“La Nómina Azul” Cambiará de “Dueño”
Alineados por el grupo en el poder de la “derechita azul guanajuatense”, controlada y pastoreada por la “cofradía arcoíris”, se comienza a perfilar la candidatura a la presidencia Municipal de León, con la salvedad que también opera el grupo alejandrino, despreciado por los “dueños del albiazul”, que trata de imponer a Allan León Aguirre, actual secretario de Vinculación y Atención a los Leoneses.
En el camino se quedan Jorge Daniel Jiménez Lona, “el principito”, Román Cifuentes Negrete, Jorge Espadas Galván, Rolando Alcantar Rojas y Cristina Márquez Alcalá. Algunos como Román Cifuentes y Jorge Espadas, se deslizan en el “estanque azul” sin pena ni gloria, en la mediocridad.
En el horizonte político estatal únicamente dos aspirantes se mantienen en la contienda por el municipio más panista del País: el hermano del representante de la diversidad sexual en el comité Directivo Estatal del blanquiazul y miembro destacado de la “cofradía arcoíris” y el funcionario municipal de León, quien ha decir de algunos ya tiene eslogan, “León, para los leoneses”.
Como sea, no existe seguridad de que la ciudad zapatera se mantenga como la más panista del País, puesto la operación Morena ha incrementado su militancia -en la entidad son más de 300 mil militantes- en León son casi 80 mil, según lo señalan los mismos morenistas, mientras que “la derechita azul”, de acuerdo al registro nacional de militantes, cuenta con 2,399.
Únicamente para considerar la diferencia, Morena en el estado cuenta con más de 300 mil militantes, mientras que el PAN dice contar con 17 mil, pero en las asambleas blanquiazules no se refleja y, menos en la ciudad de León en donde a las reuniones semanales no llegan ni 100 albiazules.
Por lo tanto, ninguno de los dos punteros en la contienda interna albiazul puede asegurar que mantendrán la ciudad “más panista del País”, porque ninguno de los dos tiene liderazgo.
Una reflexión de un amigo muestra que las posibilidades de la “derechita azul” para conservar la ciudad más poblada del Estado está en designar un candidato ciudadano, porque en las dos versiones, tanto del grupo de “la Cofradía Arcoíris” en el poder como en el grupo Alejandro, pierde el blanquiazul. Pero también están en riesgo los ayuntamientos gobernados en coalición con el PRI y el PRD.
La lógica es muy sencilla, no tiene nada de extraordinario, pues el albiazul no cuenta con operadores políticos de tierra y, el candidato para León, hermano del dirigente y representante de la diversidad sexual, no sabe operar, ni tiene liderazgo.
Los operadores de tierra se han extinguido o están en otras organizaciones políticas, de ahí que León está en riesgo de caer en manos de Morena, mientras que no se dé un giro, el cual consiste en sacar a los hermanos y a la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional e instaurar una elección representada por un ciudadano competitivo, de prestigio y respetado por la sociedad.
La nómina burocrática militante del PAN no tiene, ni sabe, ni quiere operar; mientras que los morenistas cuentan con recursos; el uso de los programas sociales federales y una adherencia masiva y eficiente al movimiento. Como diría el “presidente” de Palenque, de nada sirven grandes discursos o narrativas si no son acompañadas con beneficios palpables y el acercamiento con los ciudadanos.
Además, en Morena están moviéndose en “dos aguas político electorales rumbo al 2027” para sacar a la “derechita azul” de León. Por una parte, si el candidato del PAN es Alán Márquez Becerra o Allan León, impulsaran a Guillermo Medina Plascencia; pero si, lo que es poco probable, se decidieran por un ciudadano de calidad moral y sin partido, podrían mantener el poder en la ciudad zapatera.
Esto es poco probable porque la “cofradía arcoíris” no sabe operar -ni en tierra, ni en aire-, no está dispuesta a regresarle el poder a los ciudadanos, prefieren los $ 79 millones de pesos otorgados por el erario del Estado en 2026 y lo que se determina ejercer en 2027; el rompimiento con los ciudadanos se refleja en la poca o nula participación de los simpatizantes en el cuidado de las casillas en las elecciones, ya no cubren ni el 40% de las casillas.
Los burócratas blanquiazules de la nómina no son operadores de tierra y, además, son pragmáticos, por lo tanto, en el momento que vean en el horizonte cercano la caída de la “derechita azul” comenzarán a cambiar de bando. Esto no será problema, puesto que la misma dirigencia albiazul ha cambiado a una izquierda progre Wok, por lo tanto, no será difícil para la “militancia burocrática albiazul de la nómina” cambiar de “dueño”.

