Riesgoso Jugar con EU a las Venciditas
Existe un juego muy popular que se ha extendido a muchas partes del mundo y que se le conoce en América Latina como “vencidas”, “fuercitas” o “pulsos”, entre otros. Contra los que muchos pueden pensar, requiere una disciplina y un entrenamiento riguroso, ya que puede ser peligroso y dejar lisiadas e incapacitadas a personas imprudentes y poco preparadas.
Eso ocurre cuando no se valora adecuadamente la fuerza del contrincante y la personal, o cuando el deportista, por alguna causa, se ve obligado a competir, a poner en riesgo todo, porque no tiene otra alternativa.
A qué viene esto. Bueno, pues a medida que pasan los días y la tensión entre México y Estados Unidos crece y suben los tonos de las declaraciones de importantes funcionarios norteamericanos, los analistas van de la simple sorpresa al estupor, por la actitud y posición que ha asumido el gobierno mexicano, de negarse a aceptar una realidad que cada vez parece más evidente.
Una estudiante de universidad lo describe de manera gráfica: Es como si un grupo de personas son testigos de una escena en la que un jinete con su caballo se encuentra parados e indiferentes a la mitad de las vías de un tren, mientras que a los lejos se ve venir una locomotora a toda velocidad. Los que observan la escena se llena de ansiedad y desesperación ante el desdén y actitud estúpidamente irracional con que actúa el jinete, a quien parece no importarle su vida y la desgracia que ocasionará.
En nuestra realidad, los mexicanos estamos viendo en tiempo real como el competidor de vencidas de categoría de los ligeros (México), en una actitud “negacionista” asegura que su contrincante, de la categoría de los pesados (Estados Unidos), no lo puede vencer, simplemente porque está convencido de este hecho y porque piensa que tiene la razón. El negacionismo es la incapacidad de reconocer los errores cometidos y las realidades adversas a las que te enfrentas y que te pueden llegar a destruir; implica, además, que se rechaza y menosprecia cualquier crítica, sugerencia o consejo.
Con sus altibajos, la relación entre México y Estados Unidos se sobrellevaba, en la medida que Estados Unidos estaba satisfecho con la destrucción de laboratorios de drogas y la entrega de una gran cantidad de narcotraficantes, desde grandes líderes, hasta lo que podríamos considerar como operadores o trabajadores en campo. Se tenía de donde escoger debido a los muchos años en los que no se combatió el delito. El problema se disparó cuando Estados Unidos decidió elevar la apuesta y comenzó a enviar mensajes sobre la necesidad de entregar a políticos involucrados en el narcotráfico.
Esto, seguramente, bajo la lógica de que el desproporcionado crecimiento del mercado de contrabando de drogas y huachicol, no podría entenderse sin la existencia de la corrupción, de padrinos y apoyos políticos protegiendo a los operadores de la droga.
La presidenta Sheinbaum, Morena y la 4T no hicieron ningún caso, hasta que a finales de abril la fiscalía de Nueva York dio a conocer una acusación por tráfico de drogas y tráfico de armas en contra de diez funcionarios mexicanos de Sinaloa, del partido Morena, dentro de los que destacaba el gobernador, Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Inzunza y el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez.
En la acusación se les señala de colaborar con la facción de «Los Chapitos», integrada por los hijos de Joaquín «El Chapo» Guzmán, quienes estarían introduciendo a Estados Unidos, fentanilo, metanfetaminas, y otras drogas. El gobierno morenista rechazó la petición e hizo causa común con los acusados, defendiéndolos y señalando la acción, como injerencista.
Es importante no perder de vista que la solicitud realizada por el gobierno de Estados Unidos, refiere a una detención provisional con fines de extradición, y en opinión de juristas y analistas, no existe ningún argumento que se pueda esgrimir para no cumplir con la solicitud.
En primer lugar, explican, en el tratado de extradición entre México y Estados Unidos se contempla la petición de extradición directa, para lo cual la solicitud sí debe ir acompañada con las “pruebas suficientes” que la respalden. No existe el concepto de “pruebas contundentes y fehacientes”, como dijo la presidenta. En el caso que nos ocupa, se trata de una segunda modalidad, referida a la solicitud de un procedimiento urgente, que no exige pruebas, sino solo que el reclamado sea identificado, se mencione el delito del que se le acusa y exista una orden de detención vigente, como la generada por el gobierno de Estados Unidos. Esa es la razón por la que se solicita una detención provisional con fines de extradición.
Si el gobierno mexicano decide cumplir con el tratado y detiene a Rocha Moya, deberá de informar de la detención, y a partir de esa fecha, los Estados Unidos tendrán hasta 60 días para formalizar su solicitud, anexando las pruebas suficientes que la respalden.
Es muy claro que la fiscalía de Nueva York no tiene la obligación de presentar pruebas en este momento, como lo pidió la presidenta Sheinbaum, y como se argumentó en la nota diplomática de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Tampoco la fiscalía General de la República puede negarse a detener a Rocha Moya, basada en su opinión de que no hay argumentos o indicios de la acusación contra el ex gobernador.
Un argumento real para no detener al acusado, es el fuero que aún detenta, pero éste puede ser removido por el Senado. Claro, el Senado de mayoría morenista, se podría negar. Para Estados Unidos este hecho solo significaría la violación del tratado que tiene con México; argumentar que el Senado, dominado por morenistas, responde a Palenque o que es un poder autónomo, no tendría ningún peso.
El titular de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco durante la conferencia matutina de Sheinbaum informó que Estados Unidos no ha respondido la nota diplomática que se envió dos semanas atrás, lo que resulta lógico, pues muy probablemente en la estrategia de los norteamericanos esperarían como respuesta, acciones concretas para detener al gobernador con licencia y continuar con el proceso, o en su caso, el envío de una respuesta de rechazo con las justificaciones que considerase México.
El gobierno morenista, como respuesta, ha hecho una apuesta mediática, con decenas de declaraciones patrioteras, que mediante el espectáculo intentan ganar tiempo, distraer de la realidad, de lo que establece el tratado de extradición entre México y Estados Unidos. El cinismo sustituye a la argumentación seria.
SÍ ROBAR, SÍ MENTIR, SÍ TRAICIONAR
EU sabe cuál es el tendón de Aquiles de la 4T, porque está demostrado hasta la saciedad por investigaciones periodísticas, confesiones de ex militantes del partido, filtraciones, información proveniente de jaqueos a instituciones gubernamentales y por investigaciones de las agencias norteamericanas, que Morena se consolidó en el poder mediante una alianza con el narcotráfico en la que éste le ha aportado recursos para campañas electorales, ha amedrentado a los opositores de Morena, mientras que desde el gobierno se “han hecho de la vista gorda” para facilitar las actividades delictivas, pero lo principal, muchos morenistas destacados se han convertido en socios activos en el contrabando de drogas y del huachicol, entre otros delitos.
Aunque seguramente hay militantes de Morena que no están involucrados en esas actividades ilícitas, la realidad es que Morena y la delincuencia están amalgamadas de tal manera que, en la actualidad, en muchos lugares y ambientes, es difícil diferenciar y separar. Lo peor es que, según lo muestran las informaciones, desde que nació ese partido, ya corría por sus venas la corrupción, como el líquido vital para su existencia y desarrollo.
Aquella frase con la que se presentaba y comprometía López Obrador: No mentir, no robar, no traicionar, ha sido de las más vacías y falsas en la historia de este país. La mentira, el robo, la traición, la violencia y el asesinato de miles y miles de mexicanos ha sido el sello distintivo de un gobierno que ya lleva ocho años en el poder.

