¿Se Acabó Nuestra Libertad?
A pesar de la resistencia de gran parte de la ciudadanía con respecto a lo que se ha llamado la ley censura, ésta sigue avanzando el gobierno no toma en cuenta lo que piensa y quiere «el pueblo» porque para ellos finalmente este, son ellos mismos. Son ellos los que deciden quienes son el pueblo.
Por ejemplo muy específicamente me interesa hablar en esta ocasión del bloqueo telefónico, porque no se le puede llamar de otro modo, se han presentado miles de amparos contra la vinculación o registro telefónico, amparos muy bien estructurados y presentados en tiempo y forma, pero en los juzgados se avientan la bolita unos a otros, los mandan de un lugar como queriendo decir no quiero la responsabilidad y los mandan a la Federación y la Federación los manda de regreso al estado que los remitió y así se los pasan perdiendo el tiempo para alargar el proceso.
Son pocos los amparos a los que se les ha otorgado suspensión definitiva y esto se debe a que todavía hay jueces honestos y valientes, pero son tan pocos, porque la mayoría creo que son de los llamados del bienestar y no quisiera llamarles cobardes, pero parece que carecen de valentía.
Y por ahí se rumora que los elegidos por tómbola no saben qué hacer, aparte de tener miedo están tan mal preparados, que sólo saben perder el tiempo. Quedan algunos que son profesionales, tienen el trabajo acumulado y si además tienen miedo, entonces claramente entendemos por qué se alarga y alarga el juicio de amparo.
Las consecuencias de esto son muchas, entre otras la suspensión de la línea, lo que generó pánico ante el corte de líneas telefónicas por no registrarse, pero la gran mayoría resistió solo con Whatsap y aprovechando que a partir de la pandemia en la mayoría de los hogares cuentan con internet; pero continúan, este fin de semana le tocará al número cinco.
Parece cosa simple pero no lo es, primero por medio de la tecnología causan adicción y dependencia en las personas o los celulares y el pensar tan sólo en perderlos muchos han entrado en depresión, ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo me voy a comunicar? ¿Y si me quitan la línea? Yo no puedo estar incomunicada… pero no quiero que tengan todos mis datos como en China, Venezuela, que sepan que hago, a dónde voy, con quien habló, que tengan todos mis datos.
La gente se da cuenta y no ha querido registrar sus teléfonos, buscando el amparo. Se han escudriñado muchos medios para evitar el registro: por ESIM, Custodia Digital, números extranjeros, diferentes compañías que ofrecen servicios, pero al final algunos piden registro.
Lo más frustrante e indignante es que pase el tiempo, meses sin respuesta en los juzgados y algunos en su desesperación y por el miedo a perder su línea se han registrado, lo que es una debilidad de la resistencia social.
El control del registro telefónico, viene muy ligado a la CURP biométrica, ésta no la quieren dejar pasar es sumamente importante y peligrosa más que lo del teléfono, nos podemos quedar sin teléfono y no pasa nada, no nacimos pegados a él, pero el control de nuestros datos generales de nuestros datos biomédicos para el control de la ciudadanía es el punto clave para ellos.
Al no lograr tener el control de toda la ciudadanía viene la siguiente ley, quitar el efectivo para que todo pago se haga por medio de vía digital, esto obliga forzosamente al registro telefónico a menos que dejen morir a la gente de hambre. Y con esto, el control de mayores impuestos porque si haces compras, dónde lo compras, cuánto; finalmente el control de las elecciones 2027.
Para concluir el trinomio registro telefónico, CURP biométrica y la eliminación del efectivo junto con la ley censura podemos decir que se acabó nuestra libertad ciudadana.
¿LO VAMOS A PERMITIR?

