Falta de Empatía, Indiferencia y/o Enfermedad?
Es indignante la arrogancia, el cinismo, ante la falta de empatía de nuestros gobernantes ante las catástrofes, accidentes, fallecimientos de cientos de miles de personas en México (muchas provocadas por su negligencia) y en el mundo entero. Son tantos cada día, que se ha normalizado y las personas ya no reaccionan con indignación y de forma proactiva.
Un gran porcentaje reacciona de momento y tienen desahogo, comentando con enojo, otros lo ven con tristeza y sienten que no pueden hacer nada, que no les corresponde y una tercera parte la mayor con una gran indiferencia, porque no sienten cercanía, porque no les afecta directamente. Es por eso que han logrado cambiar tantas leyes en nuestro país y perjudicarnos sin que haya una respuesta social solamente una especie de «llamarada de petate» momentánea pero luego se apaga en un «ya ni modo»
El «atropello» diario de tantas noticias negativas ha causado un clima de ansiedad y prefieren vivir en una especie «burbuja» se dice: no me hables de política, ni de religión, ni de deportes ( o solo del equipo al que yo le voy ) ni de nada que me pueda causar conflicto o inquietud.
La indiferencia es notoria hasta en estos grupos sociales de redes también cuando se hace una invitación a algún evento o se pide su participación a alguna actividad cívica solo queda en visto y son muy pocas las personas que expresan algo, tal vez una manita arriba o un sí voy después de mucha insistencia, pero no hay una reacción participativa esta es una queja general tanto en grupos apostólicos, como sociales. La característica es que a las personas les gusta sentirse enterados, pero no comprometerse por eso no hacen expresión alguna. Y queda a nivel de indiferencia.
Vivimos en sociedad y lo que hagamos o dejemos de hacer afecta a los demás y como bien decía el Papa Francisco evitar el descarte, no ignorar a las personas que nos necesitan o donde hacemos falta.
La falta de empatía, es una indolencia ante el sufrimiento ajeno, los demás no me importan, me importo yo, mientras no me afecte a mí.
Estos comportamientos ciudadanos fruto del egoísmo y origen de la neurosis, o en un grado extremo una sociopatía, que causa esa insensibilidad ante el dolor ajeno, que no es una simple apatía, esta frialdad puede llevar a maldad extrema, como ejemplo tenemos a la delincuencia organizada que es capaz de los crímenes más horribles.
Una conclusión elemental: Tenemos gobernantes insensibles que rayan en patologías y con tal de lograr lo que quieren afloran sus conductas enfermizas.
Por eso no importa cuántos han muerto, en la desviación del tren y por negligencia. Cuántos han muerto por falta de mantenimiento del metro, cuántos han desaparecido…
Hablar de miles o cientos de miles se normalizó, se hizo costumbre, se olvidó, todos los días hay algo nuevo, una nueva emoción, que deja en el pasado lo anterior, finalmente es más cómodo vivir en la indiferencia a la que ha llevado el miedo paralizante que se vive en una sociedad insegura como la que vivimos que nos ha ido deshumanizando.
La pregunta final sería: ¿pertenecemos al grupo que se ha normalizado que vive en la indiferencia y en la falta de empatía o todavía tenemos conciencia y somos capaces de razonar y tener libertad de criterio para elegir lo que queremos, o permitimos que nos lo impongan?


Muy cierto hay mucha apatía e indiferencia ante los sucesos críticos e inhumanos que pasan cada día y se normalizan sin ningún miramiento. Quedàndonos en una pasividad imperdonable.