A Punto de Estallar la Relación México-EU

A Punto de Estallar la Relación México-EU

*La desestabilización, un riesgo que puede salvar a narcopolíticos.

En un ambiente en el que cada día aparece un nuevo elemento de tensión, y las diferencias que ya existen, se agudizan, la relación de Estados Unidos y México puede pasar sorpresivamente de ser una bomba a punto de estallar, como la mayoría de los analistas coinciden, a una fogata que comience a extinguirse.

Todas las informaciones e indicios que se tienen abonan a un desenlace obvio y casi automático, porque el problema de las relaciones con el vecino país del norte no solo son las drogas, el huachicol y la narcopolítica, hay frentes abiertos en el comercio, la economía, la agricultura y la migración, entre otros.

Hay que destacar que fuera del círculo de amigos ideológicos que tiene el gobierno de Sheinbaum, Estados Unidos y la mayoría de las naciones, piensan que México se ha convertido en un país productor de drogas, que envía al mundo fentanilo y todo tipo de sustancias, que de manera particular, están matando a miles de norteamericanos o dejándolos mentalmente incapacitados; un país que está inmerso en una corrupción brutal que ha involucrado a muchos dirigentes del partido Morena en el narcotráfico, el huachicol y otros ilícitos, convirtiéndolos en socios de la delincuencia; una nación sumida en una violencia que cobra miles de víctimas inocentes cada año; un país sin instituciones de Estado funcionales, pues la 4T se apoderó de todas ellas o las desapareció; un pueblo que fue engañado por AMLO y la 4T, pues llegaron al poder a través del sistema democrático,  que ahora ellos prácticamente ya destruyeron, todo, para mantener el poder, el tiempo quieran o puedan hacerlo.

Todas estas realidades hacen pensar que los Estados Unidos no pueden tolerar tener un socio, un vecino con estas características. Es una amenaza muy grande para su seguridad y por esa razón el primer escenario consiste en una persecución y captura, no solo de quienes encabezan las bandas que trafican con drogas, huachicol y personas, sino principalmente de los narcopolíticos de Morena y otros partidos que han facilitado todo el entramado de corrupción y violencia que asfixia a este país.

Sin embargo, todo está conectado en la vida, y las relaciones internacionales no son la excepción, y esto es lo que justifica el segundo escenario. El presidente Donald Trump, está siendo arrastrado por una seria de acontecimientos que no solo pudieran arrebatarle el poder, sino llevarlo a la cárcel.

Desde el principio de su mandato prometió evitar que Estados Unidos entrara en cualquier tipo de conflicto armado, pero en la práctica esto no lo cumplió, pues durante mucho tiempo ha apoyado con armas a Ucrania en su confrontación con Rusia, y posteriormente, entró en guerra con Irán.

En el caso de Ucrania, al parecer, Trump hizo compromisos con el presidente Putin durante la reunión efectuada hace casi un año, en Anchorage, Alaska, los cuales no fueron cumplidos. La guerra continúa hasta la fecha. Sin embargo, de forma unilateral, a principios de este mes, el presidente norteamericano anunció que ya no entregará armas a Ucrania, aparentemente forzado por la necesidad de abastecer con armamento a sus propias fuerzas militares involucradas en la guerra con Irán, y al Estado de Israel; hay versiones, cada vez más presentes, que afirman que se han reducido de forma importante, las reservadas de sistema de misiles y que ya hay escasez, con el problema de que su producción es muy lenta.

Esta decisión, que puede llegar a detener la guerra, con un claro triunfo de Rusia sobre Ucrania, pero principalmente sobre la OTAN y los Estados Unidos, que han estado tras bambalinas aportando suministros y armas, descompondrá aún más las relaciones norteamericanas con Europa.

Se debe recordar que la OTAN ha dedicado grandes esfuerzos a mantener la guerra en Ucrania, y a tratar de influir en los países que hacen frontera con Rusia, además de que hay algunos gobiernos que llevan años enviando el mensaje a sus poblaciones de que Europa será invadida por Rusia.

