Testigo del Reino: “Joselito” Sánchez del Río
Testigos del Reino “llamados a ser valientes por Cristo”; San José Sánchez del Rio, “Joselito”, el niño mártir de Cristo Rey, patrono de la juventud.
Muchacho de 14 años, camina hacia el cementerio con las plantas de los pies desolladas; y a cada herida, en lugar de maldecir, grita con todas sus fuerzas: “¡Viva Cristo Rey!”.
Es San José Sánchez del Río, “Joselito”, el más joven de nuestros mártires y hoy patrono de la juventud. Su vida nos dice algo que muchos olvidan: que la valentía y la santidad no son cosas de mayores; también un joven puede amar hasta el extremo.
Era un niño de Sahuayo, alegre y normal, que jugaba, que rezaba el rosario y servía en su parroquia.
Cuando la persecución se cerró las Iglesias y se persiguió a los sacerdotes, José, con apenas 13 años, quiso defender su fe. A su mamá, que dudaba, le dijo: “Nunca ha sido tan fácil ganar el cielo y no quiero perder la oportunidad”.
No empuño las armas: llevaba el estandarte, tocaba la corneta y animaba el rosario en el campamento.
En un combate, al general cristero le mataron el caballo. José, sin pensar, le entregó el suyo: “tome mi caballo, que usted hace más falta a la causa que yo”. Por ese gesto lo capturaron. Lo encerraron en su propia Iglesia, convertida en cuarte y corral.
Y su padrino, un diputado poderoso, le ofreció dinero y le ofreció estudios en el extranjero si renunciaba a Cristo. Y el niño dijo que NO. Le pidió a su mamá la bendición y escribió: “nos veremos en el cielo”.
Recibió la comunión como Viático, y la noche del 10 de febrero de 1928 le cortaron la piel de los pies y lo hicieron caminar al panteón. Le ofrecieron la vida si gritaba: “¡Muera Cristo Rey!” y jamás lo hizo. Hasta el final repitió: “¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!”.
Tenía 14 años.
Joven que me escuchas: Dios te quiere santo y no se conforma con que vivas a medias; no tengas miedo de apuntar muy alto. Hoy muchos quieren robarte el sentido de la vida y reducirte a un consumidor, esclavo de las pantallas, del miedo y de las modas.
Por eso el Papa León XIV, en Magnífica Humanitas, nos pide custodiar a la persona, sobre todo a los jóvenes.
Joselito te demuestra que un corazón joven es capaz de lo más grande. Y como los profetas, a los que Dios siempre llama desde niños, anunció que Cristo reina y, sin odio, denunció que ningún poder esclaviza, jamás un poder esclaviza una conciencia: contundente en la verdad, desarmado en el modo.
¿Y tú, a que te aferraras?
Joselito entregó la vida porque la entendió como un don, no como una posesión. Por ello, precisamente, pudo decir que nunca había sido tan fácil ganar el cielo. No tengas miedo dice el santo, de descubrir tu vocación, de darlo todo por amor. Que su “¡Viva Cristo Rey!” vuelva en encender el corazón de la juventud de México.
San José Sánchez del Río, “Joselito”, ruega por nosotros.

