Populismo Banal e Intrascendente
Aun no se visualiza el Nuevo Comienzo; ni hay claridad al interior del gabinete, ni la sociedad sabe hacia dónde va quien determinó romper con el pasado sin sentar la base social y política del presente y del futuro.
Romper con el pasado a partir de algo volátil. La sociedad parte de su historia, no se puede partir de la nada; por ello, un “nuevo comienzo” tiene que partir de algún lado, de algún lado tiene que sustentarse.
No se puede entender, porque debe de haber algo que articule a los guanajuatenses en torno al “nuevo comienzo”, vamos que haya algo “en común”, lo que no ha sido definido ni entendido por la sociedad, ni siquiera por los miembros del gabinete en donde se ven más como rivales que como creadores de algo nuevo.
Esto cae en banalidad en lugar de trascendencia, de ahí expresiones como “¡aquí, dándome un gustito!”, lo que muestra una clara tendencia a ser influencer o ser popular, pero no estadista; y, de paso sea dicho, tiende más a lo frívolo, banal, intranscendente.
Tal vez, algunos se sientan satisfechos porque el gobernante sea cercano, lo que está bien, pero el gobernante logrará más si cumple con la función primordial que consiste en administrar los recursos públicos, estableciendo políticas publicas que permitan el desarrollo económico, político y social de las comunidades.
Si se intenta quedar bien con todos, no por el interés de las mayorías, sino por “moda”, por ser “progre”, por determinación de la ONU, por la adopción de “luchas de género”, LGBT, feministas, o cualquier otro grupo en los que se está dividiendo la sociedad, dada la intrascendencia de las bases sociales, económicas, políticas y sociales. Los ciudadanos pueden repudiar estas políticas por intrascendentes, sin bases para el fortalecimiento de la comunidad.
En este sentido, lo único que justifica este proceder es la ideología impuesta desde el poder internacional a través de los medios de comunicación, pero sobre todo a través de las redes, en donde se habla de banalidades para triunfar, algo intrascendente y sin sustento productivo.
No se trata de crear un bien social, sino de ser popular; por ello, no se tiene identificado ¿qué legado busca el gobierno del “nuevo comienzo”? El ser cercano con la Gente y las tarjetas rosas son vehículos de poder efímero, no generan trascendencia, ni política, ni social. Vamos es un político, no un estadista.
Más incompresible resulta la estructura albiazul estatal, no por las tendencias de sus integrantes (cada quien es libre de sus predisposiciones sexuales), sino por su falta de liderazgo social y cada día se ve desmantelado el partido que se a mantenido por más de tres décadas como gobierno y llevó a Guanajuato a un desarrollo económico sólido.
Cómo se puede considerar “un nuevo comienzo” cuando las bases políticas, sociales y de desarrollo económico se deberían sustentar en los gobiernos que lo antecedieron; gobiernos como el de Carlos Medina Plascencia, Vicente Fox Quesada, Juan Carlos Romero Hicks y Juan Manuel Oliva Ramírez, quienes proporcionaron las bases para el crecimiento productivo y el mayor bienestar social.
El pasado sostiene al presente a través de las vías de comunicación que permitieron inversiones y, con ello, empleo y fortalecimiento económico de la sociedad; la infraestructura educativa que genera profesionales y emprendedores; un sistema de salud eficiente para proporcionar estabilidad. Hay que decirlo, el populismo es efímero, alguien tiene que sostener las dadivas populistas, pero no hay inversionistas, ni emprendedores que generen bienestar, las tarjeras rosas no se podrán sostener. Se sostiene un desarrollo productivo generador de empleos bien pagados con educación y un eficiente sistema de salud.

