CDMX: la Terrible Ciudad del Bienestar
A partir de que llegaron al poder los de la 4T (Cuarta Transformación) se ha propagado la idea de cómo -a partir de 2018- se inició una era de progreso y bienestar.
Y así tenemos un Banco del Bienestar por medio del cual el gobierno derrocha dinero a manos llenas y sin reflexionar como habrá de terminar tan ficticia abundancia.
Por supuesto que la capital del país o sea la Ciudad de México (CDMX) empieza ya a ser conocida como la Ciudad del Bienestar.
Proporcionaremos una serie de datos resumidos en unos cuantos párrafos que nos servirán para analizar que tan apegada a la realidad es la afirmación de que la CDMX es la Capital del Bienestar.
Empezaremos diciendo que el problema de la contaminación no ha sido solucionado, sino que va en aumento conforme el tiempo pasa. A las autoridades capitalinas les ha faltado la vital iniciativa que las impulse a contratar técnicos que vengan del extranjero para que hagan estudios y propongan soluciones.
En vez de intentar resolver éste y otros problemas, la gobernadora Clara Brugada prefiere pintar ajolotes en las calles.
El tráfico urbano resulta insoportable. De nada sirvió poner el Metrobús porque los trayectos son cada vez más lentos y pesados. En la CDMX las distancias no se miden en kilómetros; se miden en horas.
Brugada prefiere pintar ajolotes.
Un problema que empeora cada día que pasa -especialmente en tiempo de lluvias- es la gran cantidad de baches que existe en la mayoría de las calles y avenidas.
Algunos de estos baches son de tales dimensiones que muchos vehículos han caído en ellos quedando atrapados. Mas que baches son trincheras.
Y lo que es peor: Si la junta de vecinos de alguna colonia decide reparar los baches por su cuenta se hace acreedora a multas cuantiosas con las que se castiga a quienes pretendían echarle una mano al gobierno ahorrándole gastos.
Una causa del creciente número de baches (perdón, trincheras) es el pésimo drenaje que ocasiona que el agua de la lluvia se estanque.
Pasan años sin que las coladeras sean desazolvadas, razón por la cual, cuando cae una tormenta, las calles se transforman en lagunas.
Ni duda cabe que los inmensos charcos y los baches contribuyen para que el tráfico sea lento y pesado.
En vez de limpiar coladeras y reparar baches, el gobierno de Clara Brugada prefiere rendirse tributo al ajolote.
¿Y qué decir de la delincuencia? Peor cada día, tanto así que la CDMX es una de las pocas ciudades del mundo donde la gente, por temor, permanece encerrada en sus casas en tanto que los delincuentes gozan de total libertad para atracar a plena luz del día.
Por supuesto que la policía corrupta que está bajo las órdenes de la Jefa de gobierno actúa en abierta complicidad con unos delincuentes que se muestran cada vez más desalmados.
La policía de la CDMX con quien no tiene ningún tipo de compasión es con los inermes ciudadanos.
Y así hemos visto -valga el ejemplo- que en vez de advertirle a un automovilista que no cometa una determinada falta, lo que hacen los de tráfico es espiarlo para luego sorprenderlo, colocarle las inmovilizadoras y cobrarles un jugoso soborno.
¿Ciudad del Bienestar la CDMX? Nada de eso. Preferimos llamarla Ciudad de los Ajolotes.

