Hasta Donde Están Dispuestos a Llegar la 4T Y Sheinbaum
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Hasta Donde Están Dispuestos a Llegar la 4T Y Sheinbaum

La abierta persecución política de Morena y de Sheinbaum en contra de la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, demuestra la desesperación de la 4T por los niveles de presión del gobierno norteamericano para que entreguen a los narcopolíticos, que es un camino que cada vez queda más claro, termina con López Obrador y sus hijos.

El pánico colectivo de todo el gobierno morenista, los empuja a una estrategia más mediática que jurídica, al inventar procesos legales y querer equiparar ante la opinión pública, los casos de una gobernadora que combate de frente al narcotráfico y destruye sus laboratorios de drogas, con los procesos de políticos, amigos de AMLO, acusados de tener alianzas con los cárteles de la delincuencia para financiar elecciones y apoderarse del país.

De acuerdo a la opinión de juristas y especialistas en la materia, el proceso que viene efectuando la autoridad federal se encuentra muy viciado, y ha violado la presunción de inocencia.

De la misma manera, el citatorio realizado a la gobernadora de Chihuahua, estuvo lleno de errores y de lo que podrían considerarse trampas jurídicas; como el hecho de que no refería en calidad de qué se debía de presentar, lo que implícitamente implicaría una imputación.

Ante la presión mediática y la abundancia de equivocaciones, el gobierno federal tuvo que salir a aclarar que el citatorio era solo como testigo, lo que no debía de haber hecho la Secretaría de Gobernación, sino la Fiscalía General de la República.

Después de que se anunció que Rocha Moya y los demás solicitados por la justicia norteamericana también comparecerían, ellos sí, de la manera más secreta, la gobernadora, al salir de su propia comparecencia, acusó al gobierno de Sheinbaum de perseguirla políticamente, de no respetar la ley y la protección constitucional que su cargo le otorga, y de tratar de convertirla en inculpada.

Regresando al análisis de los juristas, el artículo 74, de la Ley de Seguridad Nacional, que muchos morenistas han mencionado, establece responsabilidades en relación con la presencia en suelo mexicano de agentes extranjeros y con la sustracción de mexicanos fuera del territorio nacional, entre otros temas. En su opinión, no existe forma de vincular las conductas de la gobernadora con esos mandamientos legales. Desde el inicio Maru Campos explicó que ella desconocía la presencia de los agentes de la CIA en el estado.

Se debe destacar que el fiscal de Chihuahua, César Jauregui Moreno, en su momento, describió que los agentes de la Embajada de Estados Unidos, se encontraban en otro lugar, en la comunidad de Polanco, en el municipio de Batopilas, que está a unas 8 o 9 horas de distancia del lugar donde se desmantelaron los narcolaboratorios, capacitando a personal de seguridad sobre el uso de drones.

De tal manera que los dos agentes norteamericanos, que fallecieron al caer su vehículo en una barranca, junto a los dos oficiales de la AgenciaEstatal de Investigación (AEI), no participaron en el operativo en contra del narcolaboratorio.

Del lugar donde se realizó el operativo de desmantelamiento de los narcolaboratorios, en el municipio de Morelos, salió un convoy de cinco unidades, en el que venía el director de la AEI, Pedro Román con dirección a la ciudad de Chihuahua. Los elementos de la CIA, horas antes habían solicitado apoyo para llegar a la capital, debido a que la mañana siguiente tomarían un vuelo; fue de esa manera como se sumaron al convoy.

Fue en ese traslado, en donde el vehículo en el que venían los agentes de Estados Unidos, perdió el control y cayó en una cañada, muriendo todos sus ocupantes.

Desde la primera declaración, Jauregui reconoció que no se informó al gobierno federal de la participación de los agentes norteamericanos en el operativo, porque nunca participaron en él. Vale destacar que el operativo fue encabezado por el Ejército Mexicano y la AEI de Chihuahua.

El caso de la gobernadora Maru Campos, se ha convertido en representativo del estado de ánimo del gobierno de la 4T, pues si bien es posible que en el momento que surgió, a los morenistas se les pudo ocurrir usarlo como simple distractor para tratar de ocultar la protección que intenta dar el gobierno de Sheinbaum a los narcopolíticos solicitados por la justicia norteamericana, en el camino se han aferrado, porque sus márgenes de operación se han reducido al mínimo.

Esto se debe a la enorme molestia que provocó Sheinbaum en el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, el pasado 22 de mayo, cuando, de manera práctica, según información periodística, se negó a cumplir con el Tratado de Extradición entre México y Estados Unidos, al no aceptar detener y entregar a el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.

La presidenta tiene claro que, si entrega a Rocha Moya, será el principio del fin; la pradera se incendia y amenaza llegar el fuego hasta Palenque, por esa razón con “uñas y dientes” se niega a cumplir con una obligación que le marca el mencionado tratado y el derecho internacional.

La 4T piensa que el mundial de futbol y la renegociación del tratado comercial, le dará el tiempo suficiente para que lleguen las elecciones intermedias en Estados Unidos y, de una vez por todas, le quiten de enfrente al presidente de cabeza naranja.

La pregunta es ¿y si ocurre lo impensable para ellos, que el presidente Donald Trump, de alguna manera, mantenga su fuerza y poder en el gobierno?

Hasta dónde está dispuesta a llegar la 4T morenista y Sheinbaum para proteger a López Obrador y a sus hijos, y para mantener un poder, más allá de las elecciones, del que abusivamente se han apoderado. Seguramente están dispuestos a todo.

Saben que, por más protestas, inconformidades y enojos por la violencia, la corrupción y los excesos de los morenistas, los mexicanos no tienen mecanismos inmediatos y eficaces para defenderse; ellos se han apoderado de todo: instituciones, leyes y mecanismos de fuerza y poder. Lo único que los puede hacer perder el control y llegar a la destrucción, es el factor externo que representan los Estados Unidos.

Trump también está desesperado porque no ha obtenido los logros que esperaba en otras partes del mundo, y él también está dispuesto a todo por conseguir sus objetivos.

La presidenta no entrega a Rocha Moya, porque sabe, como ya dijimos, que sería el principio del fin, pero quizás no ha visto, que el principio del fin, ya comenzó para ella y para muchos de su grupo, hace ya un buen tiempo.

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