El PAN, Renovarse o Vivir en la Irrelevancia
Luego de los resultados en Coahuila, la preocupación se disparó en el panismo por lo que pueda ocurrir en las elecciones del 2027 y futuras, y no es para menos, los espacios de poder, como el agua, se le han venido escapando al partido blanquiazul; en 2018, gobernaba 11 estados, en tanto que en la actualidad solo gobierna cuatro.
El debate se ha centrado en si debe o no participar en la formación de alianzas, de manera particular con el PRI, como si de esto dependiera el futuro del partido, cuando el problema tiene una profundidad mucho mayor, estamos hablando de que ese partido perdió su identidad, se desnaturalizó al romper el vínculo que lo unía con el pueblo de México.
Esto no ocurrió de un día para otro, sino que ha sido un proceso de degradación de varias décadas, durante las cuales el PAN dejó de ser el partido de los principios, de la vida y la familia, de la tradición y la cultura mexicana, el partido del Humanismo Cristiano, y se convirtió, primero, en un mal remedo de los partidos de izquierda y, recientemente, del populismo.
El pretexto siempre ha sido la modernización, actualizar y hacer competitivo al partido, sin darse cuenta, de que cada paso que se ha dado hacia esa supuesta modernización, lo que se ha hecho, es destruir la base de principios sobre la que estaba depositada el valor de la confianza, hasta que llegó el momento en el que el electorado ya no descubrió ninguna diferencia entre el PAN y el resto de los partidos. Este es el fondo.
Participar en alianzas no deja de ser más que una medida circunstancial de política práctica, que en algunos momentos convendrá y en otros no. Las alianzas no pueden aceptarse como una regla inamovible, pero tampoco desecharse.
La alianza, como todo acto en política, debe estar motivado por la búsqueda de bien para la sociedad y para todos aquellos que estén en torno al partido.
Por otro lado, los principios que se han abandonado no se pueden recuperar con una simple declaración o con anuncios que solo son maquillaje y superficialidad, como el que llevó a realizar modificaciones al logotipo del partido. Cómo y en quién pueden confiar los militantes y simpatizantes de ese partido, cuando las palabras que sus liderazgos expresan van en un sentido y las conductas y acciones caminan en el opuesto.
Por definición, los principios son los que van al frente, es la tarjeta de presentación de una persona o institución, trascienden el tiempo, ofrecen confianza por su permanencia, y estabilidad en el desarrollo.
En el caso que nos ocupa, los principios han sido sustituidos por el pragmatismo, por las actitudes oportunistas, que confunden el convencer mediante argumentos, ideales y la lucha por el bien, con negociaciones utilitarias. El PAN está desfondado, no solo porqué desechó todo aquello que los fundadores colocaron como piedras de soporte, sino porque ha perdido la mayoría de los liderazgos que le dieron lustre y reconocimiento.
Son varios los analistas que expresan que el caos que existe en la política internacional se debe a que una gran mayoría de los presidentes y primeros ministros de las principales naciones del mundo se encuentran en manos de personajes inescrupulosos, políticos ambiciosos de poder y riqueza, carentes de las capacidades mínimas para desempeñarse con eficiencia, y menos aún, con vocación de servicio. Guardadas todas las diferencias, pero es la misma película que vemos los mexicanos.
La desgracia que ha significado para México la corrupción de la 4T y su vinculación con la delincuencia, que nos ha arrastrado en una suerte de torbellino interminable de escándalos, ha ocultado las limitadas capacidades y desaciertos de las oposiciones y de muchos de los gobiernos emanados de ellas.
A nivel federal, existen versiones de que mucha de la inactividad y falta de combatividad de la oposición, se puede entender por operaciones efectuadas por el gobierno de la República, que ahora cuenta con todo el sistema de inteligencia, para obtener los secretos más escondidos por los políticos y utilizarlos para sobornar y chantajear. Nadie se escapa, pues están incluidos algunos de sus correligionarios. Dicen que cuando la perra es brava, hasta los de casa muerden.
En opinión de algunos de los políticos serios que quedan en Acción Nacional, o se concreta una verdadera refundación o el blanquiazul está en riesgo de desaparecer en la irrelevancia. Seguramente muchos recuerdan el papel que jugaban partidos como el PPS, el PARM y el PES, o los que aún existen, el PVEM o el PT, que operan como comparsas, o que en coyunturas concretas se ofertan al mejor postor. Por respeto a los fundadores y a personajes que fueron pilares en la vida del PAN, como Manuel Gómez Morín, Luis H. Álvarez, Manuel Clouthier, Carlos Castillo Peraza y Diego Fernández de Cevallos, entre muchos otros, esperemos que esto nunca llegue a pasar.

