En la Guerra de Irán, Se Juega el Futuro de Trump y del Mundo
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En la Guerra de Irán, Se Juega el Futuro de Trump y del Mundo

ALGUIEN NOS QUIERE ENGAÑAR

A mes y medio de haber iniciado el conflicto de Estados Unidos e Israel en contra de Irán, no parece que haya entrado en un camino firme hacia la paz. En el último esfuerzo de diálogo que sostuvieron, teniendo como mediador a Pakistán, no hubo los resultados esperados, incluso la segunda ronda se canceló porque la delegación iraní se negó a asistir. Atrás de la guerra hay una realidad que intereses políticos y económicos nos quieren ocultar y que es necesario tratar de desentrañar.

El “PEQUEÑO” ES EL QUE CONTROLA

Hay dos teorías que tratan de explicar lo que ocurre en el conflicto, pero también en la relación entre Estados Unidos e Israel, pues esta impacta en el resto del mundo. En la primera, diversos analistas, incluso de los Estados Unidos, afirman que el presidente Donald Trump cayó en la trampa que le tendió el primer ministro israelí. Presentan como prueba, los esfuerzos que pareciera realizar el mandatario por escapar de la guerra, los cuales, mediante un nuevo acto de guerra, siempre son bloqueados por Benjamín Netanyahu.

Todos se preguntan qué ocurre con el presidente norteamericano que se comprometió con su electorado para nunca iniciar una guerra y que, además aspiraba al Premio Nobel de la Paz. Hay mucha especulación al respecto, pero la tesis que ha tomado rasgos de verdad, es que los archivos de Epstein tienen material que comprometen al presidente Republicano en actos sexuales reprobables, que son materia de delitos.

Jeffrey Epstein habría trabajado para el Mossad israelí, y en una estrategia de pinza, él obtenía materiales para chantajear y lograr que muchos políticos norteamericanos proporcionaran respaldo a las estrategias e intereses del gobierno sionista, mientras el AIPAC, la organización de cabildeo más importante, operando en suelo norteamericano, con abundantes recursos, ha financiado a diputados y senadores, tanto Republicanos como Demócratas, en sus campañas electorales y proyectos. Esta sería la otra parte de la pinza, con la que terminarían de someter a legisladores y políticos norteamericanos a la voluntad del gobierno de Benjamín Netanyahu. De esta manera, el “pequeño” controla al grande. En Washington se afirma, entre broma y serio, que el primer ministro israelí tiene más poder en el Congreso norteamericano que el presidente del país.

Un dato muy destacado en encuestas, que debe ser tomado en cuenta, es que las generaciones jóvenes de norteamericanos le están retirando el apoyo a Israel, lo que ha llevado a que políticos, principalmente demócratas comiencen a cuestionar el respaldo que su país le otorga a la nación extranjera. Más aún, sectores de MAGA, el grupo que fue determinante para que Trump fuera electo como presidente, se manifiestan en contra de que los políticos apoyen más a Israel que a su propia nación, los Estados Unidos. Aparentemente, se acorta el tiempo de influencia y poder de los sionistas sobre los liderazgos norteamericanos.

Por el momento, el poder es real, y el caso Trump lo demuestra. De acuerdo a informaciones publicadas, ha sido financiado por lobistas y empresarios judíos, como Mirian Adelson, Paul Singer, Bernard Marcus, que ya falleció, y otros. De hecho, de los compromisos realizados con la primera, se derivó que Jerusalén fuera reconocida por los Estados Unidos como la capital de Israel, según fue aceptado en una entrevista por el propio Trump.

Con estos antecedentes, adquiere veracidad una información publicada hace unos días en el New York Times, en la que se habla de dos reuniones efectuadas en la Casa Blanca, en el mes de febrero, en las que Benjamín Netanyahu, acompañado del jefe del Mossad, David Barnea, propuso al presidente Trump atacar a Irán para lograr un cambio de régimen. La propuesta se basó en un supuesto análisis de la inteligencia israelí. Todo el equipo de apoyo del presidente norteamericano, presente en la reunión, rechazó el planteamiento; solo a Trump le pareció viable.

De esta manera, por ambición o chantajeado, Trump dio la orden de atacar. Muy a su estilo, dijo inicialmente que la operación duraría unas horas, luego que cuatro días, más adelante que cuatro semanas, ahora se filtró que generales hablan de que podría extenderse hasta por dos años.

Trump pudo haber atacado a Irán después de las elecciones intermedias de su país, pero no lo hizo por la demanda de los israelíes, lo que también demostraría que ellos no tienen dentro de sus prioridades cuidar el futuro del presidente, pues lo único que les importa es seguir avanzando en sus objetivos. En la parte final comentaremos en qué consisten esos objetivos. En tanto, decir que ellos quieren que la guerra continúe y por esa razón, cuando Trump planteó a través de Pakistán la posibilidad de iniciar negociaciones, Israel aceleró los ataques al Líbano, sabedores de que la paz en el Líbano sería uno de los puntos no negociables para Irán, pero, además con la confianza de que ellos no serán presionados porque ni siquiera participan en la negociación.

LA OTRA TEORÍA: COMPAÑEROS DE VIAJE

Una teoría, que ha venido surgiendo poco a poco, es que el presidente de los Estados Unidos, siempre ha estado de acuerdo en el ataque a Irán, pues sus intereses económicos personales y de los grupos financieros y de poder, confluyen con los planes israelíes de convertir su país, en uno de los estados más poderosos. Aunque suena extraño hablar de que una potencia impulsa la creación de otra, en una región lejana del mundo, algo se está moviendo tras los telones.

Las dudas respecto a que Trump estaba siendo forzado por Israel, y que en realidad era un socio comprometido, comenzaron hace tiempo, pero en los últimos días y horas, hubo detalles que vinieron a fortalecer la inquietud. Hay una tregua se ha prolongado, pero originalmente estaba programada para terminar el pasado martes. Durante esta, Estados Unidos atacó a un buque iraní lleno de contenedores que, procedente de China buscaba las costas persas. La agresión causó que horas después Irán declarara que la tregua estaba rota y que se reanudaban las hostilidades, y hace unas horas, Irán fue el que incautó dos buques.

Se entiende que Netanyahu bloquee los intentos de pacificar la zona, porque él quiere la guerra, pero si Trump verdaderamente quiere la paz, por qué la armada norteamericana atacó el buque iraní en plena tregua. Ahora se ha visto obligado a decir que tanto su ataque como la incautación que realizó Irán, no rompen la tregua.

Si Trump exige el libre paso por el Estrecho de Ormuz, debido a que Irán ahora cobra un peaje a los que desean pasar por el, y los que se niegan a pagar, pueden ser atacados, por qué dio la orden de bloquear el Estrecho de Ormuz e inmediatamente atacaron al carguero. El mandatario hace cosas que van en contra de lo que dice.

Pareciera que, en lugar de querer liberar el Estrecho, ayuda para que quede bloqueado de forma completa. Será que el presidente de EU está realizando un doble juego, y que en realidad tiene más coincidencias que diferencias con el gobierno israelí.

Un detalle más, durante los días de la tregua, se conoce de una gran cantidad de vuelos militares que están a la zona con pertrechos y armamentos diversos, para reabastecer al ejército de Estados Unidos. Alguien está pensando más en la guerra que en la paz.

TRUMP-NETANYAHU

Trump y Netanyahu, cada uno tiene su juego y cada uno padece fuertes presiones al interior de sus países. En octubre Israel tiene elecciones, y en noviembre las tiene Estados Unidos. Debido a una creciente pérdida de popularidad, ambos corren el riesgo de perderlas y enfrentar graves consecuencias.

Por un lado, se ha detectado que las constantes declaraciones y contradicciones incluidas, de Trump, han tenido como motivación el mantener de forma ficticia los mercados y el precio de los hidrocarburos, además de que en diferentes momentos también se han identificado movimientos en las bolsas de valores con ganancias millonarias, basadas muy probablemente en la filtración de informaciones privilegiadas.

El bloqueo del Estrecho de Ormuz afecta a occidente, de manera particular a Europa y el interior de los propios EU, por la escasez y el incremento de los precios del petróleo; y a los países productores del Golfo Pérsico por no poder producir y vender el hidrocarburo debido a la destrucción de instalaciones y las condiciones de la guerra. No obstante, junto a otras naciones productoras que se encuentran alejadas de la zona de riesgo, de manera paradójica, las grandes petroleras de Estados Unidos, ya están siendo altamente beneficiadas.

