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Un Solo Tema: Democracia

Todas las estrategias de marketing político, apuntaron hacia la hipótesis que demostrara que la reforma judicial era el mejor elemento para acabar con la corrupción de ministros, jueces y magistrados en el sistema vigente, pero hasta ahora, no hay denuncias ningún togado en proceso penal.

El enfoque central de todos los discursos, spots, cortinillas, contenidos y narrativas gubernamentales, bombardearon a las y los ciudadanos con el mensaje de que todo lo que se hacía desde dentro y fuera de Palacio, era para fortalecer la democracia que se vive en este país, porque todo lo anterior al hombre de Macuspana fue privilegios, esclavitud moderna y corrupción. Sin embargo, hasta hoy, no se ven evidencias de ese tal fortalecimiento que ofreció a los mexicanos.

Durante los adormiladores spots con actuación de jóvenes y adolescentes, los actores –en un acto de profunda reflexión jurídica, como si estuviera hablando el maestro Burgoa Orihuela- mostraban a los viejos la importancia de observar la boleta y la trascendencia de sufragar por los titulares de los juzgados de distrito y su diferencia con el área de Disciplina Judicial que se presentó como algo innovador en el modelo.

Varios miles de millones de pesos se destinaron intentando demostrar que México es el país más avanzado en participación ciudadana porque “el pueblo” elige a sus jugadores. Hasta ahora, nadie sabe cómo lograron obtener las muestras de su dicho, ni la agencia que avale esas afirmaciones.

Creo que vale la pena explorar con los lectores algunos puntos de sentido común alrededor de estos temas evitando los fundamentalismos ideológicos.

¿Qué valores implica la democracia? Indudablemente, la presencia ciudadana en cada parte de las decisiones de quienes tienen en sus manos el ejercicio de gobierno, para bien o para mal. Se argumentó en su momento que algo así como 60 millones de mexicanos respaldaban la reforma judicial. Si eso hubiese sido cierto y real, el pueblo bue no y sabio hubiera desbordado las urnas el pasado día 1 de junio. No fue así. Las cuentas –que no estimaciones estadísticas presidenciales- se lograron desde una chis “30 millones”tera cuya veracidad es imposible de comprobar.

Las malas lenguas dicen que, cuando mucho, ejercería su voto una cantidad cercana al 10.1% del padrón, lo que en cualquier significa que la publicitada elección entusiasmo muy poco a los “30 millones de mexicanos” que la respaldaron desde que se anunció.

El tema de la práctica de la democracia, también envuelve el contexto de la formación cívica ciudadana. Y en este país, ese asunto no se aborda por sistema, porque hace pensar a los ciudadanos que “por nacencia” como dice un amigo del campo, es bueno y también sabio. Este propósito tampoco se logró. Por eso fue necesario que hasta una ministra que tiene 70 asesores en su nómina, imprimieran y repartieran, con cargo al dinero del bueno y sabio, miles y miles de “acordeones” para dirigir el voto por los simpatizantes y amigos del régimen. Esto significa que el sistema se organizó para manipular un proceso electoral. Lo cual, tampoco puede catalogarse como democracia.

El modelo democrático en cualquier país que se precie de decente, implica igualmente, evitar tratar a los ciudadanos que gobierna, como infantes de pecho. Por el contrario, los promueve y forma como personas conscientes, responsables, con espíritu crítico, informados y actuantes. Y aunque una televisora se deshacía en elogios a la elección con frases como “nutrida participación”, “los ciudadanos salieron a las calles a votar”, “la gente hizo largas filas para ejercer su derecho al voto” … la verdad es que el respetable dejó colgadas en un perchero tales expresiones, desangelando la elección en su conjunto.

Recuerdo haber escuchado a don Jorge Bolaños Geyer, en aquel entonces, presidente del Consejo Superior de la Empresa Nicaragüense a quien me atrevo hoy a parafrasear. Don Jorge sostenía: “No se trata de sufrir dolores y vejaciones a manos de un grupo de gente perversa y malandrines… Como tampoco se trata de sufrir dolores y vejaciones a manos de un grupo de sujetos agradables y simpáticos… El asunto, decía don Jorge, es Libertad…eso es todo”.

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