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CEM Convoca a NO Tener Miedo

El 16 de marzo de 2025 en la parroquia de San José de Mendoza en Salamanca, Gto, fueron asesinados ocho jóvenes; lunes 19 de mayo, en la comunidad de San Bartolo de Barrios, municipio de San Felipe, Guanajuato, asesinan a siete jóvenes.

Ayer, como hoy, la Confederación del Episcopado Mexicano representado por el Obispo de Cuernavaca y Presidente del CEM, Ramón Castro Castro, el Arzobispo de León y Vicepresidente del CEM, Jaime Calderón Calderón, mostraron su indignación por “el artero asesinato de los jóvenes” en Salamanca el 16 de marzo y en San Felipe el 19 de mayo.

A escasos dos meses la violencia contra los jóvenes en Guanajuato se repite. En Salamanca fue en la parroquia de San José de Mendoza, en San Felipe en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe Reina de los Apóstoles.

La Jerarquía Católica alza la voz nuevamente y convoca a la paz, al mismo tiempo destaca que se debe acabar con “la impunidad” y sen deben recuperar los “espacios vitales de las comunitarios”, al mismo tiempo exigen a las autoridades federales, estatales y municipales para restablecer la paz en los espacios comunitarios en donde se reúnen los jóvenes.

En el comunicado el Obispo Ramón Castro Castro señala que “como pastores del Pueblo de Dios, no podemos permanecer indiferentes ante la espiral de violencia que lacera a tantas comunidades de nuestro país”.

Igual que en el caso de la parroquia de San José de Mendoza consideran “esta masacre, una más entre tantas que se repiten con dolorosa frecuencia, es un signo alarmante del debilitamiento del tejido social, la impunidad, y la ausencia de paz en vastas regiones de nuestra nación”.

La Jerarquía católica hace un llamado “urgente” para que “las autoridades de todos los niveles…, asuman con responsabilidad y eficacia la tarea de garantizar la seguridad y la justicia. No podemos acostumbrarnos a convivir con la muerte violenta, ni permitir que la impunidad se convierta en norma”.

También convocan a la sociedad civil, “para que no caigamos en la indiferencia ni en la desesperanza. Es tiempo de construir juntos la paz desde lo cotidiano, desde nuestras familias, comunidades y espacios de participación”.

Van a la raíz del problema al considerar que “la violencia no se erradica solo con el uso de la fuerza, sino con una profunda transformación cultural que recupere el valor sagrado de la vida humana. Denunciamos toda forma de violencia y reiteramos que el diálogo y la justicia son los únicos caminos para la construcción de una sociedad en paz”.

A las comunidades eclesiales, para que sean testigos de esperanza, promotoras de reconciliación, y artesanas de paz. Que nuestras parroquias y grupos sean lugares donde se anuncie con fuerza que “el mal no tiene la última palabra” (cf. Rm 12,21).

Los jerarcas católicos reiteraron su compromiso “acompañando a las víctimas, denunciar el pecado estructural de la violencia, y trabajar por una cultura de paz, inspirada en el Evangelio de Jesucristo, que “vino a traernos vida, y vida en abundancia” (cf. Jn 10,10).

Invitan a la oración “para ser fortalecidos por Cristo, Rey de la Paz, y vencer juntos el miedo que se vive en tantas regiones de nuestro país. Que Santa María de Guadalupe, Madre de los mexicanos y Reina de la Paz, interceda por nosotros”. Por otra parte, el vicepresidente de la CEM y arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón, condeno el asesinato de los 7 jóvenes y pide a las autoridades dar con los responsables para que estos hechos no se repitan en nuestra sociedad.

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