|

León XIV: un Papa a la Altura de Nuestro Tiempo

Un nuevo Pontífice que mira con aprecio al Papa de la “Rerum novarum”.

Mi esposa y yo llegamos a la casa “Santa Marta” en el Vaticano en la noche del 8 de mayo de 2025. Entramos y de inmediato vimos a los cardenales electores esperando. Todos felices, todos comentando. Yo andaba de traje, como casi todos los días, muy asoleado luego de estar un buen rato en la Plaza de San Pedro, esperando. Ella andaba de jeans, con una playera y zapatos tenis. No reparamos, sino hasta tiempo después que, en aquel momento en ese lugar, no estaban más secretarios ni colaboradores laicos.

Nos situamos cerca de la mesa de recepción y muy cerca de la entrada de una sala lateral. Platicamos un poquito con un guardia suizo que estaba apostado junto a una puertecita. De repente, la puertecita se abrió y apareció León XIV. Todo vestido de blanco. La impresión que me suscitó verlo así nunca abandonará mi conciencia y mi corazón. Mi jefe en estos últimos dos años, de repente, seguía siendo el mismo, pero algo sustantivo había cambiado.

En el tiempo que hemos convivido y compartido, descubrí que es un hombre de una pieza. Norteamericano de nacimiento y de corazón latinoamericano. El Papa Francisco lo invitó a hacerse cargo del Dicasterio para los Obispos y a fungir como presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Apenas hace unos días, tuve audiencia con él en su oficina. Me dijo que luego del cónclave terminaríamos de ver algunos pendientes que requerirían también la aprobación del nuevo Papa. Jamás nos imaginamos que él sería el elegido.

El 8 de mayo de 2025 será recordado como una fecha especial de la historia mundial. Tras un cónclave particularmente breve, el cardenal Robert Prevost, asumió el nombre de “León XIV”. Dirigiendo un mensaje a los cardenales reunidos en la nueva aula del Sínodo en Roma, explicaba que este nombre lo escogió pensando en León XIII, el Papa que a finales del siglo XIX inauguró las “Encíclicas sociales” publicando la “Rerum novarum”.

Así mismo, León XIII es el Papa que apoyó a la “República” en Francia, ante quienes en la Iglesia soñaban con algún tipo de melancólico retorno del “Antiguo régimen”, y quien renovó la propuesta educativa a católica a través de la invitación a prestar una nueva atención a las obras de Santo Tomás de Aquino. León XIII no fue un Pontífice tímido o retraído. Al contrario, enfrentó con vigor los intentos de construir un cristianismo “a modo” en Estados Unidos, a través de la famosa carta “Testem Benevolentiae” e insistió en la dimensión “sacramental” de la Iglesia: “La Iglesia no es una especie de cadáver; es el cuerpo de Cristo, animado con su vida sobrenatural” (Satis cognitum, n. 4.).

No me extrañaría que nuestro nuevo Papa León XIV, mirando no sólo a su antecesor del siglo XIX, sino al Concilio Vaticano II, y al inmenso legado que ha dejado el Papa Francisco, avance de una manera similar reproponiendo la fuerza del evangelio en las nuevas coordenadas culturales de la sociedad de nuestro tiempo. Me alegra enormemente que en su mensaje desde el balcón principal de la Basílica de San Pedro, haya dicho que habrá que avanzar en la “construcción de puentes”. La palabra “Pontífice” eso significa. Nada más oportuno en esta época que abatir vergonzosos muros y sembrar caminos de reconciliación entre las personas y los pueblos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *