Venga a nosotros tu Reino
Mensaje de Monseñor Ramón Castro Castro
Presidente de la Confederación del Episcopado Mexicano
Queridos hermanos
El Reino de Dios es principalmente un regalo, un don que debemos pedir con toda nuestra fuerza, pero también requiere nuestra colaboración diaria. Aun que los que Dios hace es mucho más grande que nuestra pequeña contribución, Él espera y desea nuestra participación.
El catecismo nos enseña que el reino pertenece a los pobres y los pequeños, es decir, a los que lo acogen con un corazón humilde. También nos invita a la conversión y a hacernos dicipulos de Cristo.
Hoy quiero hablarles de esas tres claves para construir el Reino.
La primera clave es la humildad.
Quienes se creen autosuficientes, los que confían solo en su dinero o en su poder, ellos mismos han cerrado la puerta al Reino de Dios. Su pequeño reino de comodidades les impide ver el gran reino que Dios ofrece. Donde hay orgullo o cerrazón, donde el poderoso no escucha ni aprende de los demás, ahí no se construye el Reino.
Pero si nuestras familias, nuestros lideres, trabajadores, empresarios y servidores públicos practican la humildad, entonces muchas cosas empiezan a cambiar.
En lugar de polarización tendremos dialogo. En vez de muros, construiremos puentes.
La segunda clave es conversión.
Todos estamos llamados a volver nuestro rostro hacia Dios, a examinar nuestra vida y a emprender un cambio valiente. Como mexicanos, necesitamos un proceso de conversión profunda.
México sufre demasiada violencia, inseguridad en las calles, polarización social, desprecio a quienes piensan diferente, indiferencia hacia los pobres y los pueblos indígenas.
¿No es urgente una conversión como nación?
Dios siempre ha hecho milagros entre nosotros. La presencia de Nuestra Señora de Guadalupe es prueba de ello.
Pero el poder de Dios no nos quita nuestra responsabilidad de cambiar. Cuando estamos sumidos en el pecado y el daño.
La tercera clave es Seguir a Cristo.
Jesús no es solo un conjunto de ideas, o un programa político. Es una persona y Él mismo es el camino para llegar a Dios Padre.
Seguir a Cristo significa imitar su corazón compasivo y misericordioso. Es escuchar su palabra, recibir su gracia en los sacramentos y vivir en el mudamiento del amor dondequiera que estemos.
Preparemos para celebrar dignamente el centenario de la festividad de Cristo Rey con estos tres compromisos: Ser Humildes, emprender una verdadera conversión y seguir a Cristo con Decisión.
Este es nuestro 1% para construir el Reino: humildad. Conversión y seguimiento. Aunque parezca poco, unido al 99% que pone Dios, puede transformar nuestras familias, nuestras comunidades y nuestro México querido. Que nuestra Señora de Guadalupe nos acompañe en este camino hacia el Reino de su Hijo. Venga a nosotros tu Reino.

