Vayan a Reparar las Redes
A este escribano le resulta fenomenal encontrarse con un Pontífice como León XIV que comunica constantemente, que enseña con vigor y ansias de eternidad, desde su continuo llamado a la paz y a la concordia y compasión entre personas y naciones.
El camino es todo un reto por el que vale la pena jugársela.
¿POR QUÉ REDES Y POR QUÉ REPARARLAS?
En primer término, porque es un llamado, una convocatoria de Cristo Señor Nuestro, para salvar y dirigir almas en un mundo que asume los valores superiores como retos decimonónicos superados e imposibles de cumplir; vamos, como exigencias que se salen del mundo de hoy sin ningún tipo de algoritmo a inteligencia artificial que pueda llevarlos a la realidad de hoy.
Por lo mismo, si el mundo de nuestro tiempo se debate entre redes rotas, la idea es meter las manos para la tare de remendarlas y restaurarlas, bajo la premisa de hacerlo todo, en el nombre de Cristo.
“La otra red” que describe el Papa León, porque reclama una urgente atención es la Web, porque es un entramado de voces, de percepciones, de pareceres y opiniones que, a cuál más, se sienten como los doctores fariseos de Jerusalén. Por eso es tan frágil y quebradiza, porque describe una vida en el mundo hecha pedazos por la enemistad, por las guerras y por todo el mal que se genera de continuo. Por eso es una red rota.
¿REMENDARLA?
Con el permiso de las y los lectores expondré una cuasi-herejía: Si Jesús de Nazareth existiera en nuestro tiempo y ahora iniciara su misión pública, creo que, en ligar de discípulos hubiera nombrado influencers.
Si se revisa con tranquilidad, hoy se necesita una gran cantidad de influencers que hablen y ejerciten la paz… y que sonrían. Se requieren influencers que hablen y practiquen en sus medios de origen, un eficaz amor al prójimo… y que sonrían. Hombres y mujeres de todos los ámbitos sociales, que se atrevan a dar gracias por la vida, la familia y la caridad… y que sonrían.
Desde luego, no faltarán los saduceos de las redes que descalifiquen, que se rasguen las vestiduras, que critiquen con comentarios corrosivos la labor de estos influencers que señala León XIV; no hay nada de qué preocuparse porque desde la aparición de la estrella de Belén ya existían los pregoneros el catastrofismo y la soberbia y no lo pudieron impedir, porque así es como se recoge el tejido de la humanidad, justamente, como dice el pontífice, en los dramáticos lugares de guerra y en los corazones vacíos y sin sentido trascendente de la vida humana… sin eternidad.
Los influencers de este tiempo son agentes en común unión; capaces dice el Papa, no solo de reparar sino también de romper cuando es necesario, la lógica estéril del utilitarismo y la corrupción, de la división y la polarización, porque son capaces de viralizar la verdad, la belleza y el bien.
VARIOS DESAFÍOS FUERTES
1. Ser este modelo de influencers, significa e implica buscar y aceptar una vocación de servicio con grandes dosis de paciencia porque es la preparación de una misión mayor en la pesca de almas.
2. Desde el campo de la Doctrina Social de la Iglesia, “reparar las redes” lleva la decisión de restaurar los vínculos rotos en la sociedad, en las relaciones interpersonales, en las estructuras sociales, económicas y políticas, especialmente en las comunidades divididas o fracturadas.
3. Es sanar las diversas heridas sociales, combatir la soledad y reconstruir el bien común a través de la vida de unidad comunitaria. Es también, como reiteradamente lo señala León XIV, cultivar redes de verdad, de amor y solidaridad, en vez de la superficialidad, la soberbia y las fake news.
Todavía hay oportunidad… sin duda.

