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Decídase Presidenta

Allá por el mes de febrero decíamos que la presidenta Sheinbaum se encontraba entre la espada y la pared. Las presiones de los Estados Unidos comenzaban con la declaratoria de los cárteles de la droga, como organizaciones terroristas y la aplicación de los aranceles, y ante esto, tenía dos opciones: sumarse a la estrategia norteamericana de combate al narcotráfico, eliminando cualquier tipo de protección a políticos de Morena que resultaran vinculados o, mantener su brazo protector, sin importar el riesgo de ser acusada de brindar amparo y ser cómplice de las mafias que conviven en su partido.

A casi cuatro meses de aquellos momentos, las dificultades se han multiplicado y la doctora Sheinbaum no termina de decidirse, si defiende la paz y los intereses de los mexicanos, o sigue siendo la custodia del partido que le heredaron, con sus vicios y corrupciones.

La doctora, un día entreabre algunas puertas, y al otro, las vuelve a cerrar con el argumento de defender la autodeterminación y soberanía de México.

Miedo al tabasqueño mentiroso, conveniencia, complicidad, falta de carácter, malos asesores, es difícil saber qué es lo que mueve a la doctora, pero la realidad es que el tiempo se le acaba a ella y a México, porque lo que decida en un sentido u otro, tendrá consecuencias buenas o malas para todos.

La llegada hace unos días, del nuevo embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson es una muy mala noticia para la doctora Sheinbaum, para la 4T y para los cárteles de la droga. Coronel, ex Boina Verde y especialista en temas de seguridad e inteligencia, fue ratificado por el Senado de Estados Unidos el 9 de abril pasado, posteriormente rindió protesta en la Casa Blanca ante el vicepresidente Vance, y el pasado lunes 19 de mayo, presentó sus credenciales a la presidenta Sheinbaum.

Johnson, fue miembro de la CIA en áreas de inteligencia. Enviado como embajador a El Salvador, durante el primer mandato de Trump, entabló una fuerte amistad con el presidente Nayib Bukele y tuvo una destacada labor en el combate y control de la Mara Salvatrucha. Este es el personaje que ahora sustituye a Ken Salazar quien, por cierto, mal interpretó su papel diplomático y terminó siendo muy criticado por la excesiva amabilidad con la que trató al gobierno de López Obrador.

En este sentido, es muy claro el mensaje que envía Estados Unidos a través del nombramiento de su nuevo embajador: Vamos con todo contra los narcos y los políticos vinculados a estas mafias, esté o no de acuerdo el gobierno.

Además de este nombramiento, son varias las señales o acciones concretas que dejan en claro, que la administración del presidente Trump camina con rapidez y sin miramientos en una estrategia de presión para conseguir que el gobierno mexicano ataque con mayor decisión y fuerza a las mafias que se han apoderado de México.

Sumado a esto, la administración Trump ha cerrado la llave de información, de tal manera que la doctora Sheinbaum y su gobierno “navegan a ciegas” y se enteran de las decisiones tomadas por los norteamericanos, después de que ya fueron ejecutadas, eliminando cualquier posibilidad de frenar estos actos, aunque este gobierno tampoco se ha distinguido por sus habilidades diplomáticas.

Hay que recordar que el presidente Trump, en la última llamada telefónica, le pidió explícitamente a la doctora Sheinbaum que permitiera presencia de militares y agentes que combatiera el narcotráfico, pero, como ella misma lo declaró, se negó rotundamente porque afectaría la soberanía del país.

Como explicábamos líneas arriba, el gobierno mexicano ha entreabierto algunas puertas: Autorizar la extradición de un grupo de reconocidos integrantes de cárteles del narcotráfico que se encontraban en las cárceles mexicanas; efectuar decomisos de droga y precursores químicos, detención y muerte de integrantes de cárteles. Todas estas acciones, que marcan una gran diferencia con la forma de actuar del anterior gobierno de AMLO, han sido resultado de la operatividad de las instancias de gobierno, que coordina la Secretaría de Seguridad que dirige Omar García Harfush. Otra de estas rendijas abiertas, es que la doctora Sheinbaum se ha hecho de la “vista gorda”, negando realidades como las incursiones de naves en territorio mexicano.

Sin embargo, la presidenta públicamente mantiene su narrativa de defensa de la soberanía nacional: “la soberanía se ama y se defiende”, ha dicho, y se niega a aceptar que operen militares en el país.