Hay varios analistas que coinciden en que existe fuerzas que impulsan a Europa a desatar una guerra con el país que territorialmente es el más grande del mundo, guerra que tendría como objetivo balcanizarla, con la intención de apoderarse de parte de su riqueza

Es por esa razón que el anuncio dado por Trump, a finales de 2025, en el sentido de que Estados Unidos ya no se hará cargo de la defensa europea, cayó como balde de agua fría, pues el viejo continente no tiene la capacidad armamentista para mantener una guerra por sí mismo. El tiro de gracia es el mencionado anuncio de que no habrá más apoyo militar para Ucrania.

En lo que respecta a la guerra con Irán, el panorama para los Estados Unidos, es peor. Literalmente Trump se encuentra cautivo, principalmente, porque no puede abandonar a su suerte a Israel, lo que lo tiene convertido en un observador impotente de como su ejército se desgasta en una guerra convencional, que sabe que no podrá ganar. Son incontables las veces en que dentro de este conflicto se ha pasado de la amenaza, los enfrentamientos, a supuestas negociaciones, para que al final todo siga igual.

Analistas militares aseguran que el tiempo corre a favor de Irán y en contra de los Estados Unidos, y amenaza con convertirse en una guerra larga, que en cualquier momento pudiera escalar; los efectos negativos también comienzan a mostrarse en diferentes naciones, en las que los precios de los energéticos y otros productos, se están incrementando.

El llamado memorándum de entendimiento que recientemente fue firmado por las dos naciones en conflicto, y que fue roto casi de manera inmediata, representaba el reconocimiento de la derrota de Estados Unidos.

A este recuento de daños, podemos sumar la creciente irritación, inconformidad y divisiones que se presentan dentro de los Estados Unidos, así como el descenso de la popularidad de Donald Trump.

De esta manera, si todos estos resultados no son buenos para el presidente Trump, entonces, por qué el dirigente norteamericano no usaría la carta México para tratar de revertir parte del desprestigio que le han ocasionado el balance negativo de las guerras.

Para entender esta situación, tenemos que contemplar que entre los grupos de los políticos señalados como relacionados con la delincuencia organizada, hay una fuerte agitación y, en algunos casos, hasta rasgos de desesperación por lo que les pueda ocurrir.

La colaboración de algunos de esos políticos con agencias de Estados Unidos, reportadas en medios y demostradas con grabaciones, ha puesto en estado de hipersensibilidad y en alerta máxima a las tribus que conforman las estructuras de Morena, en el gobierno y en el partido. No hablemos de la agitación en Palenque.

Un elemento secundario, pero que se debe registrar, es el enorme desprestigio que tiene el gobierno, y la creciente incomodidad que provoca este hecho en un número cada vez mayor de mexicanos, por más que se mantengan y amplíen los programas sociales. 

Ese panorama ha ocasionado que sectores del gobierno norteamericano se pregunten qué tanto más puede soportar México sin que se comiencen a presentar signos de inestabilidad, posiblemente provocados; y eso es lo que menos quieren que ocurra en estos momentos. Acciones más contundentes y agresivas de Estados Unidos en contra de los narcopolíticos, podría convertirse en el detonante. 

Por otro lado, el pragmatismo descarnado con que se ha manejado Trump, también es otro aspecto que se debe de tomar en cuenta, y que podríamos sintetizar en la siguiente frase: No importa el sistema político que tenga una nación y la forma como lo apliquen, lo importante es que Estados Unidos pueda tener parte de su riqueza y que sus gobiernos se sometan a sus intereses. Ahí está el caso de Venezuela y los acuerdos iniciales con Cuba; la guerra en Irán, mucho tiene que ver con lo anterior.

La moneda está en el aire y el resultado dependerá de qué argumentos y de qué grupo político se imponga en el gobierno norteamericano. Todo hace indicar que los acontecimientos se van a acelerar, llevándonos a un desenlace inminente. Los antecedentes nos obligan a pensar en que se desarrollará el primer escenario, pero, no hay nada firmado, solo que algo está a punto de pasar.  

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