómo ha cambiado este país?, ¿El llamado tuvo algún efecto en los distintos actores políticos, sociales y culturales?

 

La respuesta puede tener distintos matices, pero es una realidad que el México de inicios de la década de los noventa es muy distinto al actual. De inicio hay que tomar en cuenta que en ese momento aún no se restablecían las relaciones diplomáticas entre nuestro país y el Vaticano, es más seguía vigente, aunque como letra muerta la ley reglamentaria del artículo 130 de la constitución que habla de la separación entre Iglesia y Estado, el culto público y que provoco la guerra cristera que acabo con la vida de muchos mexicanos.

 

Por otro lado, ni siquiera existía la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, el órgano gubernamental responsable de verificar que se dé el cumplimiento y promoción de los derechos fundamentales de los habitantes de está nación por parte de la autoridad establecida.

También en esos años, en el mapa político, solo existía una entidad con un gobernador de oposición, (Ernesto Ruffo en Baja California) y el partido hegemónico de la época, el PRI tenía una mayoría absoluta en el poder legislativo y en casi la totalidad de los municipios.

 

El gobierno de Carlos Salinas de Gortari, negociaba en esos momentos un tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá. Se estaban privatizando los bancos y demás empresas públicas. La palabra “neoliberalismo” era la favorita en los discursos gubernamentales.

 

Si hablamos del México del año 2020, encontramos un gobierno por primera vez declarado como de izquierda, que, además apuesta por una transformación histórica de cambio de régimen con nuevas reglas políticas, algunas estás escritas y otras culturales.

 

Vivimos además un encierro ocasionado por una pandemia que ha puesto en jaque no solo al país, sino a todo el mundo, provocando ya una crisis económica y de salud sin precedentes en por lo menos casi un siglo.

 

Existen en estos tiempos medidores que nos ayudan a entender si vamos bien en temas tan delicados como la pobreza extrema, educación, macroeconomía, avance tecnológico, comercio, impartición de justicia, combate a la corrupción, medio ambiente, seguridad, etc.

 

Las palabras de San Juan Pablo II, hoy más que nunca siguen vigentes, es urgente no solo el llamado, sino la práctica diaria de la “unidad nacional”, el acabar las diferencias que nos dividen. Hoy los antagonismos y las polarizaciones no ayudan en nada.

 

Estamos en el momento preciso para demostrar que como nación hemos madurado ante los desafíos del cambio de época y que apostamos por ser un país digno de su vocación histórica.

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No. 297

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