En los años ochenta los empresarios señalaban que habían nacido en la crisis, misma que se mantenía desde los setenta; a esta época de México se le conoce como la “decena trágica”. Es el tiempo de Luis Echeverria Álvarez y José López Portillo que hoy, algunos columnistas comparan con el Populismo de Andrés Manuel López Obrador y aseguran que pretende revivir el viejo régimen presidencialista.

 

El reparto de recursos para transformar al País durante el gobierno de Luis Echeverria y la llamada a “administrar la abundancia” de López Portillo llevaron al desastre económico que, de acuerdo al columnista Héctor Mauleón “algunas veces, la historia parece caminar en círculos. Sabemos, sin embargo, que no es así. Es simplemente que la olvidamos y volvemos a caer en el abismo al que nos llevan los mismos errores” en relación a la actuación de Andrés Manuel López Obrador.

 

El periodista y escritor, narra como México transitó por las crisis económicas en los setentas y ochentas; así como “Margáin le aguantó el paso a Echeverría hasta la mitad del sexenio. Los gastos inmoderados que ocasionó el proyecto populista del mandatario fueron encendiendo una y otra vez focos de alarma en Hacienda” y, por lo mismo Urzua solamente aguantó siete meses.

 

“Echeverría gastaba en obras faraónicas, repartía dinero a manos llenas, adoptaba políticas públicas sin reflexionar en las consecuencias que estas podrían traer en el futuro. Llevaba al gobierno a cometer errores administrativos muy serios”, según recordó el propio Margáin en una entrevista con Proceso (1977).

 

Analistas de La Carpeta Púrpura, de donde se extraen estos datos, señalan que “la renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda vino a revivir esos “fantasmas” y muchos temen que el colapso económico que ocurrió en los 70´s y principios de los 80´s se repita, bajo la consigna de que, si se cometen los mismos errores, se obtendrán los mismos catastróficos resultados.

 

“El director general editorial de El Financiero, Enrique Quintana, publicó el 17 de enero del año pasado, una columna en la que curiosamente advertía del riesgo de que AMLO repitiera los mismos pasos que Echeverría, premonitoriamente meses antes de que ganara las elecciones y que asumiera el poder. Esa columna hoy es más esclarecedora de lo que está pasando y de lo que puede ocurrir”, se destaca en La Carpeta Púrpura.

 

Enrique Quintana establece que “como populista que era, Echeverría abrió la billetera (del país) y empezó a gastar desordenadamente. El déficit público empezó en 2.5 por ciento del PIB en 1971 y en 1975 ya era de 9.3 por ciento”.

 

“Echeverría recibió un país con una inflación de 4.6 por ciento en 1970 y en 1975 terminó en 11.3 por ciento. El crecimiento se sostuvo por la expansión del déficit y por tanto de la deuda pública. Pero el modelo económico empezó a crujir en la segunda mitad del sexenio. A los crecientes déficits y deudas se sumó la crisis de confianza con el sector privado. La visión populista de Echeverría y su afán de colocarse como líder del 'Tercer Mundo' lo llevaron a chocar con la comunidad empresarial”.

 

“Y en 1976 las cosas llegaron a un punto de ruptura, cuando se acabaron las reservas internacionales y el gobierno se vio obligado a terminar con 22 años de estabilidad cambiaria el 31 de agosto de aquel año, y vino la devaluación del peso”.

 

“Un sexenio que había comenzado con el signo de la búsqueda de la reconciliación tras la crisis de 1968, terminó con un encono social como no se había visto en décadas; con una situación de gran inestabilidad social por los grupos guerrilleros que surgieron en diferentes lugares de la República y con una terrible sensación de crisis tanto en lo económico, como en lo político y social”.

 

Andrés Manuel López Obrador, igual que Echeverria en los setentas, pretende manejar la economía desde Palacio Nacional, sin sujetarse “a las políticas públicas, a las leyes, a las normas, a las instituciones, a los convencionalismos. Cree que puede imponerle sus propias reglas a la realidad... y si la realidad no se ajusta, ¡pues peor para la realidad! Él tiene siempre “otros datos” (sería muy cómico sino fuese tan trágico para el país)” se señala en La Carpeta Púrpura.

 

Igualmente pone obras a capricho, como el tren Maya, la refinería en Dos Bocas y el aeropuerto Santa Lucia; “reparte dinero” a ninis, adultos mayores, convoca a todos a portarse bien para acabar con la corrupción y está seguro de que quienes no piensan como él son “conservadores corruptos”, fifis, deshonestos, pero, al mismo tiempo debilita los programas de salud, de producción agrícola y de servicios asistenciales ya establecidos.

 

Como señala el periodista y escritos Héctor Mauleón, si no aprendemos de la historia, estamos condenados a repetir los errores, por lo que debemos tomar en cuenta la advertencia del director del Financiero, Enrique Quintana.

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No. 283

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