En el caso de Netanyahu, a pesar de las graves denuncias por corrupción que tiene en Israel, de las denuncias por crímenes de guerra y crímenes en contra de la humanidad y órdenes de arresto por parte de la Corte Penal Internacional, se ha logrado mantener en el poder.

Gracias a las constantes guerras que él mismo ha venido motivando en la región a lo largo de varios años, el primer ministro israelí ha sorteado los huracanes. Es curioso que, mediante una carta, fue el propio Trump quien solicitó al presidente de Israel, Isaac Herzog, que le otorgara a Netanyahu un indulto total por las denuncias que hay en su contra.

ALGUNOS DATOS MAS SOBRE LA GUERRA

Como en toda guerra, hay muchos actores y los comportamientos son poco claros. En este caso, influye en la confusión las decisiones erráticas y poco lógicas de Trump, las conductas mentirosas de políticos involucrados, pero también, la sistemática manipulación y censura en los medios de comunicación y parte de las redes sociales, sin embargo, hay datos duros y tendencias de acontecimientos que no se pueden ocultar. Los principales son los siguientes:

Como si fuera una fotografía del momento, ha quedado establecido que, debido a los primeros ataques de Israel y Estados Unidos, que eliminaron los liderazgos persas, y las posteriores ofensivas que afectaron a la población civil, la sociedad iraní se ha unificado en torno al gobierno teocrático chiita.

Como ya se dijo, es claro que entre Donald Trump y Benjamín Netanyahu hay un juego del cual no se conoce aún con certeza su nombre, pero que busca mantener el conflicto.

El territorio iraní es muy extenso y rodeado de montañas, por lo que no ofrece muchas posibilidades para que pueda ser invadido.

En opinión de analistas, Rusia y China están apoyando a Irán. No se tiene certeza, pero el país persa ha demostrado una capacidad armamentista de la que no se tenía idea.

A pesar del control informativo, hay videos y datos circulando que permiten conocer la destrucción en ciudades de Irán, como Teherán, Isfahán y Tabriz, y de ciudades de Israel como son, Tel Aviv y Haifa. Además, prácticamente todas las bases militares de Estados Unidos en el Golfo Pérsico, se encuentran semi destruidas.

El número de muertos, tanto norteamericanos como israelíes e iraníes, son altos y no corresponden a los que públicamente han aceptado las partes.

Los mercados se han visto afectados, de manera particular, el del petróleo, comenzando a provocar inflación e inestabilidad comercial y financiera. El hecho descrito, junto a las elecciones intermedias en los Estados Unidos y la caída de la popularidad del presidente, se han convertido en incentivos que pudieran ocasionar una reacción en Trump difícil de predecir.

Uno de los mayores impactos para la economía y el imperio norteamericano es la afectación que está sufriendo el petrodólar, moneda que en su momento fue aceptada por los países del Golfo Pérsico para comerciar el petróleo a cambio de obtener protección militar. Los destrozos ocasionados por los bombardeos iraníes contra las monarquías petroleras, debido a que no se han mantenido neutrales, han mostrado el fracaso del acuerdo. Además de que el peaje que se cobra a los navíos que cruzan por el Estrecho de Ormuz se realiza en moneda china, otras transacciones de petróleo han comenzado también a abandonar el petrodólar como moneda de pago.

Como resultado de las elecciones, los Republicanos pueden perder el control de las dos cámaras (representantes y senadores) y se puede aprobar el juicio político de destitución, conocido como impeachment, que podría llevar a la cárcel a Trump.

De continuar el desgaste y los reveses al ejército y a la diplomacia norteamericana, así como el debilitamiento de la figura del presidente, la gran batalla que iban ganando los nacionalistas, encabezados por Trump, puede cambiar nuevamente el sentido y ahora favorecer a los globalistas, que también son promotores de la guerra. Solo hay que ver la derrota de Víctor Orbán en Hungría, aunque no está claro la línea del nuevo gobierno.

China y Rusia vetaron una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, en la que se planteaba realizar un esfuerzo coordinado de las naciones para reabrir el Estrecho de Ormuz, que incluía que los buques petroleros y de otras materias fueran acompañados por barcos militares. Además de que se exigía a Irán que dejara de bombardear naves comerciales.

Formalmente los países europeos se negaron a participar en una flota a la que convocó Donald Trump para abrir y proteger los buques que transitaran por el Estrecho de Ormuz, aunque se sabe que algunas naciones han proporcionado apoyos a lo largo de la guerra.

