Noviembre: El Mes en que se Rompió el Guion del Poder
Noviembre dejó de ser solo el mes de los villancicos adelantados, el tráfico desquiciado y las luces navideñas. En 2025 se convirtió en el mes de la crisis política abierta para el gobierno de Claudia Sheinbaum y para el movimiento que se autodenomina Cuarta Transformación.
En pocas semanas vimos un asesinato político emblemático, marchas juveniles que tomaron las calles, el relevo abrupto del fiscal general, el regreso mediático de López Obrador y una ofensiva abierta por controlar, desde el poder, todos los resortes de seguridad y justicia. El resultado: un mensaje claro hacia dentro y hacia fuera del sistema político: el gobierno no está dispuesto a soltar nada… y tampoco a escuchar a nadie.
DEL ASESINATO DE CARLOS MANZO AL DESPERTAR DEL “SOMBRERO”
El punto de quiebre no fue un discurso, sino un crimen: el asesinato del alcalde Carlos Manzo, crítico de Morena y símbolo de resistencia local. Lo que el gobierno quiso minimizar como un hecho más en la estadística de violencia, se convirtió en un emblema nacional.
La Generación Z convocó, pero no estuvo sola. Caminaron a su lado familias completas, adultos mayores, trabajadores, estudiantes, víctimas de la violencia. El mensaje era inequívoco: basta de inseguridad, basta de corrupción, basta de impunidad.
La respuesta del Estado no fue diálogo: fue gas lacrimógeno, golpes y murallas metálicas. El gobierno que se asumía heredero de las luchas sociales terminó reprimiendo a quienes hoy exigen lo mismo que ellos exigían hace años: justicia, paz y un gobierno que no se burle de la realidad.
Lejos de apagar el ánimo social, la represión lo encendió. Y de paso, colocó en el mapa a una figura emergente: Grecia Quiroz y el movimiento del sombrero, que incomoda tanto al poder que hasta Gerardo Fernández Noroña decidió atacarla… y terminó fortaleciéndola.
LA CAÍDA DE GERTZ MANERO: RELEVO, PREMIO Y SIMULACIÓN
En medio de esta efervescencia social, llegó otro movimiento clave: la salida de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República. No fue renuncia: fue despido disfrazado.
Primero se manejó como un relevo exprés, luego vino la corrección de forma para intentar encajar en la ley: “causas de fuerza mayor”. La “fuerza mayor” terminó siendo, curiosamente, una embajada en un país amigo. Elegante exilio para quien fue útil mientras pudo y estorbo cuando ya no garantizaba obediencia absoluta.
Lo de fondo no es el destino de Gertz, sino lo que viene después: Claudia Sheinbaum busca cerrar la pinza de poder con un binomio probado en la Ciudad de México: Omar García Harfuch en seguridad y Ernestina Godoy en la Fiscalía.
La Fiscalía de Gertz tenía un 1% de autónoma, la de Ernestina Godoy tendrá 0% de autónoma.
La señal es contundente: la Presidenta quiere control total de la seguridad y de la procuración de justicia.
A ello se suma algo que pasa casi desapercibido: nombramientos internos en la Fiscalía de gente cercana a García Harfuch. Más que una transición institucional, parece un reacomodo de lealtades: seguridad, fiscalía y operación política caminando al ritmo de Palacio Nacional.
LÓPEZ OBRADOR REAPARECE: EL “RETIRADO” QUE ADVIERTE QUE PUEDE VOLVER
Mientras todo esto ocurría, el 30 de noviembre reapareció Andrés Manuel López Obrador, supuestamente “retirado de la vida política”. Presentó su libro Grandeza y, más allá de las 600 páginas que bien podrían servir para calzar una mesa, mandó un mensaje clarísimo:
- Respaldó públicamente a Claudia Sheinbaum.
- Advirtió que rompería su retiro si percibe un “golpe de Estado”, si se daña al movimiento o si se ataca a la soberanía nacional.
- Traducido: si ven riesgo real de perder el 2027, él volverá a poner orden.
El mensaje tiene tres destinatarios:
- A los suyos: “No se confundan, yo la puse ahí. Claudia es leal, y ustedes también deben serlo”.
- A Claudia: “Te respaldo… pero no olvides quién manda en el movimiento”.
- A la oposición y a Estados Unidos: “Si se meten demasiado, yo reaparezco como líder máximo y no sólo como expresidente”.
No hay ruptura entre Sheinbaum y López Obrador. Hay una relación de dependencia mutua. Ella necesita su legitimidad popular; él necesita que ella le garantice impunidad, continuidad y protección a su legado. Pero esa alianza no está exenta de tensiones, y noviembre lo evidenció.
ALIADOS INCÓMODOS, OPOSICIÓN DESFONDADA
Mientras el oficialismo ordena sus piezas, el resto del tablero político no ofrece mejores noticias:
- El Partido Verde y el PT han mandado señales de molestia con la Presidenta. Coquetean con la idea de jugar con otros bloques en 2027 o de encabezar proyectos propios. Al mismo tiempo, acuden a reuniones para que les recuerden “los beneficios de seguir juntos”.
