Baraúnda política en México es algo natural, algo que se acepta como normal, como si fueran parte del ADN de los políticos desde la Independencia.  También las mentiras, contradicciones y traiciones han quedado registradas en la Historia, mismas que por supuesto no se difunden.

 

 Benito Juárez no fue, ni un mínimo, “el benemérito de la patria”, ha quedado registrado en la historia, incluso, algunos investigadores lo consideraron “traidor a la Patria y (que) violó su independencia en manos de un amigo benévolo para con él” para que lo reconocieran como Presidente de México, lo que quedo registrado en el Tratado McLane-Ocampo.

 

Por ello, desde esta época se acuño la frase: “¡pobre México! ¡Tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos!”.

 

Juárez urdió la intervino de los Estados Unidos para evitar que Miramón sitiara Veracruz y lo apresara. “Como resultado de ello, tres buques de guerra americanos, el Saratoga, el Wave y el Indianola”, pusieron fuera de combate a los boques mexicanos comandados por Miramón.

 

Mentir, acusar a otros de los errores político y despojar a la Iglesia Católica de sus bienes, fue la forma en que buscó “reparar su mermado prestigio, demostrando al Clero y a la Iglesia que él (Juárez) haciendo restallar el látigo, era el amo del circo”. (México Tierra de Volcanes, pág. 361).

 

Recordemos que en 1858 se desconoció como presidente a Comonfort, asumiendo el cargo el general Zuloaga -en principio reconocido por E.U., después se pronunció a favor de Juárez, luego de firmar el Tratado McLane-Ocampo-; en Guanajuato, el 18 de enero, Juárez, como presidente de la Suprema Corte, alego su derecho de sucesión, tres días antes de que Comonfort saliera por Veracruz y renunciará al cargo, el 21 de enero de 1858.  México contó en ese tiempo con tres presidentes.

 

Para el historiador Alejandro Villaseñor y Villaseñor “no fue en Silao ni en Calpulalpan donde quedó vencido el Partido Conservador, si no en Antón Lizardo: ni fueron lo soldados de González Ortega y Zaragoza los derrotaron, sino los marinos (estadounidenses) a las órdenes de Turner”

 

Hasta enero de 1861 Juárez entró a la ciudad de México, siendo su primer acto una circular en la que acusaba al Clero de “haber iniciado el Plan de Tacubaya, por el cual el General Zuloaga había resultado presidente”, pero además “para pagar los gastos de la Guerra” confiscó los bienes de la Iglesia. Esto se conoce como las Leyes de Reforma.

 

Ello desató una guerra de guerrillas en la capital del País, señala Manuel Payno “la sangre. Los tumultos, los asesinatos, los robos, los crímenes horribles de todo género, que inspiran la venganza, y la embriagues de un triunfo absoluto”.

 

Con la confiscación, el régimen tuvo recursos como ningún otro gobierno, pero todo se despilfarro, se narra en México Tierra de Volcanes de la edición Porrua y escrito por Joseph H.L. Schlarman,

 

La falta de cumplimiento de los tratados internacionales genera desconfianza y el arribo del efímero Imperio de Maximiliano de Habsburgo, el cual concluye con otra intervención de Estados Unidos en apoyo a Juárez.

 

Ante la titubeante abdicación de Maximiliano, William Henry Seward, secretario de Estado de E.U., escribe al ministro de E.U., en México, Lewis Davis Campbell: “es posible que se haga algún uso de las fuerzas de tierra y mar de los Estados Unidos, sin inferir con la jurisdicción de México, o violar las leyes de la neutralidad, que serían de provecho para restablecer la ley, el orden y el gobierno republicano en aquel país…”

 

Al respecto el General P.H. Sheridan escribe en sus memorias: “durante el invierno y la primavera de 1866 nosotros continuamos proveyendo a escondidas de armas y municiones a los Liberales y a mediados del verano Juárez había organizado un ejército respetable”.

 

Juárez, a pesar de su odio contra la Iglesia, hizo educar a sus hijos por un sacerdote y casó a su hija por la Iglesia argumentando: “Mi hija es una joven decente, y el matrimonio civil es un contrato de burdel”. “Así hablaba el que convirtió el matrimonio civil en ley… para los otros”.

Otro hecho narrado en la historia fue el brote de cólera; Benito Juárez, que había sido enemigo de la Iglesia, “se confesó, comulgó, y con los brazos cruzados tomó parte en una procesión publica que recorrió las calles de Oaxaca”. México Tierra de Volcanes.

 

Terminado el conflicto con los franceses y el sueño de Maximiliano, Juárez despidió con un “gracias” a los 70,000 soldados, los cuales se convirtieron en enemigos del régimen; la destrucción de escuelas del clero no fue sustituida, por lo que únicamente se conocía el uso de las armas, lo que fue aprovechado por Porfirio Díaz, quien, además de sembrar caña, producía cañones y mantenía la relación con los soldados.

 

A que le suena, lo que en México Tierra de Volcanes se narra y en donde se califica Juárez de “ambicioso, sin ideas definidas en materia social para el mejoramiento de la suerte del pueblo. Hacía a un lado preceptos de la Constitución, cuando le convenia a sus fines, y gobernaba entonces por decreto del ejecutivo o por poderes extraordinarios, pero, por eso, no logró crear las condiciones de una vida política libre y progresista, sin las cuales nunca existía una república, ni una monarquía, en un México democrático”.

 

Juárez, presidente de México en cinco ocasiones -1858 a 1872- muere el 18 de julio de 1872, asumiendo el cargo de presidente Lerdo de Tejada. Pero lo narrado muestra cómo se crean ídolos en donde no existen y se toman forjan modos de gobierno, engañando y mintiendo.

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