Trasformar es cambiar lo que hay por algo superior, avanzar, crear mejores métodos para lograr un fin. Hasta ahora en México la llamada 4ta Trasformación sólo existe en la retórica de los altos funcionarios. En la realidad no han creado nuevas y mejores formas de manejar la economía, no se ha trasformado, sino retrocedido a las mismas prácticas que ya fracasaron el siglo pasado, los ejemplos los tenemos en Pemex y la CFE.

 

Ante la falta de recursos y corrupción en Pemex, debido a que quienes dirigen esa empresa, propiedad del Estado, no pierden un peso de su dinero cuando se endeudan o compran a sobreprecios, el sexenio pasado abrieron el sector energético a la inversión privada, que es la que extrae petróleo en la mayoría de los países democráticos.

 

Por razones ideológicas y para que controlen totalmente el mercado los monopolios estatales, el actual gobierno obstaculiza las reformas constitucionales que permiten la inversión privada en el sector energético, para evitar compitan con la CFE y Pemex. Esa posición no es una transformación sino una regresión a la política energética priista del siglo pasado.

 

Las pérdidas de Pemex en el primer trimestre de 2020 son superiores a las sufridas en todo el 2019, tres veces más altas que el presupuesto original para la Secretaría de Salud en el 2020. Analistas internacionales y calificadoras consideran que aumentar los subsidios a Pemex es echar dinero bueno al malo, y que el actual plan para recuperar a Pemex no funcionará. La creciente necesidad de apoyos y deuda de Pemex y la CFE, generarán nuevas bajas de calificaciones que se traducirán en una menor inversión, precursora de crecimiento y empleo.

 

La CFE les cerró las puertas a las energías limpias, porque compiten con el monopolio estatal. Obstaculizan la generación privada de energía eléctrica debido a que los particulares la ofrecen a menores precios que la CFE. Que pague el pueblo más por la energía eléctrica para salvar al ineficiente y corrupto monopolio eléctrico, que busca sacar del mercado a los particulares, quienes ya generan alrededor del 50 por ciento de la energía y venden casi el 30 por ciento a menores precios que la CFE.

 

En el 2020 los subsidios a la CFE aumentaron en 236% en relación con los del 2019.

 

Si el presidente López Obrador en realidad quiere incrementar la calidad y la oferta interna de gasolinas y de energía eléctrica a menores precios, tiene que tomar el camino de garantizar y consolidar la participación de la inversión privada en el sector energético, si no lo hace, a mediano plazo nos faltarán dólares para comprar gasolinas del extranjero, cada día serán más frecuentes lo apagones, y aumentará la escasez del fluido eléctrico.

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No. 297

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