El Origen, Paz y Guerra
Hagamos una Reflexión
Hablar de guerra y paz, es un tema siempre presente, no solo en nuestra época, sino a lo largo de la historia de la humanidad. La guerra es algo connatural a los seres humanos. Prácticamente desde que nacemos, en nuestro interior, en nuestra alma existe un conflicto permanente entre deseos, intenciones, pasiones, razones. A la parte virtuosa surge una opuesta y negativa.
La paz se alcanza no cuando deja de haber guerra, cosa que nunca ocurre, sino cuando el hombre logra dominar sus malas inclinaciones, los aspectos negativos de su naturaleza.
Por esa razón, la calidad humana, la bondad o malignidad que tenga una persona, dependerá del resultado de todos esos enfrentamientos interiores, entre hacer lo correcto o hacer solo aquello que satisface, da placer u otorga beneficios personales.
La guerra puede tener un escenario tan simple y reducido como el interior de un niño que se debate entre seguir comiendo los dulces que le gustan u obedecer la instrucción materna de poner un alto; o el debate entre un estudiante que hizo trampa y plagió un proyecto y otro que se esforzó en presentar una idea original; o las discusiones entre dos estados que se disputan el tener más agua de un rio que cruza por sus territorios; o la confrontación militar entre dos naciones que afirman tener derechos sobre la riqueza y propiedad de una isla.
Como se observa, las guerras y disputas se localizan en todo lugar, y cada una puede crecer, disminuir o controlarse, influidas por la capacidad de diálogo, el ejercicio de la voluntad y la honestidad o deshonestidad con la que se aborden los problemas.
LA GUERRA SE EXTIENDE
Solo para concluir, recordar el caso de un joven preparatoriano que le pregunta al maestro el por qué hay tantas guerras en el mundo, a lo que éste le responde: El hombre actual, en el mejor de los casos, vive una guerra interior permanente. En el peor de los casos, el mal ha ganado y ha hecho a un lado cualquier principio que le ponga límites.
Este caos y violencia se refleja en toda relación, en la escuela, en el trabajo, en los gobiernos y entre las naciones. El desorden crece tanto, que se exporta. Pasa del individuo, al grupo y de éste, al mundo. Por eso tenemos un mundo en guerra.

