La Cristiada: Cuando la FE Desafió al Poder

La Cristiada: Cuando la FE Desafió al Poder

La Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) fundada el 7 de mayo de 1973, es una de las mejores universidades privadas de México.

Una Universidad de inspiración católica que durante más de medio siglo ha visto pasar por sus aulas varias generaciones de alumnos que, una vez que se graduaron, se convirtieron en profesionistas exitosos no solamente por los conocimientos adquiridos sino mas bien porque les caracterizaba un sello muy especial que los impulsaba a combatir las injusticias buscando siempre un México mejor.

El pasado 8 de mayo en la UPAEP se inauguró una exposición que está teniendo un gran éxito y que estará disponible hasta el 16 de enero de 2027.

Una exposición que trata un tema muy apropiado en estos días: Cuando la Fe desafió al poder. La Guerra Cristera 1926 -1929.

Como es ya del dominio público, durante la Cristiada (nombre con el que también se conoce a la Guerra Cristera) todo un pueblo se levantó en armas contra un tirano que pretendía destruir uno de los más sagrados derechos naturales: El derecho a practicar libremente la Religión.

Por aquellos años vivía en el Castillo de Chapultepec (residencia oficial de los presidentes de la República) el general Plutarco Elías Calles quien creyó que a base de leyes y represión podría borrar la Fe Católica del alma de los mexicanos.

Pobre diablo. Fue tal su torpeza que ocurrió lo mismo que ocurre cuando se apedrea un avispero.

Como protesta a leyes inicuas persecutorias de la Iglesia, el 31 de julio de 1926 los obispos mexicanos decidieron suspender el culto en los pueblos. 

Esa fue la señal puesto que, a partir de ese momento, en diferentes partes del país el pueblo se levantó en armas haciendo que Calles, “el Nerón mexicano” fuese el primer sorprendido.

Tres años duró una guerra sangrienta en la cual el pueblo luchó por su libertad.

Tres años durante los cuales quienes con júbilo se unían a los cristeros lo hacían con la firme convicción de que “nunca había sido tan fácil ganarse el Cielo”

Miles de héroes. Miles de mártires que con su sangre dieron testimonio (“mártir” significa precisamente “testigo”) de cómo, a pesar de tres décadas de positivismo, México seguía siendo católico y guadalupano.

En junio de 1929, con el fin de evitar males mayores al ver como no se podía ganar la guerra y como el pueblo corría el peligro de ser descristianizado, se firmaron “los Arreglos” que pusieron fin al conflicto armado.

A partir de entonces, la Iglesia vivió una situación muy precaria en la cual -a pesar de la hostilidad latente- aprovechó para abrir nuevos templos y fundar escuelas católicas.

Entretanto, el gobierno puso en marcha un muy bien programado boicot de silencio deseando que el pueblo se olvidara de aquella gesta.

Años de silencio durante los cuales apenas en susurros se hablaba del conflicto.

Con el paso del tiempo y gracias a las obras editadas por Salvador Abascal, así como al libro “La Cristiada” de Jean Meyer, el pueblo despertó de un letargo de décadas al conocer la realidad de los hechos.

En esta labor de dar a conocer aquella gesta mucho ayudó San Juan Pablo II al beatificar al Padre Pro en 1988 y al canonizar a más de veinte mártires en 2000.

Ahora tenemos a la UPAEP poniendo todo su esfuerzo para que el pueblo no se olvide.

Meritoria labor que se vería complementada si dicha Universidad editase un libro en el cual se hablase de dicha exposición. 

Vale la pena por ser un tema de actualidad.

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