Permítanme hacer una reflexión. Me parece que la violación a la soberanía va más allá de que haya presencia de militares o agentes externos en un país, más aún, si es resultado de un acuerdo. La violación a la soberanía se da cuando a través de presencias no deseadas, se limita la autodeterminación del gobierno local y de su pueblo. En ese sentido, me pregunto, no es una violación flagrante a la soberanía nacional, el hecho de que en dos terceras partes del país, las bandas del narcotráfico asesinen, designen y eliminen candidatos, e impongan su voluntad por encima de la ley, de la autoridad y de la sociedad. Solo es una idea para el análisis.

En fin, el asunto es que la falta de coherencia entre el hacer y el decir de nuestra presidenta, impide que el combate al narcotráfico sea suficientemente exitoso y envía mensajes contradictorios que generan confusión, tanto al interior de gobierno como a la sociedad.

De la misma manera, la indecisión de la presidenta ha facilitado que las presiones se agudicen y se cumplan las amenazas veladas que, con bastante antelación, se han enviado al gobierno mexicano.

Ahora, se sufren las consecuencias, hace unos días el gobierno norteamericano canceló la visa a la gobernadora morenista de Baja California, Marina del Pilar Ávila y a su esposo, Carlos Torres. Hay acusaciones de estar vinculados con narcotráfico. También fue cancelada la visa del alcalde de Matamoros. Se habla de que otro gobernador morenista, Américo Villarreal, de Tamaulipas, es el próximo.

Seguramente la información que tienen los Estados Unidos sobre las relaciones de la clase política mexicana con las mafias es producto de muchos años de investigaciones, sin embargo, durante la administración pasada de Andrés Manuel López Obrador, se dejaron muchas pistas y evidencias de probables acuerdos.

Habría que destacar que ahora que la justicia norteamericana tiene al Mayo Zambada, a los hermanos Joaquín y Ovidio Guzmán y a una lista importante de líderes de cárteles del narcotráfico que operan en México, se llenarán vacíos de información, y en la medida que algunos de estos presuntos delincuentes puedan ingresar al programa de testigos protegidos, a cambio de beneficios en sus sentencias, como fue el caso de Ovidio, la información tendrá mayor alcance.

El sunami amenaza con barrer todo, y muy probablemente pueda llegar hasta el sur del país.

Sumando a todo lo anterior, un destacado periodista norteamericano publicó que existe una lista bastante larga, de políticos ligados al gobierno de la doctora Sheinbaum y a su partido Morena, que están señalados de tener relaciones con los cárteles de la droga.

Por otro lado, en el tema económico y comercial, continúa el cierre de fronteras a las importaciones de ganado mexicano, esto, unido a la escasez de lluvias, está provocando enormes pérdidas. En el tema de los aranceles, se aplicará un gravamen que fluctúa entre 14 y 16 por ciento, en lugar del 25 por ciento anunciado, a los vehículos que importe México a Estados Unidos. Este último aspecto, que la administración de Sheinbaum lo vende como un gran éxito, no lo es. El tratado comercial entre Estados Unidos, Canadá y México, que se está violentando, contempla aranceles cero y ahora el gobierno de Trump aplicará el 14 y 16 por ciento. Es decir, debemos de agradecer que el golpe que nos den no nos va a tumbar los dientes, solo nos dejará el ojo morado.

Otro aspecto que causará graves daños políticos, sociales y económicos, es el que se refiere a la aplicación de impuestos a las remesas que envían los mexicanos en Estados Unidos, y que ya fue aprobado por la Cámara de Representantes.

En síntesis, el gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum está siendo acorralado y enfrenta un horizonte cada vez más obscuro. Tiene dos grandes frentes, el interno conformado por el narco y las mafias que controlan Morena, y que muchas de ellas están bajo la voluntad de AMLO; el frente externo es Estados Unidos y el presidente Donal Trump

Los problemas en los que está metida la presidenta se deben, inicialmente, a sus obsesiones ideológicas, a la falta de capacidad diplomática y poca sensibilidad política de su administración, pero fundamentalmente, a que no está dispuesta a aceptar los términos de la colaboración que le propone el presidente Trump, porque afectaría al frente interno, y a final de cuentas, es el que la sostiene El asunto es que la presidenta está en medio de dos grandes fuerzas y si continúa en tratar de navegar entre las dos aguas, en no tomar abiertamente partido es probable que no salga bien librada, por decirlo, amablemente.

Un comentario

  1. PRESIDENTE!!
    PRESIDENTA equivale a decir PRESIDENTO a los varones. Aunque presidenta haya sido admitida (que no es lo mismo que sea considerada correcta por gramática ni por etimología) (pies PRESIDENTE sigue siendo al forma correcta) es un error generalizado que muestra ignorancia y corrección política que no es otra cosa que ideología.

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