Inadmisible la Pena de Muerte: León IV
“La Iglesia Católica ha enseñado siempre que toda vida humana, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, es sagrada y merece ser protegida. De hecho, el derecho a la vida es el fundamento mismo de todos los demás derechos humanos”, afirmó el Papa León IV.
Reafirma que la enseñanza de la Iglesia Católica establece que la pena de muerte es “inadmisible” en un video mensaje enviado a los participantes de la celebración, en la DePaul University en Chicago, por los 15 años de la abolición de la pena de muerte en el estado de Illinois en Estados Unidos.
“Sólo cuando una sociedad salvaguarda la santidad de la vida humana podrá florecer y prosperar” al hacer alusión su discurso sobre el estado del mundo, dirigido al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, en enero pasado.
Citando el numeral 2267 del Catecismo de la Iglesia Católica, León XIV destacó en sui mensaje que “la dignidad de la persona no se pierde ni siquiera después de que se hayan cometido delitos muy graves. Además, se pueden desarrollar —y de hecho se han desarrollado— sistemas de detención eficaces que protejan a los ciudadanos y, al mismo tiempo, no priven por completo a los culpables de la posibilidad de redención”.
Hizo alusión que “el Papa Francisco y mis predecesores recientes insistieron repetidamente en que el bien común puede salvaguardarse y las exigencias de la justicia pueden satisfacerse sin recurrir a la pena capital”.
“En consecuencia, -subrayó León citando el numeral 2267 del Catecismo– la Iglesia enseña que ‘la pena de muerte es inadmisible porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona’”.
León XIV se unió a la celebración de la abolición de la pena de muerte en Illinois en 2011 y ofrece su “apoyo a quienes abogan por la abolición de la pena de muerte en los Estados Unidos de América y en todo el mundo”.
En agosto de 2018, el Papa Francisco autorizó la modificación del numeral 2267 del Catecismo de la Iglesia Católica, declarando la pena de muerte “inadmisible” en cualquier caso, pidiendo además que sea abolida.
Hasta antes de la modificación, el Catecismo aprobado durante el pontificado del Papa San Juan Pablo II en 1992, permitía la pena capital como último recurso.
El mismo numeral 2267 contenía el siguiente texto, que ya no aparece ahora: «La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, supuesta la plena comprobación de la identidad y de la responsabilidad del culpable, el recurso a la pena de muerte, si esta fuera el único camino posible para defender eficazmente del agresor injusto las vidas humanas».

