Un Riesgo Real: La Opción Sansón de la 4T
Cuando una persona se encuentra acorralada y siente que está en riesgo su existencia, puede llegar a asumir conductas riesgosas y hasta suicidas. Este criterio vale igual para un grupo mafioso o de otro tipo, para una institución o un país. Un ejemplo es la llamada Opción Sansón de ejército israelí, que contempla el uso de armas nucleares, si en algún momento considera que existe riesgo existencial para la nación.
Todo lo anterior es para preguntarnos, Morena y sus líderes sentirán que se encuentra en riesgo su existencia; se sentirán amenazados, acorralados y sin salida. Si la respuesta es afirmativa, habrá que prepararnos para tiempos mucho más difíciles de los que estamos viviendo, y podríamos estar presenciando los preparativos de la opción Sansón de la 4T.
Morena y la 4T, pero de manera muy particular, la presidenta Sheinbaum se encuentra en una situación nada envidiable: Está contra la pared, cercada por las presiones del gobierno de Estados Unidos que exige la entrega de los narcopolíticos y amenaza con cancelar el T-MEC; desesperada porque los norteamericanos, primero vendrán por unos y luego por otros, y pudieran llegar hasta Palenque; angustiada porque el sostén del andamiaje para que Morena logre buenos resultados en las próximas elecciones, que es su propia popularidad, se está desmoronando; amenazada por las tribus morenistas que se ven en riesgo debido a sus vínculos con los grupos de la delincuencia organizada; frustrada por la ineptitud mostrada por varios de sus colaboradores que en lugar de resolver problemas los complican. La mayor parte de estas circunstancias, son consecuencias de la corrupción en la que decidieron vivir muchos de los políticos del gobierno actual.
Hemos comentado que el discurso que dijo la presidenta el pasado de 31 de mayo, en el evento con el que celebró sus dos años de gobierno y en el que confrontó abiertamente al presidente Trump y a su gobierno, demuestra que la doctora Sheinbaum ya ha definido de qué lado se pondrá en el conflicto que se avecina con los Estados Unidos; más aún, la carta publicada tres días después por el ex presidente López Obrador, en la que ofrece su respaldo a la presidenta y profundiza las acusaciones de actitudes intervencionistas de los norteamericanos, demuestran la coordinación de acciones entre los dos personajes y la defensa de los mismos objetivos.
En realidad, el ex presidente más que defender a Sheinbaum y al proyecto político que el generó, muestra su miedo de que la justicia, la de Estados Unidos o de cualquier lado, lo alcance y lo lleve a pasar sus últimos días de vida en una cárcel; es decir, López Obrador, igual que Sheinbaum, se encuentra acorralado y desesperado, porque nunca se imaginó que su sueño autoritario fuera a durar tan poco tiempo, y pudiera llegar a tener un final trágico.
Entonces, si las dos cabezas visibles de la Cuarta Transformación están rodeadas por circunstancias y temores parecidos, y por esa razón, deseos equiparables, en qué están pensando ambos para enfrentar un escenario tan adverso.
Seguramente, en diálogos privados, están de acuerdo en que llevar su disputa al ámbito mediático o aprovechar la distracción del mundial de futbol, no les dará el tiempo suficiente. También, en que no pueden apostar salir airosos del problema, a la posibilidad de que el presidente Trump sea arrasado en las elecciones intermedias y le apliquen un impeachmen, porque de no ser así, pueden perder todo.
Como si lo anterior fuera poco, el Partido Acción Nacional presentó ante la Corte Penal Internacional de la Haya, una denuncia en contra de López Obrador por delitos de lesa humanidad, basada en la violencia registrada durante su gobierno y que provocó más de 200 mil homicidios y 150 mil personas desaparecidas. Ese partido demanda que la denuncia sea investigada por una autoridad internacional, debido a que las mexicanas son incapaces de garantizar una investigación objetiva e independiente, en razón de su comportamiento faccioso y los probables vínculos entre el gobierno de Morena y la delincuencia.
Ante este complicado escenario, la posibilidad de que la 4T asuma medidas extremas, empujada por el miedo y la desesperación, no suena descabellado; pero qué características podrían tener esas medidas.
Si revisamos los probables escenarios y las últimas decisiones tomadas por el gobierno de Sheinbaum, pareciera que se han decidido por instrumentar un plan de provocaciones a los Estados Unidos para que los sectores más duros del gobierno de Trump impulsen sanciones y medidas agresivas en contra de México. Esta condición podría hacer creíbles las denuncias morenistas respecto al intervencionismo extranjero, además de generar un ánimo dispuesto para atender las convocatorias a la defensa de la soberanía nacional. Sería el momento adecuado para que el ex presidente López Obrador apareciera, con su carisma manipulador, y encabezara manifestaciones, marchas de todo tipo, con el respaldo de la base de beneficiados con los programas sociales.
La apuesta ciertamente contemplaría ganar el mayor tiempo posible, porque si lograran sobrevivir al gobierno de Donald Trump, no solo habrían superado el vendaval, sino que saldrían fortalecidos. Serían el ejemplo de todos esos gobiernos de izquierda que se reunieron en Barcelona el pasado mes de abril. Una vez más, David habría vencido a Goliat.
Estados Unidos, sin importar que el gobierno sea republicano o demócrata, estaría dispuesto a convertirse en el hazme reír del mundo, luego de las grandes dificultades que ha tenido para declararse triunfador, o al menos salir con dignidad de la guerra que sostiene con Irán. Es difícil de imaginar.
Por otra parte, es notorio que Morena también prepara el escenario interno, al haber aprobado la reforma que prevé la anulación de comicios electorales por la intervención de fuerzas extranjeras, lo que signifique esto; y, al adelantar la selección de sus candidatos en los estados donde habrá elecciones, lo que le permitirá capitalizar las acciones y contar con liderazgos y estructuras que coordinen movilizaciones, a favor o en contra de quien se requiera.
También hemos insistido, en que confrontar a Estados Unidos no solo puede tener consecuencias catastróficas para la 4T, sino para el resto de los ciudadanos, sean empresarios, obreros, oficinistas, o sus familias, ya que el pueblo bueno y sabio se convertiría en el frente primario sobre el que podría reventar la ira del presidente Trump y sus agencias gubernamentales.
¿Existen otras alternativas?, por supuesto que sí. El problema no es que existan o no, el problema es que la 4T está sumergida, y reducida en sus posibilidades, por el pantano de la corrupción. Es aquí en donde la opción Sansón de la 4T adquiere posibilidades y comienzan los riesgos.

