¡Basta de la Idolatría…, del dinero!: Papa León IV
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¡Basta de la Idolatría…, del dinero!: Papa León IV

Sin mencionar al presídete Donald Trump, el Papa León IV denuncia: “¡basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! ¡Basta ya de la exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra! La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida. […] Nada se pierde con la paz; todo puede perderse con la guerra».

Ante la molestia del mandatario estadounidense, el sacerdote jesuita Antonio Spadaro escribió sobre el ataque de Trump que “si León fuera irrelevante, no merecería ni una palabra. En cambio, se le menciona, se le nombra, se le combate: señal de que su palabra tiene repercusión».

El Clérigo recalca que “Donald J. Trump arremete contra el papa León XIV. Y con ello delata un profundo malestar. Cuando el poder político se ensaña contra una voz moral, es porque no logra contenerla. Trump no discute con León: le implora que vuelva a un lenguaje que pueda dominar. Pero el Papa habla otro idioma, que no se deja reducir a la gramática de la fuerza, de la seguridad, del interés nacional”.

Calificó el ataque de Trump de “impotencia al no poder asimilar esa voz, el poder intenta deslegitimarla. Pero al hacerlo, reconoce implícitamente su peso.

De ahí, “emerge la fuerza moral de la Iglesia. No como contrapoder, sino como espacio en el que el poder es juzgado por un criterio que no controla. León no responde en el terreno de la polémica, y precisamente por eso permanece fuera de su alcance. Es libre”.

Esa libertad “desarma y desarmantees quizás lo que más inquieta. Y, al mismo tiempo, lo que más cuenta” y considera que «cuando el poder político se ensaña contra una voz moral, es porque no logra contenerla».

Es necesario considerar las palabras de León IV al afirmar que «no tengo miedo ni de la administración Trump ni de hablar en voz alta sobre el mensaje del Evangelio».

El Papa responde con serenidad, claridad y contundencia, a un Trump delirante, atrapado en sus contradicciones que no solo no drenó el pantano político americano, como prometió en campaña, sino que se atascó en un pantano internacional provocado por él y al cual quiere arrastrar al resto del mundo.

“Charlie Kirk lo advirtió con toda claridad hace un año, hacer una guerra en Irak sería un grave error, le pidió a Trump resistir la presión de un Netanyahu, también delirante, y un Lindsay Graham belicista por puro interés económico. Hoy Trump está en guerra con Irán de la mano de Netanyahu y Charlie Kirk asesinado”.

El Papa León XIV lanzó un grito desesperado ante la «hora dramática» de la historia que vivimos y la «locura de la guerra». Denunció la prepotencia de los líderes y nos recordó una verdad fundamental: «el que reza, no mata».

Para hacer frente a este mundo, el Papa nos ha dado la clave: la santidad. En su catequesis nos recordó que la santidad no es para unos pocos privilegiados, sino un don y una vocación universal para todos los bautizados. Estamos llamados a ser santos asimilando a Cristo en la vida diaria, convirtiéndonos en constructores de paz desde lo más pequeño.

En este mismo sentido, la Conferencia del Episcopado Mexicano mando un mensaje de apoyo al Papa León IV; al señalar que “los Obispos de México, reunidos en nuestra CXX Asamblea Plenaria, expresamos nuestra plena comunión y apoyo al Sumo Pontífice en estos días en que el Santo Padre ha vuelto a alzar la voz por la paz —recordándonos que “Bienaventurados los que construyen la paz” no es política, sino Evangelio—, los obispos mexicanos nos ponemos de pie junto a él”.

“México conoce el dolor de la violencia y sabe lo que cuesta construir la paz. Por eso reconocemos, con gratitud y admiración, la valentía profética con la que el Papa León XIV defiende la dignidad de los pueblos y el derecho de todos a vivir sin guerra”.

“Con él decimos: no somos políticos, somos constructores de paz. Y desde México, nos unimos a su voz”.

La Conferencia del Episcopado Mexicano señala en el mismo sentido, sobre la violencia en México: “callar ante la inseguridad es traicionar el Evangelio, un país que normaliza la muerte pierde la vida, la violencia no solo destruye vidas corrompe la esperanza”. Debemos reconstruir la paz y el orden, nadie puede excluirse de esta tarea, si actuamos Dios proveerá”.

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