Venga a Nosotros tu Reino
En un video mensaje, el presidente de la Conferencia de Episcopado Mexicano y Obispo de Cuernavaca, Monseñor Ramón Castro Castro, muestra a “la Iglesia como Germen de Dios”.
Manifiesta que “el Papa Benedito XVI nos compartió una imagen hermosa para entender: ¿Qué es la Iglesia? Así como la Luna no tiene luz propia, sino que refleja la luz del sol, la Iglesia no tiene luz propia, sino que refleja la luz de Cristo.
Nuestra Iglesia no es perfeta, esta formada por personas como nosotros, con defectos y debilidades; sin embargo, es santa, no por quienes la formamos, sino por Cristo que le dio vida y la sostiene.
A veces queremos cambiar la Iglesia para que se ajuste a nuestros gusto e ideas. Pero la Iglesia no es como un barro en nuestras manos para moderarla a nuestro antojo.
En lo más profundo, la Iglesia es sacramento, es decir, signo visible de la gracia que brota del corazón de Cristo para salvarnos. La Iglesia es la puerta por donde las gracias que Dios derrama sobre nosotros a través de los sacramentos.
Es también nuestra madre, porque nos enseña la fe y nos acerca con amor al encuentro con Dios. Como rezamos en el credo, la Iglesia es una, santa, católica y apostólica.
Es una porque Cristo la fundó como una sola familia; es Santa por la gracia de Dios; es católica porque el mensaje de Jesús debe llegar a todos los corazones, a todas las casas, a todos los barrios y, es apostólica porque descansa en los pastores, sucesores de los apóstoles, que tenemos la responsabilidad de cuidar que cada oveja llegue sana y salva a la casa de Dios.
Hermanos y hermanas, la Iglesia es el germen del Reino de Dios. No es todavía el reino completo. Seguimos esperando, como las vigentes prudentes, cuidando el aceite de nuestra fe hasta que regrese el novio.
La Iglesia es la humilde semilla de mostaza que planto Cristo, que debe crecer hasta mostrar su plenitud al final de los tiempos.
Somos esta familia de bautizados que no puede ser otra cosa, sino abrazar al que esta lejos, al que sufre, al que está solo.
Nuestra misión es ir y anunciar el evangelio, en nuestras familias, en nuestros trabajos, en nuestros barrios.
Somos como velas encendidas que alumbra y dan calor a los demás, reflejando la luz que hemos encontrado en Cristo.
La Iglesia tiene su modelo perfecto en la Santísima Virgen María; Madre de Dios y Madre nuestra.
En María vemos la santidad de la Iglesia, su pureza y su amor maternal.
Como decía San Marcelino Champagnat: a través de María llegamos a Cristo, y en Cristo nos descubre ese rostro de Dios.
Que la Virgen María, madre de la Iglesia y madre nuestra, nos ayude a acercarnos a la Iglesia de Cristo con la confianza de hijos que buscan el abrazo de su Madre.
¡Venga a nosotros tu Reino!

