Cuál es el Juego de la Presidenta
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Cuál es el Juego de la Presidenta

La asistencia de Claudia Sheinbaum a la IV Reunión en Defensa de la Democracia, que aglutina a la llamada izquierda global, significa la ruptura y el enfrentamiento con Donald Trump o solo es una muestra clara de que el gobierno de la 4T ya tiene un acuerdo, por medio del cual ofrecerá facilitar hacer negocios y entregar a los vecinos del norte, en sacrificio y como muestra de buena voluntad, a un grupo de morenistas delincuentes, con la condición de que se garantice la supervivencia del gobierno actual.

La presencia de la presidenta de México en la mencionada reunión también puede obedecer a una mezcla de las dos posibilidades, pero independientemente de las motivaciones y circunstancias entorno al hecho, éste tendrá fuertes consecuencias que es importante tener presente.

Si la presidenta y su grupo, consideraron que era buena idea mostrarle al mundo que su gobierno no le tiene miedo al presidente de Estados Unidos, y que aun siendo sus vecinos más cercanos y con quien tiene el mayor intercambio comercial, podía provocarlo abiertamente al participar en un evento en el que se agruparon cerca de 40 países, que en su mayoría ha sido afectados por los aranceles y presiones del presidente Trump; gobiernos cuya popularidad ha caído drásticamente y que buscan desesperadamente reposicionarse frente a sus electores; seguramente no fue la mejor de las idea.

Si tomamos en cuenta que la historia reciente de la relación entre México y los Estados Unidos, ha estado marcada por la tensión y las diferencias, los reclamos en torno a temas como el narcotráfico, el huachicol, la migración y el comercio, lo último que faltaba era un acto, por llamarlo de manera suave, imprudente, que altere a Trump, en un momento en el que se encuentra acorralado y marginado por sus antiguos socios.

Los malos resultados que hasta ahora tiene en la guerra de Irán, puede llevar a que el presidente Trump, cambie las turbulentas aguas del Golfo Pérsico por otras más tranquilas y fáciles de navegar. Nuestro país podría convertirse en ese escenario alternativo, en donde el presidente norteamericano monte una obra con la que intente rescatar parte de su deteriorada imagen, de frente a las elecciones intermedios en su país.

En este escenario, el gobierno mexicano puede comenzar a recibir golpes demoledores que lleven a la 4T a quedar seriamente afectada; incluso, desatar una guerra civil al interior de Morena y generar inestabilidad en el país.

Pero también hay otra posibilidad. Puede ser que el escenario haya sido montado desde hace tiempo y nosotros ni siquiera nos hayamos percatado del hecho. Hablamos de que Trump haya obtenido la anuencia de la presidenta Sheinbaum para poder actuar con libertad en la búsqueda de una frontera segura, al eliminar liderazgos de los principales cárteles de la droga y, Lo más importante, el permiso para que puedan ser detenidos grandes personajes de la estructura morenista, acusados de ser socios de cárteles en el contrabando de drogas y combustibles. Todo esto, claro, a cambio de la supervivencia del modelo de gobierno que ahora encabeza Sheinbaum.

En esta condición, a la presidenta no solo no le importaría quedar fuera de la cosecha de los éxitos en el combate a la delincuencia, narcotráfico y corrupción dentro de Morena, porque lo que pretende es “nadar de muertito”, pasar desapercibida frente a tribus y cabecillas de la 4T que pudieran estar molestos, al no quedar bajo el manto de protección del acuerdo.

La mandataria debe realizar permanentes equilibrios y malabares; y si grupos morenistas intuyen la posibilidad de alguna traición, las consecuencias pueden ser desastrosas. La revocación de mandato es un riesgo latente.

Pero qué pasará con Trump y los Estados Unidos, defensores de la libertad, la democracia y los valores occidentales, acaso permitirán que México mantenga un régimen autoritario, que se autodefine como de izquierda.

Bueno, las experiencias recientes nos llevan a pensar que sí. Resulta que los tiempos y las formas han cambiado, aunque no el fonde de las cosas.

Para entender lo que puede estar ocurriendo, vamos hacer un poco de memoria. Después de la segunda Guerra Mundial, gracias a una intensa campaña de propaganda, de manera particular, apoyada por el cine de Hollywood, Estados Unidos adquirió la imagen del protector de las libertades, del guardián del mundo. En realidad, se encontraba dentro de una guerra ideológica en donde, los norteamericanos representaban la derecha, lo deseable y bueno, y la URSS, era la izquierda y todo lo malo. Ciertamente, las dictaduras del bloque soviético y casos como Cuba, ofrecieron con sus abusos y violaciones a los derechos humanos, los argumentos que respaldaron la narrativa de Estados Unidos.

Sin embargo, detrás de una visión que aparentaba estar llena de ideales, que defendía los principios y a la humanidad, estaban escondidos intereses más mundanos y mezquinos, como el dinero, la ambición de recursos y riquezas ajenas, y el poder, siempre el poder. Así, bajo los aproximadamente 140 conflictos armados en los que EU ha participado, los intereses descritos han sido sus sólidos cimientos.

Las relaciones comerciales, financieras y de poder, de naciones poderosas como los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, entre otras, con pueblos de menores capacidades y hasta considerados frágiles, ha demostrado, primero de forma discreta, y luego abierta, cuáles son las verdaderas motivaciones que los impulsan; el cinismo, respaldado por la fuerza y las falsas negociaciones, han hecho a un lado a la verdadera diplomacia y tirado por los suelos la narrativa que los ubicaba como defensores de los valores y la democracia.

Ahí está lo que muchos consideran el genocidio de Gaza. La guerra en Irak justificada por acusaciones falsas de que contaba con armas químicas. El derrocamiento de Bashar Al Asad en Siria que, respaldado por Estados Unidos e Israel, entre otros, llevó al poder al líder terrorista de Al Qaeda, Abu Mohamed al-Golani, célebre por sus asesinatos en contra de cristianos, y quien ahora, con una imagen nueva y respetable, usa el nombre de Ahmed Al Sharaa.

La OTAN y los Estados Unidos usando a Ucrania como punta de lanza en contra de Rusia sin importarles su destrucción y los miles de muertos, todo por estrategias de poder geopolítico, y la posibilidad de apropiarse de territorios enteros de “tierras raras”. La búsqueda de un cambio de régimen en Irán, primero amparado por las acusaciones de violaciones a los derechos humanos del gobierno teocrático, luego por las supuestas violaciones en el desarrollo de la tecnología nuclear, y más adelante, por los señalamientos de que su tecnología militar pone en riesgo a la región y, de manera particular, la existencia de Israel. La abundancia de recursos energéticos y la eliminación de un país que se puede oponer resistencia a planes de control en el Medio Oriente, son las razones reales de la actual guerra en contra de esa nación.

Todo este panorama nos hace ver que, Estados Unidos puede encaminar su fuerza en contra de gobiernos legalmente establecidos o, como en Venezuela y otros casos mostrados, pasar de largo frente a gobiernos autoritarios y antidemocráticos, porque de lo que se trata es de que estén dispuestos a fungir como fichas de su juego de ajedrez, y a “compartir” su riqueza.

Lo que ocurra en los próximos días en casos como el del gobernador morenista Rubén Rocha Moya, quien desde hace muchos años ha estado protegido ante señalamientos de tener nexos con el Cártel de Sinaloa, y ahora tiene una solicitud de extradición, dejará ver parte del juego de la presidenta Claudia Sheinbaum y el poder y control real que tiene su gobierno, sobre la nación y las huestes morenistas.

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