Analistas militares señalan también que, debido a la falta de planeación en el uso de suministros de defensa aérea, por parte de Israel y Estados Unidos, y a la poca eficiencia que han demostrado en la reposición de los mismos, tienen el riesgo de sufrir algún tipo de desabasto.

El cierre del Estrecho de Ormuz que ha realizado Irán, aparentemente se ha convertido en la carta ganadora que el gobierno norteamericano no encuentra la manera de revertir. Esta medida es la que tiene en jaque al petróleo y a los mercados, y ya comienza a provocar un encarecimiento de la vida en Estados Unidos. Si el conflicto se prolonga y, por ejemplo, el grupo Ansar Allah de Yemen, cierra el estrecho de Bab al Madeb, en el Mar Rojo, la crisis aumentaría a niveles muy graves.

LAS DEMANDAS DE IRÁN

Además de lo anterior, es importante conocer los diez puntos que Irán considera fundamentales para que se detenga la guerra y haya paz. Son los siguientes:

Garantías de no agresión que vayan más allá de una tregua, y permita un cese permanente.

Control del estrecho de Ormuz por parte de Irán. Este es uno de los aspectos más complicados en la negociación.

Cese de todos los conflictos regionales, incluido el de Líbano.

Retirada total de todas las fuerzas de combate de Estados Unidos, lo que incluye a las que se encuentran en las diferentes bases militares en las naciones del Golfo Pérsico.

Realizar reparaciones económicas por todos los daños que les han causado, los cuales son muy elevados debido a que los bombardeos israelíes y norteamericano han abarcado infraestructuras civiles, industriales y comerciales.

Reconocimiento al derecho que tiene el país persa de enriquecer uranio para fines no bélicos.

Que sean retiradas todas las sanciones impuestas por Estados Unidos desde 1979, cuando fue la revolución islámica.

Que se den por terminadas las sanciones secundarias, que son las que se imponen a los países que mantienen relaciones comerciales con Irán.

Que se eliminen todas las resoluciones que fueron emitidas por la Agencia Internacional de Energía Atómica y que se refieren a los supuestos incumplimientos de Irán, ante sus obligaciones en materia nuclear.

Derogación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, emitidas por supuestos incumplimientos en materia nuclear.

Por su parte, Teherán informó que Estados Unidos le hizo llegar, en algún momento, un listado de 15 puntos, que pretendían que fuera la base para una probable negociación de la paz, sin embargo, manifestó un rechazo inicial debido a que consideró que era una situación excesiva. Estados Unidos nunca ha dado a conocer el documento e Irán no ha hecho ninguna referencia posterior.

PROBABLES ESCENARIOS

Teniendo presente estas informaciones, algunas hipótesis ya descritas, y los datos duros que se han filtrado a lo largo del desarrollo del conflicto, se pueden proyectar algunos escenarios posibles:

EU termina literalmente siendo expulsado del Medio Oriente, desgastado, pero no abatido. Trump reenfoca sus esfuerzos e intereses en otros lugares. A pesar de que Israel desea mantener el conflicto, es probable que Trump realice una última acción fuerte, declare que se cumplieron los objetivos y se retire. O posiblemente se aferre a los procesos de negociación, y los utilice para salirse. Los israelíes quedarían en una situación frágil y expuesta, pero los grandes capitales judíos del mundo tratarán de apuntalarlos para que no sucumban. Irán se convierte en la nación más poderosa de la región. La relación de EU con las naciones europeas queda afectada y ellos comienzan a operar acciones de manera independiente de Norteamérica. Algunas de las naciones árabes y musulmanas se reagrupan entorno al triunfador, otras mantienen su alianza con EU e Israel, y algunas más, buscarán ser neutrales.

