Han trascurrido 527 días del gobierno de Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, poco más de 17 meses en los que se han registrado varios desencuentros con el gobierno federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador y, por lo tanto, sin una conjunción de acciones que permitan mantener el crecimiento económico del estado de Guanajuato impulsado durante los gobiernos de Vicente Fox, Ramón Martín Huerta, Juan Carlos Romero Hicks y Juan Manuel Oliva, quienes sentaron las bases para un desarrollo económico fincado en la inversión extranjera.

 

Los logros del esfuerzo de estos mandatarios estatales se reflejaron en el gobierno de Miguel Márquez Márquez quien cosechó el trabajo de sus antecesores; y hoy, en el gobierno de Diego Sinhué con motivo de su segundo informe de gobierno es conveniente considerar el rumbo del estado para lograr mantener el desarrollo económico de la entidad.

 

El informe de gobierno no refleja un avance en el crecimiento, tampoco una participación activa de su gabinete que transita en la oscuridad y en la mediocridad, salvo las excepciones de la Secretaría de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial con María Isabel Ortiz Mantilla, de la Secretaría de Salud con Daniel Alberto Díaz Martínez y el titular del Instituto de Financiamiento e Información para la Educación Jorge Enrique Hernández Meza.

 

Las dependencias que deberían brillar, pero han mostrado mediocridad durante los 17 meses son: la Secretaría de Infraestructura -Obra Pública-, Desarrollo Económico, Agropecuario, Desarrollo Social y Humano y en la Secretaría de Educación. No ha logrado “conformar un gobierno exitoso” como lo prometió Digo Sinhué al inicio de su mandato.

 

Pero también hay que señalar a la Secretaría de Seguridad Pública del Alvar Cabeza de Vaca Appendini y al Fiscal General Independiente, Carlos Zamarripa, dada la violencia e inseguridad, son considerados ineficientes, pero por alguna circunstancia o interés no han sido removidos de sus puestos. El “golpe de timón” no se dio y, por el contrario, la violencia e inseguridad se ha incrementado en la entidad hasta ocupar el primer lugar entre los 32 estados del País.

 

Durante el periodo de gobierno de Diego Sinhué se destacan logros políticos, pero al mismo tiempo tensión con el gobierno federal que arrancó con la pésima decisión de cerrar los ductos para el traslado de hidrocarburos generado el desabasto de este energético, lo que llevó al ejecutivo estatal a buscar el suministro a través del ferrocarril desde Estados Unidos.

 

La negativa a incorporarse al Instituto de la Salud del Bienestar tensó la relación con el gobierno federal y tampoco fue bien visto la unión del grupo de gobernadores Centro-Bajío- Occidente con la finalidad de establecer políticas de desarrollo regionales.

 

Haciendo un balance de los más de 17 meses encontramos que los logros, más que anunciar obra pública se centra en el intercambio de estudiantes a través convenios del Instituto de Financiamiento e Información para la Educación de Jorge Enrique Hernández Meza, permitiendo a los estudiantes una visión más amplia del mundo y su tecnología.

 

Lo señalamos hace un año con fundamento en las promesas del mandatario quien aseguró en su toma de posesión que construiría una “nueva historia” con bases sólidas y haría la “grandeza de Guanajuato” lo que no se refleja, dada la relación con el gobierno federal, que impulsa proyectos de su interés y, es posible, que con pésimos resultados para el País

 

Ejemplos hay muchos, los cuales representan una esperanza del gobierno de Diego Sinhue, pero tomando en cuenta la frase “prometer no empobrece, dar es lo que aniquila” se dijo que se otorgarían recursos por $ 26 millones de pesos para la conclusión del tren interurbano de 174 kilómetros Querétaro-Guanajuato. Su realización no se refleja en la realidad, así como la conclusión del proyecto para el suministro de agua de la presa el Zapotillo que inició desde el gobierno de Vicente Fox y, a la fecha, no es una realidad.

 

Para continuar con su crecimiento, Guanajuato requiere asegurar el suministro de agua y, los diferentes funcionarios del gobierno federal no parecen ponerse de acuerdo sobre la conclusión de la presa el Zapotillo y el suministro de agua para León.

 

La conclusión es que se requiere tender puentes con el gobierno federal y, hay que decirlo, el conflicto es de dos y si uno de estos no está interesado y prefiere el fracaso del otro, podemos asegurar que el gobernador Diego Sinhué y, por lo tanto, todos los guanajuatenses, enfrentarán un futuro incierto en su desarrollo social, político y económico.

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No. 290

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