El mensaje de las Elecciones en Coahuila
“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.
El dinosaurio es un microrrelato del escritor Augusto Monterroso Bonilla, escritor hondureño, nacionalizado guatemalteco y exiliado en México. Y pudiera ser una analogía de lo ocurrido en las elecciones del pasado domingo en el estado de Coahuila.
Según los resultados preliminares y, que ya son casi una realidad, con el 100% de las actas capturadas al corte de las 18:25 horas del 8 de junio, el PRI en coalición con el partido Unidad Democrática de Coahuila (UDC), obtuvo el 51.1% de los votos totales.
Habría ganado las 16 diputaciones de mayoría relativa y estaría a la espera del reparto de las 9 de representación proporcional.
Las declaraciones de las personalidades de Morena ante este hecho sólo son patadas de ahogado y salidas mediáticas ante la idea generalizada que los ubicaba casi como los dueños absolutos del país.
Pero lo preocupante y un tanto sorprendente, por el dato frío, es la perdida del registro como partido político en esa entidad para el PAN al no alcanzar el 3% de la votación.
De hecho, a juzgar por a grafica del corte de ese día, era en último lugar de los partidos que contendieron sin llegar siquiera a 2% de a votación.
Quizás estemos en vísperas de, utilizando nuevamente la analogía, ahora del titulo de la novela de Gabriel García Márquez, “Crónica de una muerte anunciada” del PAN, partido que curiosamente se levantó como una esperanza en los estados del norte y los proyecto a todo México.

