Testigos del Reino sin Derramar Sangre
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Testigos del Reino sin Derramar Sangre

“Testigos sin derramar sangre: la santidad de le entrega cotidiana”. Santa María de Jesús Sacramentado Venegas, Madre de Naty.

Jesús nos dice: “como el Padre me amo, también yo los he amado; permanezcan en mi amor”.

No todos los santos derramaron su sangre, Algunos entregaron la vida lentamente: día tras día, durante años, sirviendo, cuidando y amando. La tradición cristiana habla del martirio rojo y del martirio blanco.

El martirio rojo es el de alguien que entrega su vida en un instante por Cristo. El martirio Blanco es el de quien muere así mismo cada día en la caridad, el servicio y la perseverancia.

Entre estos testigos encontramos a la Madre Naty, María Natividad Venegas de la Torre, primera mexicana canonizada.

Nació en Zapotlanejo, Jalisco, en 1868. En 1905 ingresó al instituto dedicado al cuidado de los enfermos, de los pobres, de los abandonados.

Durante 54 años sirvió a los enfermos, especialmente a los más necesitados.

Cuando llego la persecución religiosa de 1926, no huyo; ella y sus hermanas continuaron cuidando a los enfermos y manteniendo viva la oración.

Su vida recuerda la parábola del Buen Samaritano: ver al herido, acercarse, cuidarlo y hacerlo prójimo.

El Papa Francisco hablaba de la Iglesia como un hospital de campaña. El Papa León XIV continua esta intuición cuando nos pide una paz que se traduzca en cercanía real.

En magnifica Humanitas, el Papa nos invita a cuidar las relaciones humanas, la mesa compartida, la visita al solitario, la presencia real frente a la pantalla.

La Madre Naty vivió eso mucho ante que existieran las pantallas, Su apostolado fue presencia real: Estar junto al enfermo, al pobre, al anciano y a la hermana que necesitaba ayuda.

Hoy vivimos una cultura del descarte. Se descarta al anciano, al enfermo, al pobre, al migrante y también a quienes parecen no tener valor para el mundo digital.

Pero Cristo sigue preguntándonos: ¿Quién será su prójimo? La respuesta de la Madre Naty fue una vida entera: estar, cuidar y amar.

También nosotros podemos vivir ese martirio blanco; Cuidar a nuestros padres, visitar al enfermo, escuchar al quien está sólo, dejar el celular y mirar al que tenemos enfrente.

Pidamos a Santa María de Guadalupe que nos enseñe ha ver la historia con los ojos de los pequeños y a entregar nuestra vida sin temor al servicio cotidiano. ¡Venga a nosotros tu Reino! 

Sant María de Jesús Sacramentado ruega por nosotros.

Santa Maria de Gudalupe , Madre de los descartados, intercede por México.

¡Viva Cristo Rey, viva Santa María de Gudalupe!

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