| | |

Papa León XIV

El pasado jueves 8 de mayo de 2025, los Cardenales reunidos en Conclave eligieron al nuevo Pastor de la Iglesia Católica, al Cardenal  Robert Francis Prevost, estadunidense con trayectoria misionera en América Latina y una destacada carrera en la Curia romana, quien asumió el nombre de León XIV.

Su designación quedará marcada en la historia por ser el primer Pontífice de Estados Unidos, lo que refleja la creciente diversidad y globalización de la Iglesia Católica, pero también revela el florecimiento del catolicismo en Norteamérica. 

Robert Francis Prevost nació el 14 de septiembre de 1955 en Chicago, Illinois. Proviene de una familia de raíces francesas, italianas y españolas. Su madre, Mildred Martínez, era de ascendencia española, y su padre, Louis Marius Prevost, de origen franco-italiano. Desde joven, mostró una inclinación hacia la vida religiosa, ingresando al seminario menor de la Orden de San Agustín en 1973.

Prevost obtuvo una licenciatura en Matemáticasen la Universidad de Villanova en 1977. Posteriormente, realizó estudios de teologíaen la Catholic Theological Union de Chicago, donde recibió un diploma en teología. Continuó su formación en Roma, obteniendo una licenciatura y un doctorado en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en 1984 y 1987, respectivamente.

En 1985, Prevost fue misionero en Perú, en donde se desempeñó como párroco, funcionario diocesano, profesor de seminario y administrador. Entre 1988 y 1998, dirigió el seminario de los agustinos en Trujillo y enseñó Derecho Canónico en el seminario diocesano. También fuejuez en el tribunal eclesiástico regional y miembro del Colegio de Consultores de Trujillo. Durante su estancia en Perú, adquirió la nacionalidad peruana en 2015, consolidando su vínculo con el país andino.

En 1998, Prevost fue elegido prior provincial de la provincia agustiniana de Nuestra Señora del Buen Consejo en Chicago. Tres años después, en 2001, fue elegido prior general de la Orden de San Agustín, cargo que desempeñó durante dos mandatos consecutivos hasta 2013. Su liderazgo fue reconocido por su capacidad para gestionar una orden religiosacon presencia en múltiples países y contextos culturales.

En 2014, el papa Francisco lo nombró administrador apostólico de la diócesis de Chiclayo, en Perú y, posteriormente, obispo de la diócesis de Sufar. Fue consagrado obispo el 12 de diciembre de 2014. En 2015, fue nombrado obispo de Chiclayo, cargo que desempeñó hasta 2023. Durante su episcopado, también fue administrador apostólico de la diócesis de Callao entre 2020 y 2021.

En enero de 2023, el papa Francisco lo nombró prefecto del Dicasterio para los Obisposy presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, sucediendo al cardenal Marc Ouellet. En septiembre de ese mismo año, fue creado cardenal y recibió el título de cardenal-diácono de Santa Mónica. En febrero de 2025, fue promovido al orden de los cardenales obispos y asignado a la sede suburbicaria de Albano.

El nuevo Papa es conocido por su carácter discreto, su capacidad de escucha y su enfoque pastoral centrado en la cercanía con las comunidades. Habla fluidamente inglés, español, italiano y francés, lo que le ha permitido desempeñar roles clave en contextos multiculturales y multilingües.

Aunque es reservado respecto a su vida personal, se sabe que el Papa León XIV tiene un interés particular por lamúsica clásica y la literatura espiritual. Durante su tiempo en Perú, solía participar en actividades comunitarias y era apreciado por su cercanía con los fieles y su disposición para compartir momentos informales con ellos.

Un aspecto poco conocido es su afición por la cocina, habilidad que heredó de su madre. En diversas ocasiones, ha preparado platos tradicionales para compartir con comunidades locales, utilizando la gastronomía como medio de acercamiento cultural y pastoral.

La elección de Robert Francis Prevost como Papa representa una continuidad con el legado de Francisco en términos de enfoque pastoral y apertura hacia las periferias. Su experiencia misionera en América Latina, su liderazgo en la Orden de San Agustín y su gestión en la Curia romana lo posicionan como un pontífice con una visión global y una profunda comprensión de las realidades locales. 

