Dos asesinatos brutales de mujeres, una joven y una niña en la ciudad de México han impactado la conciencia de todo el país. En ese contexto, surge una convocatoria para realizar un paro nacional de actividades por parte de las mujeres este 9 de marzo.

 

La situación de violencia en el país es generalizada, hay violencia y crímenes de mujeres, menores de edad y hombres por supuesto, el número de muertos ha aumentado en el primer año de esta administración federal, sin embargo, los crímenes recientes han despertado la consciencia que parecía adormecida.

 

Hace más de dos décadas hubo una racha de asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez que atrajo los titulares de todo el país, y derivado de ello, se empezaron a activar procesos de atención a los crímenes contra mujeres, creando instancias gubernamentales y políticas incipientes que buscaban proteger a las mujeres de la violencia en todo el país, ya que la tragedia no se circunscribe a una ciudad o estado.

 

En aquel entonces hubo manifestaciones y protestas de algunos organismos de la sociedad, sin embargo, en retrospectiva creo que la parálisis, el miedo o el desconocimiento de una realidad que nos estalló en la cara no nos permitió reaccionar como sociedad, hombres y mujeres, con toda la atingencia que la situación requería.

 

El machismo ha sido identificado como una de las principales causas de la violencia contra las mujeres, además, los hombres que en distintas circunstancias podríamos defender a las mujeres, hemos fallado. No solo en protegerlas contra agresiones de todo tipo, sino en la creación de mecanismos de protección institucional.

 

Pensando en el próximo 9 de marzo, imaginé la ausencia de mis compañeras de trabajo ese día, y me di cuenta de que el anuncio de la protesta en sí mismo ya nos hace tomar consciencia, imaginé los escenarios y cómo podríamos organizarnos los hombres para cubrir a nuestras compañeras, para apoyar su justificada y pacífica protesta (No estoy de acuerdo con los desmanes que se han hecho en algunas marchas).

 

También pensé que la situación es tan grave que los hombres deberíamos de unirnos al paro y protestar todos como sociedad por la situación de violencia y la falta de respuesta institucional.

 

En este contexto, la reacción del presidente de la república ha sido muy lamentable, ya que primero dijo que no quería que el tema de feminicidios ¡desviara la atención de la rifa del avión!, después culpó a los gobiernos neoliberales de la descomposición social que provocó las tragedias, siendo que hace más de dos décadas ha sido parte de los grupos políticos que han gobernado la ciudad de México, ¡incluyendo su gestión! Finalmente, expresó que convocatorias como la del 9 de marzo han sido utilizadas en otros países y en México por los “conservadores” para generar condiciones de desestabilización o ¡golpes de estado! Ojalá pronto se dé cuenta que el asunto no es contra él, ¡sino un reclamo para que cambie de actitud y haga algo al respecto!

 

La defensa de las dos vidas debe ampliarse hacia la defensa de la vida y la dignidad de toda persona, a pesar de los disensos entre grupos próvida y feministas radicales, claramente debemos trabajar unidos como sociedad para buscar alternativas a la violencia y la impunidad, y construir espacios de protección y justicia primero para mujeres y niños, que seguramente ayudarán a cualquier persona víctima de violencia. No permitamos que los presupuestos ideológicos nos paralicen, asumamos el reto cada quién desde nuestros ámbitos familiares, sociales, profesionales y políticos de trabajar para corregir de fondo las causas de esta tragedia.

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No. 290

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