Convoca la CEM a Honrar a los Cristeros
En un mensaje, la Conferencia del Episcopado Mexicano encabezado por Monseñor Ramón Castro Castro, Obispo de Cuernavaca, y Monseñor Héctor M. Pérez Villarreal, Obispo Auxiliar de México, recordaron que “no puede haber paz auténtica en el mundo si no hay comunión en la Iglesia. Y no puede haber verdadera comunión eclesial si la Iglesia permanece indiferente ante los clamores de un mundo herido por la violencia y la injusticia”.
Tomando en cuenta los problemas en México, señalaron que “vivimos en un país que anhela la paz y que necesita testigos creíbles de reconciliación” y, pese a la imperfección, los católicos deben ser “auténticos” en comunicó con Cristo.
Como Iglesia, reconocieron la realidad migratoria, asumiendo el compromiso de acompañar a los desplazados y tener como centro a la Virgen de Guadalupe, camino para la construcción de la Esperanza en México; como nos dice San Pablo: “La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones” (Rom 5,5).
En el comunicado recuerdan que durante este año se conmemora el centenario de la proclamación de la solemnidad de Cristo Rey para la Iglesia y el Mundo, por lo que han preparado 38 catequesis bajo el título “Venga Tu Reino” y se preguntan ¿Quién reina verdaderamente en nuestras sociedades? ¿Cristo, o los ídolos del poder, el dinero, la violencia y la mentira? ¿Quién reina en nuestro corazón? ¿Las ideologías políticas y culturales o el Evangelio?
Preguntas que tienen como finalidad invitar a los católicos a “una conversión personal y social, una invitación para que Cristo reine en nuestras vidas, en nuestras familias, en nuestra sociedad”.
Recordaron que EN 2026 se conmemorará “la resistencia cristera”, meses después de la proclamación de la Solemnidad de Cristo Rey, en julio de 1926, entraba en vigor la llamada “Ley Calles” en nuestro país que desató la persecución religiosa más cruenta de nuestra historia”, por ello se inició el “levantamiento armado conocido como la Resistencia Cristera”.
No que no fue una casualidad, sino “un acontecimiento providencial. Cuando el Estado totalitario intentó imponer su dominio absoluto sobre las conciencias, nuestros mártires comprendieron con claridad meridiana la centralidad de Jesucristo: morir gritando ¡Viva Cristo Rey! era afirmar que ningún poder humano puede reclamar la soberanía absoluta sobre la persona y la conciencia. Era decir con la vida lo que proclamaban con los labios: Cristo es Rey, no el Estado opresor; Cristo es Rey, no el dictador en turno que se envuelve en su soberbia”.
Pidieron honrar la memoria de los más de 200 mil mártires que han entregado su vida en defensa de la fe en el “México heroico de los cristeros que dieron su vida por una causa sagrada, por la libertad de creer y de vivir según su fe, todos ellos escribieron una página luminosa en la historia de la Iglesia universal y de nuestra patria”.
Apuntaron que este hecho no debe ser “una mera memoria nostálgica”, sino un compromiso de renovación y preguntarse si “¿Estamos dispuestos a defender nuestra fe con la misma radicalidad? ¿Hemos perdido el sentido de lo sagrado? ¿Nos hemos acomodado a una cultura que quiere relegar la fe al ámbito privado?
En cuanto al Jubileo Guadalupano en el año 2031, “no es solo una fecha para México, sino para todo el continente americano y para la Iglesia universal. Como preparación a este gran acontecimiento, hemos iniciado la Novena Intercontinental Guadalupana, invitando a las conferencias episcopales de todo el mundo a sumarse a este camino de preparación espiritual”.
Señalaron que “el siglo XVI, cuando dos mundos tan diferentes se encontraron en estas tierras, María se manifestó en el Tepeyac como puente entre culturas y razas, como Madre que acoge a todos sus hijos sin distinción. Guadalupe nos enseña que la unidad no se construye anulando las diferencias, sino reconociendo en cada rostro la imagen de Dios. Guadalupe ha impulsado en otro momento de la historia los sentimientos de libertad de nuestro pueblo. Hoy debe ser también un signo de fortaleza para liberarnos de la violencia, la pobreza y la injusticia”.
Apuntaron que “en el 2033 celebraremos el bimilenario de la Redención Universal, los dos mil años de la resurrección de Cristo que queremos celebrar con todo el Pueblo de Dios en un ambiente de fraternidad y paz”.