Su elección también simboliza una Iglesia en transformación, que reconoce y valora la diversidad cultural y geográfica de sus fieles, y que busca líderes capaces de tender puentes entre diferentes contextos y comunidades.

Al Papa León XIV se le relaciona con San Juan Pablo II por ser un defensor de la doctrina moral tradicional, especialmente en temas como el aborto y la antropología cristina y su enfoque misionero, mostrando un fuerte compromiso con la evangelización; a Benedicto XVI por su formación teológica e intelectual, su preocupación por la verdad doctrinal y la dignidad católica frente a las corrientes culturales contemporáneas, como la ideología de género; y al Papa Francisco por su cercanía a los pobres y la periferias (su trabajo en América Latina y su ciudadanía peruana reflejan esa sensibilidad), también por su enfoque sinodal al promover una Iglesia que escucha y camina con el pueblo.

Discurso del Papa León XIV en la plaza de San Pedro

“La paz sea con todos ustedes.

Queridos hermanos y hermanas, este es el primer saludo de Cristo resucitado, el Buen Pastor que ha dado la vida por el rebaño de Dios.

También yo quisiera que este saludo de paz llegue hasta sus corazones, que alcance a sus familias, a todas las personas, donde sea que se encuentren, a todos los pueblos, a toda la tierra.

La paz esté con ustedes.

Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada, desarmante y también perseverante, que proviene de Dios, que nos ama a todos incondicionalmente. Todavía conservamos en nuestros oídos esa voz débil, pero siempre valiente, del Papa Francisco que bendecía a Roma.

El Papa que bendecía a Roma también daba al mundo entero esa mañana del día de Pascua. Permítanme dar continuidad a esa misma bendición: que Dios los quiere mucho, Dios ama a todos y el mal no prevalecerá. Estamos todos en las manos de Dios.

Por lo tanto, sin miedo, unidos, mano a mano con Dios y entre nosotros, andemos adelante. Seamos discípulos de Cristo. Cristo nos precede. El mundo necesita de su luz; la humanidad necesita de Él como el puente para ser alcanzada por el amor de Dios. Ayudémonos los unos a los otros a construir puentes con el diálogo, el encuentro, uniéndonos todos para ser un solo pueblo, siempre en paz.

Gracias al Papa Francisco.

Quisiera agradecer a todos los hermanos cardenales que me han elegido para ser el sucesor de Pedro y caminar junto a ustedes como Iglesia unida, buscando siempre la paz, la justicia, trabajando como hombres y mujeres fieles a Jesucristo, sin miedo, para proclamar el Evangelio y ser misioneros.

Soy un hijo de San Agustín, agustino, que ha dicho: «Con ustedes soy cristiano y para ustedes, obispo». En este sentido, podemos todos caminar juntos hacia esa patria que Dios nos ha preparado.

A la Iglesia de Roma, un saludo especial.

Tenemos que buscar juntos cómo ser una Iglesia misionera, una Iglesia que construye puentes de diálogo, siempre dispuesta y abierta a recibir, como esta plaza, con los brazos abiertos a todos. A todos los que tienen necesidad de nuestra caridad, de nuestra presencia, de diálogo y amor.

Y si me permiten, también una palabra, un saludo, de modo particular para todos aquellos de mi querida diócesis de Chiclayo, en el Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto, tanto, para seguir siendo Iglesia fiel de Jesucristo.

A todos ustedes, hermanos y hermanas, de Roma, de Italia y de todo el mundo. Queremos una Iglesia sinodal, que camine, que busque siempre la paz, que busque siempre la caridad, estar cerca de quienes sufren.

Hoy, en el día de la Virgen de Pompeya, nuestra Madre María quiere caminar siempre con nosotros, estar cerca de nosotros, ayudarnos con su intercesión y su amor. Ahora quisiera rezar junto a ustedes por esta nueva misión, por toda la Iglesia, por la paz del mundo. Pidamos esta gracia especial de María, nuestra Madre”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *