Recordando tu Presencia Papito
Es fascinante recordar desde siempre tu presencia, porque te fuiste con Papá Dios, pero Él nos regaló la eternidad, ésa que nos da la certeza de que en un chico rato volveré a abrazarte, a mirarte a los ojos y a saber que mañana será mejor porque Dios nos ama; por eso mismo, a pesar de que duele que estás aparentemente lejos, la verdad es que estás más cerca cada día.
Sostengo que “estás más cerca” que nunca, porque hoy, en tu día y en el día de todos los papás del mundo, nuestros recuerdos –tuyos y míos- dejan cada mañana un legado fantástico, precioso y llenos de fortaleza entretejidos como sueños y esperanzas. Y eso, certeramente dicho, es “Muy Padre” porque, además, vagabundeamos juntos como antes.
Ahora que veo a los chicos, cada vez más grandes, puedo pedirle permiso a nuestra Virgen de Guadalupe, que me permita escarbar en varios de esos momentos tuyos como padre. A Ella, porque fuiste tú al lado de mamá, quien nos enseñó a portarnos bien y ser obedientes porque si lo hacíamos así, le quitábamos una espina a la corona de Nuestro Señor en la cruz. Teología pura puesta en el corazón mío y el de mis hermanos.
¿Cómo le hacías para superar y fortalecer tu alma de papá y de líder, cuando un montón de cosas navegaban en contra? No lo sé, pero puedo intuirlo ahora. No recuerdo verte llorar, pero te vi muchas veces anegar los ojos con una mezcla de tristeza sonriente que lograba calmar las aguas, porque solo tú y la aurora conocían el peso de la angustia.
Son embargo, ‘¿sabes cómo te recuerdo siempre? Cuando, de cara a las dificultades y circunstancias difíciles: una llanta ponchada en el camino, la llegada de más visitas por encima del número esperado en casa o el sonido estudiado de tu voz, no sé con precisión qué hacías, pero las aguas bravas regresaban a su cauce.
Era tu visión de vida lo que te he admirado desde entonces, porque lo relevante de tu aprendizaje era demostrarnos con tu sonrisa que se puede ser muy feliz a pesar de muchas y enormes complicaciones de la vida. Viejo lindo… lo lograste. Gracias por, ser el mejor Papá que el buen Dios pudo regalarme.

