Resurge el Grito ¡Viva Cristo Rey!
En 1975 el País vivió momentos de convulsión y rechazo a una política estatista: se dio la rebelión de los empresarios, se generaron manifestaciones de estudiantes, se registró una crisis económica profunda -se imprimía dinero para satisfacer las obras faraónicas del monarca imperial, Luis Echeverria Álvarez-, se protagonizó “la guerra sucia” contra grupos “subversivos” de estudiantes, intelectuales, guerrilla rural; pero también se registró el asesinato de jóvenes católicos en la comunidad de Aguas Buenas, a las faldas de la montaña del Cubilete.
Esto viene a consideración, no solo por los bloqueos carreteros de agricultores y transportistas, sino por la manifestación del 15 de noviembre, durante la cual la juventud mexicana llamada generación Z se manifestó en contra del régimen de Claudia Sheinbaum, o Morena y la 4T que culpa al pasado de la crisis de seguridad, violencia, económica que vive el País.
En el Cerro del Cubilete, en el monumento a Cristo Rey, al recordar el asesinato de los jóvenes de la ACJM, Juan Bosco Rosillo Segura y César Fernando Calvillo Silva, los jóvenes de hoy convocaron a “que el miedo nos tenga miedo para la construcción de un México mejor, sin violencia, de paz y convivencia ciudadana en el amor”.
En el homenaje organizado por el Movimiento Dejar Huella, participaron familiares, amigos y simpatizantes de Juan Bosco y César Fernando, los cuales recordaron el testimonio de vida cristiana que ellos daban en sus familias y en su medio social y eclesiástico, y que, al hacer profesión de su Fe cristiana, colaborando en la organización de la citada Segunda Marcha Juvenil, a la que asistieron 30 mil jóvenes, los cuales presenciaron su martirio.
Frente a un régimen dictatorial en el que se formaron guerrillas urbanas como la Liga 23 de septiembre, al mismo tiempo que paros, huelgas, persecuciones, se conformó una juventud que buscaba la paz, el desarrollo, el bienestar de la nación.
En el Centro Geográfico del país, “corazón de nuestra Nación”, se recordó como desde hace medio siglo, cada año jóvenes de todos los rincones de la república se dan cita ante Cristo Rey del Cubilete para patentizar que la pasión de Jesús sigue inspirando a la juventud mexicana y ofreciendo su generosidad y compromiso en construir una patria en la que reine la paz en la convivencia cotidiana.
Acompañados por Mons. Jaime Calderón, Arzobispo de León y Vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, los jóvenes se pronunciaron por la búsqueda del bien común para México y asumieron el compromiso, como hace 50 años, de visibilizar la verdad, la libertad y la evangelización en el País.
Sin duda que, en las condiciones actuales del País, en las que la violencia e inseguridad, una economía en crisis, la descomposición social por el abuso de sustancias contra la salud, demandas de los jóvenes dispuestos a impulsar políticas públicas tendientes al bienestar de los mexicanos y su determinación, muestra el rumbo que debe tomar la nación.
Sin duda que son semejantes las condiciones de 1975, en las que se daba un régimen autocrático, igual que hoy en las que se han acabado con las instituciones democráticas y se impulsa el autoritarismo, en donde el régimen se victimiza culpando al pasado y a una oposición inexistente, surgen jóvenes que se pronunciaron por recuperar los valores, las tradiciones al Grito de ¡Viva Cristo Rey!

