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La Sombra de la Indiferencia: Proyección Geopolítica del Futuro Deseado de México

La premisa de este análisis es sombría, pero fundamental en el estudio de la Geopolítica del Crimen Organizado bajo el régimen de la Cuarta Transformación: ¿Cuál es el escenario futuro que las nuevas generaciones (generación “Z”) están deseando, ¿considerando que se configuraría en un México bajo la desatención a la violencia y a la vasta operación delictiva actual y persistente?

Si bien, la narrativa deja ver que la proyección de ese deseo no apunta a una mera continuación de la situación; es bien cierto que la metamorfosis radical del Estado y la sociedad, donde la criminalidad se consolida como una fuerza paraestatal con reconocimiento, de facto o incluso formal, en esferas de poder, nos hace pensar que el movimiento de la Cuarta Transformación va en un solo sentido:

Transformación del Poder: Hacia un Narcoestado Funcional – Que se centra en los siguientes puntos:

La desatención a la espiral de la violencia implica, de facto, una cesión de soberanía en vastos territorios y ámbitos económicos del país, como lo hemos venido observando con los últimos acontecimientos. El crimen organizado se convierte en el administrador de la escasez y el regulador de mercados (lícitos e ilícitos), en estados como Michoacán, Guerrero, Estado de México, Guanajuato, Veracruz, Tamaulipas, Durango, Oaxaca, Morelos y Tabasco.

Soberanía Fragmentada: Los grupos criminales, fortalecidos por el narcotráfico, el huachicol y la trata de personas, ejercerán un control territorial indiscutible, administrando justicia, imponiendo reglas de convivencia y recaudando impuestos (cobro de piso, extorsiones). Las empresas legales y las bandas delictivas podrían llegar a ser indistinguibles en ciertas regiones; teniendo mayor presencia en Michoacán, Estado de México, Veracruz, Durango, Oaxaca, Morelos y Tabasco.

Geopolítica de la Ilegalidad: México se consolidaría como un nodo vital en la geopolítica criminal global. Su posición geográfica, crucial para el tránsito de drogas (fentanilo, cocaína), armas, personas y recursos minerales (como el litio), sería explotada al máximo. Los cárteles, con una capacidad económica sobresaliente, se vuelven actores transnacionales clave en las relaciones internacionales. En estados históricamente y actualmente cruciales como Sinaloa, Durango y Chihuahua, Jalisco, Michoacán y Guerrero, y puntos clave de trasiego como Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Estado de México y Ciudad de México.

Cooptación Total: La violencia política (asesinatos de candidatos y funcionarios) asegura la infiltración y corrupción completa de las instituciones a todos los niveles (municipal, estatal, federal). El Crimen organizado traduce su riqueza acumulada en demandas políticas y legitimidad social a través de la coacción, aspirando a convertirse en miembros de la élite social y política. Ejemplos de ello son Michoacán, Guerrero, Chiapas, Nuevo León, Jalisco, Tamaulipas y algunos municipios en Guanajuato.

Después de las elecciones del 2027, el 70% del país estará bajo el control del crimen organizado y sus consecuentes efectos:

Impacto Social: El Terror como Herramienta de Control.

Los crímenes de alto impacto, lejos de ser solo fuentes de ingresos, serán herramientas de control poblacional y terrorismo social. La proyección es un futuro de aceptación forzada y profunda desconfianza institucional.

Economía de la Extorsión y el Miedo: Las extorsiones, el secuestro y el cobro de piso se normalizan como un «costo de hacer negocios» o un «impuesto criminal». La economía informal y formal estará gravada por el Crimen Organizado. La diversificación de sus actividades (trata, extorsión) aumentará la vulnerabilidad social.

Crisis Humanitaria Silenciosa: Tráfico y Desapariciones: El tráfico de personas (una actividad de $7 a $10 mil millones de dólares) se fusiona íntimamente con la crisis de desapariciones forzadas de adultos y niños. En este futuro, las fosas comunes se vuelven un indicador geopolítico de la capacidad de exterminio y ocultamiento del crimen organizado, garantizando la impunidad y la eliminación de la oposición. El destino de los migrantes y de la población vulnerable queda a merced de estas redes.

Sociedad Aterrorizada y Aislada: La ciudadanía, enfrentada a la ineficacia o complicidad estatal, opta por la autoprotección, el silencio y el aislamiento. La movilidad social se estanca, y las áreas de alto valor económico o geográfico se convierten en zonas de disputa constante, incrementando la violencia generalizada (homicidios, feminicidios).

La Generación “Z”, ante la indiferencia de sus antecesores, adopta una postura de autonomía crítica hacia las instituciones tradicionales, tomando fuerza el activismo digital, frente a la problemática de la violencia, la corrupción y el crimen organizado.

Consecuencias Geopolíticas: Erosión de la Soberanía Externa.

La desatención interna del país, de su propia familia y la cooptación de su libertad tendrá inevitablemente consecuencias en la posición de México en el tablero mundial, especialmente con su vecino del norte; su vulnerabilidad por falta de alternativas y proyectos de vida; siendo un fuerte consumidor digital, cuestionará transparencia y la erradicación del crimen organizado… Para ello, necesitará ayuda externa.

Presión Externa y Militarización: Ante la imposibilidad de un control efectivo por parte del Estado mexicano, la presión internacional, principalmente de EE. UU., se incrementará. Podría materializarse en toda su expresión, la designación de los cárteles como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO) o, en el escenario más extremo, en el reclamo de una intervención militar o el despliegue de tecnología de vigilancia y drones, erosionando la soberanía nacional.

Vulnerabilidad Económica: La inestabilidad y la penetración del crimen en las cadenas productivas (como la industria automotriz y manufacturera en el contexto del T-MEC) afectan la confianza de los socios comerciales, paralizando el transporte y generando pérdidas multimillonarias, lo que debilita el papel de México como proveedor estratégico. El crimen organizado como Agente Geopolítico: Los grupos criminales podrían ser explotados y manipulados por grandes potencias con fines geopolíticos, utilizándolos como proxies (apoderados) para desestabilizar o influir en la política regional y el control de recursos. En resumen, el futuro «deseado» por el crimen organizado es un escenario de desatención de un Estado fallido funcional que opere para sus intereses, donde las líneas entre gobierno, élite económica y poder criminal se desvanecen, y el control se mantiene a través del terror y la cooptación.

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