La Vida está por Encima del Legislativo

El derecho a la vida no es una “concepción” otorgada por los políticos, “no depende de consenso social, ni de mayorías legislativas”.

Directo, sin una falsa diplomacia, el Arzobispo de León Jaime Calderón Calderón, defiende la vida desde la concepción, la cual no es una atribución en manos de los legisladores o de las autoridades públicas.

Fundamenta en “la fe” y la “razón” el derecho humano a la vida de los más débiles, de los que no se pueden defender, de los niños por nacer; “la Iglesia ha enseñado de manera constante que la vida humana debe ser respetada y protegida de modo absoluto desde el momento de la concepción. Así lo reafirma el Magisterio, de manera particular en la encíclica Evangelium Vitae de San Juan Pablo II, donde se recuerda que ninguna circunstancia, finalidad o ley puede legitimar la eliminación directa de un ser humano inocente”.

Recalca que “los derechos humanos no son concepción de la autoridad política; son exigencias derivadas de la dignidad intrínseca de la persona. Así lo recuerda El documento Dignitas Infinita, publicado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe en 2024. “La sociedad está llamada a reconocer, proteger y promover la dignidad de cada persona, especialmente de las más débiles y vulnerables”. Por ello, la protección jurídica de la vida humana en todas sus etapas constituye un pilar esencial de cualquier ordenamiento que aspire a la justicia”.

El prelado leones se dirige al Congreso del Estado de Guanajuato, a las iniciativas que pretenden “eliminar la protección constitucional del derecho a la vida no es un acto neutral: implica modificar el fundamento axiológico del orden jurídico local. Convertir el aborto en supuesto “derecho” supone redefinir el alcance del sujeto de derecho y alterar el principio básico de que todo ser humano merece tutela jurídica”.

“La defensa de la vida no puede reducirse a la oposición a una reforma legal. Es indispensable promover políticas públicas que:

  • Acompañen integralmente a las mujeres en situación de vulnerabilidad.
  • Garanticen apoyo médico, psicológico, jurídico y social.
  • Faciliten redes solidarias y alternativas reales.
  • Combatan las causas estructurales que generan abandono y desesperanza.

“No se trata de elegir entre la madre o el hijo. Ambos poseen igual dignidad y merecen protección efectiva del Estado y la Sociedad”.

Sin duda que la postura de la Iglesia Católica es clara y firme, no corresponde a la autoridad, a los diputados legislar para justificar la muerte de un niño por nacer. El Pastor de la Diócesis de León pide protección a la madre y al infante por nacer.


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