Dictadura Cubana Representa una Amenaza: Marco Rubio
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que la dictadura cubana representa una “amenaza para la seguridad nacional” de EEUU y ha advertido de que las posibilidades de alcanzar una solución pacífica con La Habana “no son altas”.
Las declaraciones llegan apenas un día después de que el Departamento de Justicia estadounidense imputara al expresidente cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas operadas por el grupo de exiliados Hermanos al Rescate en 1996, un ataque que provocó la muerte de ciudadanos estadounidenses.
Rubio señaló que la preferencia de Washington sigue siendo una solución diplomática, pero recordó que el presidente Donald Trump tiene el derecho y el deber de defender a Estados Unidos frente a cualquier amenaza.
La advertencia marca una nueva escalada en la presión de la Administración Trump contra el régimen comunista cubano, al que Washington acusa de sostener una estructura represiva, desestabilizadora y hostil a los intereses estadounidenses en el hemisferio.
La respuesta de La Habana no tardó en llegar. El ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, rechazó las palabras de Rubio y las calificó de “mentiras”, asegurando que Cuba nunca ha representado una amenaza para Estados Unidos.
Las declaraciones se producen además después del mensaje difundido por Rubio el 20 de mayo, coincidiendo con el Día de la Independencia de Cuba, en el que ofreció al pueblo cubano una nueva relación directa con EEUU, sin la intermediación de la cúpula comunista que controla la isla.
En ese mensaje, el jefe de la diplomacia estadounidense propuso destinar 100 millones de dólares en ayuda humanitaria para alimentos y medicinas, siempre que fueran distribuidos directamente al pueblo cubano por la Iglesia católica u organizaciones caritativas de confianza, y no por las autoridades del régimen.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, ha acusado en los últimos días a la élite castrista de saquear al país mientras la población sufre apagones, escasez de alimentos, falta de combustible y deterioro de las condiciones básicas de vida.
La nueva posición de Washington combina así dos líneas de acción: presión judicial y política contra los responsables históricos del régimen, y una oferta de relación directa con el pueblo cubano para abrir la puerta a una transición que deje atrás más de seis décadas de comunismo.