La guerra sin fin. Trump continúa en la guerra, convencido o presionado por Israel, logra mediante engaños y nuevos diálogos, una tregua que, aunque endeble, les permite reabastecerse y rearmarse; pero esto no solo funciona para Estados Unidos e Israel, Irán también aprovecha la circunstancia. Si China y Rusia realmente están apoyando a Irán, la tregua puede terminar siendo más beneficiosa para la república persa, no solo por estas alianzas, sino por la rapidez con que construye sus drones y otros equipos. La guerra continúa, alternando etapas de tregua y guerra que va desgastando a los contendientes. Una ola belicista recorre el mundo. La debilidad de EU crece y muchos capitales judíos comienzan a moverse hacia Israel para tratar de reconstruirlo y rearmarlo para que ahora sí se convierta en la potencia dominante en la región y en una de las más poderosas del mundo. Estados Unidos será el gran perdedor, junto a Irán. Las naciones petroleras de la región quedan destruidas por los bombardeos iraníes, con lo que se afianza la llegada de la nueva potencia israelí. Previamente, los grupos y naciones que están en la esfera de los globalistas comienzan a distanciase de EU, y participan activamente en destrozar la imagen de Trump y lo que representa para el grupo de los nacionalistas. Las definiciones de China y Rusia pueden modificar este escenario o consolidarlo.

Después de una breve y frágil pausa de las hostilidades, se toma la decisión de emplear armas más agresivas que detenga la guerra de desgaste. Es probable que Israel sea el que tome la iniciativa. Algunos piensan que, a semejanza de lo ocurrido en la Segunda Guerra Mundial, donde después del uso de armas nucleares, se detuvo la guerra, en esta nueva circunstancia también se detendría la guerra con Irán. No obstante, las condiciones y el equilibrio de fuerzas, así como los intereses en juego son diferentes, y es probable que se desate un conflicto mucho más amplio y más agresivo. Además, no puede dejarse de lado el hecho de que la guerra actual ha mostrado a Rusia y China, las debilidades de Norteamérica.

Como se puede observar, no hay un escenario que sea plenamente deseable, todos tienen graves riesgos y algunas oportunidades, esperemos que los líderes tomen las mejores decisiones.

EN ISRAEL ESTÁ LA CLAVE

En un texto anterior, desarrollábamos algunas ideas respecto a lo que impulsa a Israel y su política en el Medio Oriente. Existe un proyecto contemporáneo conocido como el “Gran Israel”, que se basa en la promesa divina que recibe Abraham en el libro del Génesis, de que su pueblo tendrá un territorio que abarcará desde el rio Nilo hasta el Éufrates (Ver mapa).

Si se revisa la historia, podemos ver como se trata de un proyecto expansionista que, aunque no quedó como una propuesta fundacional, si fue manejada por el creador del sionismo y promotor del estado israelí, Theodor Herzl. En la actualidad es una aspiración de muchos judíos dispersos en el mundo, por miembros destacados del gobierno sionista de Benjamín Netanyahu, e incluso, por muchos pastores y miembros de las iglesias de origen protestante y cristianas de Estados Unidos.

Para que esta idea pudiera hacerse realidad y afectar a países completos y regiones importantes de otros pueblos (Egipto, Jordania, Arabia Saudí, Líbano, Siria e Irak), desde mucho tiempo atrás, se debió de planear como debilitar y acabar con el poder y riqueza de las naciones más importantes del Medio Oriente, que potencialmente podrían poner un freno a sus aspiraciones. Esa reflexión es lo que hace que tome sentido todas las guerras que a lo largo de los años han sostenido con sus vecinos, y en las que Estados Unidos ha jugado un papel fundamental. Siempre se pensó que el apoyo de Estados Unidos se debía a que Israel era el policía contratado por los norteamericanos para que vigilara y cuidara el petróleo y sus intereses en la región.

Pero después de todas estas décadas de guerra, el balance es negativo para la región y países como Líbano, Egipto, Siria e Irak, han sufrido graves destrucciones y perdido el empuje del desarrollo. Sin embargo, sobrevivían los países del Golfo Pérsico, incluido Irán, nación persa, no árabe pero sí musulmán y chií, a diferencia de las demás naciones de la zona, que son árabes y oficialmente sunníes. Surge una pregunta, será casualidad que el país más poderoso chií, con cerca de cien millones de habitantes, de manera inconsciente se haya convertido en el arma que está destruyendo a las ricas naciones petroleras sunníes, Arabia Saudí, Kuwait, Baréin, Qatar, Omán y Emiratos Árabes Unidos que, por cierto, tenían un acuerdo para que EU las defendiera en caso de ser atacadas. Pudo alguien haber planeado tiempo atrás este escenario.

Los próximos meses y años, serán claves para aclarar este entresijo, y posiblemente, la respuesta siempre ha estado frente a nuestros ojos. Para bien o para mal, hay dos piezas del rompecabezas que pudieran cambiar el rumbo de los acontecimientos: China y Rusia. Habrá que esperar.

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