- En el Senado, el grupo de Adán Augusto López resiste entregar completamente el control a Claudia. Los senadores ligados a gobernadores negocian su propia supervivencia.
- Gerardo Fernández Noroña pasó de figura incómoda pero influyente a chiste político: rueda de prensa sin reporteros, berrinches públicos, denuncias de bullying parlamentario y una incongruencia patrimonial que lo exhibe. Cada golpe que lanza, lo desgasta más a él que a sus objetivos.
- Alejandro “Alito” Moreno, con mansiones y propiedades bajo la lupa, insiste en verse a sí mismo como aspirante presidencial. Para el gobierno, es blanco perfecto: su debilidad ética lo hace vulnerable a la persecución selectiva y útil como ejemplo de lo que le puede pasar a quien se pase de crítico.
La oposición parece atrapada entre el miedo a la persecución judicial y la incapacidad para construir liderazgos nuevos. El PAN denuncia, pero también enfrenta demandas que podrían derivar en multas fuertes por su presunta participación en la movilización juvenil. El PRI sobrevive más por inercia que por convicción ciudadana. Y Movimiento Ciudadano sigue jugando a la indefinición.
En contraste, las únicas expresiones ciudadanas frescas y auténticas vienen de fuera de los partidos: las marchas juveniles, el movimiento del sombrero, la inconformidad de agricultores, transportistas y sectores que ya no compran el discurso triunfalista.
SEGURIDAD, CAMPO Y AGUA: EL PAÍS REAL PRESIONA
Mientras el discurso oficial habla de grandeza, crecimiento e inversión, el país real manda otros mensajes:
- Michoacán sigue dominado por el crimen organizado. El “Plan Michoacán” presume decomisos, detenidos y operativos espectaculares, pero la pregunta de fondo sigue sin respuesta: ¿quién manda realmente en el territorio cuando se van los federales?
- En Uruapan, el asesinato de Carlos Manzo no sólo golpeó a una familia, sino que expuso la colusión entre crimen y poder local. La reacción ciudadana, articulada en torno al símbolo del sombrero, ha puesto contra las cuerdas al gobierno estatal y obligado al gobernador a salir de su zona de confort.
- La Ley de Aguas Nacionales y el enojo de los agricultores han llevado a bloqueos, toma de aduanas y una presión creciente sobre el gobierno federal. Entre intereses económicos y falta de sensibilidad política, el campo ha recordado que todavía puede paralizar al país.
- A esto se suma la presión internacional: Estados Unidos endurece su postura ante el avance del crimen organizado y observa con preocupación la captura de instituciones clave. Lo de Venezuela, Maduro y Trump no es ajeno al mapa mexicano: marca el tono de una región donde las dictaduras de izquierda ya no pasan desapercibidas.
TODO EL PODER… ¿PARA QUÉ?
Con el relevo en la Fiscalía, el control de la Secretaría de Seguridad y el cierre del Congreso bajo mayoría oficialista, la pinza de poder se ha cerrado aún más:
- Ejecutivo fuerte y personalizado.
- Legislativo dócil y alineado.
- Fiscalía subordinada.
- Órganos autónomos cooptados o debilitados.
El riesgo no es teórico:
cuando todo el poder se concentra en un mismo grupo, la tentación de usar la justicia como arma política se vuelve casi inevitable. Las denuncias se vuelven selectivas, las investigaciones, parciales; la ley deja de ser piso parejo y se convierte en herramienta de disciplina.
Noviembre nos dejó claro que:
- El gobierno puede reprimir marchas, pero no puede reprimir el hartazgo.
- Puede cambiar fiscales, embajadores y discursos, pero no puede cambiar los hechos de violencia, corrupción e impunidad que la gente vive a diario.
- Puede llenar el Zócalo con acarreados, pero no puede apagar el eco de una generación que ha perdido el miedo a protestar.
¿Y LA CIUDADANÍA, DÓNDE QUEDA?
Frente a este escenario, la pregunta no es qué hará el gobierno, o qué maniobra política se impondrá en 2027. La pregunta clave es:
¿Qué haremos los ciudadanos?
Si algo mostró el mes de noviembre es que cuando la gente se organiza, el poder se incomoda.
Las marchas juveniles, los movimientos locales como el del sombrero, las expresiones de agricultores y transportistas, los comentarios críticos en medios y redes, todos apuntan a la misma dirección:
el país no está tan dormido como al gobierno le gustaría. Pero el enojo no basta.
Hace falta información, memoria y voto consciente.
- Recordar quién nombró a quién.
- Quién reprimió, quién calló y quién se benefició.
- Quién levantó la voz cuando no era popular hacerlo.
Porque si algo quedó claro en este noviembre de crisis es que el tigre del que habló Carlos Manzo ya despertó.
La pregunta es si caminaremos como ciudadanos libres…o si permitiremos que lo vuelvan a dormir a golpes de narrativa oficial y simulación institucional.
EL DATILLO Los obispos mexicanos han dado una señal clara de estar en sintonía entre ellos y con el sentir del pueblo de México. El documento de conclusión de la CXIX Asamblea Plenaria celebrada entre el 10 y 14 de noviembre tiene no solo un gran contenido, sino un gran llamado; AMAR A MEXICO CON ESPERANZA.

