Dignidad Femenina y Empoderamiento
Con mucha frecuencia se llega a confundir el significado de la palabra “empoderamiento de la mujer” con comportamiento vandálicos, robos a tiendas de conveniencia, atracos, tráfico de armas o secuestros. Nada más falso que esto.
Como dicen varios pensadores contemporáneos: Ha llegado la hora, ha llegado el tiempo en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud. Vivimos el tiempo en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, una relevancia, y una trascendencia jamás alcanzados hasta ahora.
Por eso, creo en esta divisa, en un momento en que toda la humanidad conoce una mutación tan profunda, que las mujeres inspiradas por los valores superiores y universales pueden ayudar de forma extraordinaria a que la humanidad no decaiga y universalice una convivencia en paz y con total respeto a la legalidad.
En mi opinión, “empoderar” a las mujeres, empieza por un reconocimiento explícito, motivado y fundado en derecho, de la dignidad que le es propia y que, es necesario decirlo, es anterior a la creación del Estado; por lo que, en consecuencia, el propio Estado debe reconocer el empoderamiento que le otorga per sé, la dignidad que le es connatural a la mujer.
De acuerdo con esta misma concepción de la dignidad femenina-igual que la de los varones- apunta inicialmente, al orden social, a la convivencia armónica y a la construcción de la paz. Por los mismo, el desorden social y la alteración del orden jurídico que se genera en nombre de una protesta disfrazada con el fetiche de una libertad sin responsabilidad, provoca la edificación del mal común.
Visto así, la dignidad de las mujeres da forma y pertinencia a un acontecimiento central, porque en ellas –en nosotras- se ubica e identifica el corazón mismo del llamado Desarrollo, que no es otra cosa, sino el nuevo nombre de la Paz. Empoderamiento y dignidad de las mujeres son inseparables conceptos, porque a ambos conceptos no se les puede privar, disminuir o alejar de su sentido profundo, sacándola artificialmente del contexto del acontecimiento espléndido de la plenitud femenina y de todo el contenido de la verdad y la convocatoria a construir Aretés como los griegos llamaban a los resultados con niveles de Excelencia.

