Alejandra Gutiérrez Campos paso de la fiesta a la realidad. Horas antes de tomar posesión la clase política del estado y del país festejaba la llegada de la alcaldesa al municipio de León, luego la ceremonia de toma de posesión y, pocos días después, la violencia efectuada por el crimen organizado.

 

En la fiesta previa a la toma de posesión, la alcaldesa lucia segura, pues en el horizonte no había nubarrones, la rodeaba “la alta clase política azul” estatal y nacional: el dirigente Marko Cortés Mendoza, diputados locales y federales, alcalde de varios municipios del País, exalcaldes de León, lo que permitía suponer que todo estaba despejado al 2024.

 

La toma de posesión estuvo enmarcada por el gobernador Diego Sinhué y el “líder” de la bancada albiazul Luis Ernesto Ayala suspirante al 2024 con pocas o nulas posibilidades, varios exalcaldes, diputados locales y federales; se creó un escenario triunfal; en su discurso ofreció “una policía de clase mundial” y sentenció que “no queremos baquetones, no queremos tranzas y no queremos acosadores”; tal vez desconocía la relación íntima de algunos de los elementos de policía con el crimen organizado.

 

Desde el templete montado en la plaza de los mártires del 2 de enero, la alcaldesa ofreció un nuevo modelo de seguridad que implica modificar el organigrama y el reglamento de la secretaria de Seguridad.

La violencia de los últimos días en León, ciudad que ocupa el primer lugar de homicidios dolosos de entre los 46 municipios del Estado de Guanajuato y en donde los robos, cobros de piso y extorciones se realizan todos los días sin que el gobierno federal, estatal o municipal tenga una importante actuación para evitarlos, muestra a la alcaldesa la realidad.

 

La ciudad más grande del estado de Guanajuato tiene graves problemas de seguridad porque en algún momento se abrió las puertas de la ciudad al crimen organizado y las luchas por “la plaza” no únicamente se suscriben a través de los asesinatos diarios, la cual se detecta en todo el País, pero se debe agrega la adhesión o compara de funcionarios por el crimen organizado, principalmente de seguridad -elementos de policía- generándose violencia simultaneas en diversos puntos de la ciudad perfectamente programadas.

 

Si Alejandra Gutiérrez Campos consideró que la administrar a la ciudad de León le permitiría un papel protagónico en 2024 la realidad le comenzó a mostrar que es el camino más difícil dados los problemas sin resolver que le heredaron.

 

Recordemos la “compra, construcción, instalación y funcionamiento de los arcos carreteros de seguridad” tuvieron un costo de 2,727 millones 893 mil 413 pesos; además se construyeron instalaciones militares y hasta instalaciones para la educación de Bachilleres Bivalente Militarizado. Triste y costosa inversión del exgobernador Miguel Márquez sin un solo logro.

 

Todo esto está ahí, la violencia se incremente en el estado de Guanajuato sin que los gobiernos federal, estatal o municipal tengan acciones concretas que permitan bajar los asesinatos dolosos, las balacearías se registran en cualquier hora del día.

 

Para la alcaldesa Alejandra Gutiérrez Campos la fiesta terminó, lo selecto de la clase política que se reunió antes y durante su toma de posesión ya no está, ahora tiene que lidiar con los graves problemas de León, la inseguridad que viven los leoneses todos los días y si en algún momento se pensó que la alcaldesa tendría importante trampolín político al 2024, es momento de señalar que será rebasada por la violencia, los problemas de conectividad de la ciudad y una urbanización disfuncional, entre otros muchos problemas urbanos y sociales.

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No. 375

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SIRVIENDO A LA SOCIEDAD

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