¿Cuáles son las posibilidades de Juan Carlos Romero Hicks de ser el candidato del PAN a la Presidencia de la República en 2024?; no será suficientes aplaudir la reelección de Marko Cortés Mendoza a quien el Consejo Nacional “¡democráticamente!” designó de forma “aplastante” con 229 votos, dos en contra y cero abstenciones, como presidente del blanquiazul, descartando y olvidando la participación de 270 mil 760 militantes albiazules.

 

Ya no son las mayorías en el PAN quienes deciden su destino; Marko Cortés Mendoza y, por supuesto, “la élite democrática albiazul” decidieron quitarle a Juan Carlos Romero Hicks la coordinación del grupo parlamentario en la Cámara de Diputados, despojándolo de la posibilidad de una proyección política rumbo al 2024.

 

No se requiere decir más para entender la maniobra política de Marko Cortés y la “élite panista”; algo queda claro, el ex gobernador Guanajuatense, ex Senador y ex coordinador de la bancada albiazul en la Cámara de Diputados perdió la oportunidad de un liderazgo por actuar en cinco velocidades: “lento, más lento, parado, en reversa y muerto”, y no “ver el espejo retrovisor”. Lo anterior, parafraseando sus propios dichos.

 

La democracia en Acción Nacional se ha desdibujado, se desaparece, se nulifica, se pierde la oportunidad de que la militancia elija a sus representantes se ha desterrado, porque la “élite” de consejeros asume el papel de “demócratas de elite” al decidir el reparto de gubernaturas, curules, alcaldías y demás representantes populares.

Es preocupante la forma en que se hace política en los partidos políticos de nuestro País, pues no representa a los ciudadanos y se corre el riesgo de caer en una dictadura, únicamente veamos lo que pasa en la geografía política nacional, la manipulación, el desprecios por los ciudadanos esta de manifiesto en los cinco senadores -Germán Martínez, Gustavo Madero, Alejandra del Carmen León Gastélum, Nancy de la Sierra Arámburo y Emilio Álvarez Icaza Longoria- que deciden renunciaron a sus bancadas para “¿representar a las mayorías?” que se encuentran en “el centro”,

 

Pero regresando a las posibilidades de Juan Carlos Romero Hicks a ser candidato por el PAN a la presidencia de la república, podemos concluir que sus posibilidades son de un 4 por ciento, pues no ha construido una corriente política que lo “arrope”.

 

Veamos, cuando fue candidato a gobernador por Guanajuato contó con la operación política de Juan Manuel Oliva Ramírez, sin él no lo habría logrado; sus operadores Jorge Estrada Palero y Enrique Ayala Negrete prefirieron seguir su camino, el primero en la academia, el segundo en la mediocridad de un empleo de tercer nivel en el gobierno del Estado.

 

Los liderazgos panistas guanajuatenses han pasado a ser una parte del “engranaje” nacional del blanquiazul, pero no tienen poder para la toma de decisiones. Juan Carlos Romero Hicks, Alejandra “la Wera” Reynoso Sánchez -senadora gracia a la paridad de género- carentes de visión política se han convertido en “aplaudidores” de los caciques del PAN nacionales y de Guanajuato. Entre estos también se encuentra Fernando Torres Graciano y, cooptado por un cargo en el CEN, el jefe del gabinete del gobierno de Guanajuato, Juan Carlos Alcantar Montoya.

 

Luis Felipe Bravo Mena no se consolidó en lo nacionales, a pasado de ser dirigente del PAN y embajador en Roma a “empleado” de la “élite” albiazul con el puesto de representante del gobierno del Estado de Guanajuato en la ciudad de México, sin interlocución con el gobierno federal. Es lamentable que Bravo Mena haya sido uno de los principales promotores de los “designaciones por unidad”, “el dedo democrático o dedo consagrado” y exterminador de la democracia en el PAN.

 

Al menos Germán Martínez y Manuel Espino se salieron del PAN, haciéndole menos daño que Bravo Mena al defender una democracia de una “élite” que no busca “el bien común” y ha alejado al partido de los ciudadanos.

 

Guanajuato, a pesar de ser el bastión panista nacional más importante, carece de liderazgos con visión de país a largo plazo, lo ven todo rumbos “a la siguiente elección” o por el “siguiente puesto político o empleo”; por ello, Juan Carlos Romero Hicks no será el candidato del PAN en 2024 a la presidencia de la República, pero seguramente estará sirviendo a “la élite” blanquiazul en el poder como un fiel empleado.

 

Dentro de las estructuras del PAN también son desechables Héctor Larios Córdoba y Cecilia Romero Castillo. Hoy, esta “élite”, es controlada por Marko Cortés Mendoza, Damián Zepeda, Jorge Romero, Santiago Creel y Ricardo Anaya. Usted saque sus propias conclusiones, ¿Quién será el candidato del PAN en el 2024?; pero es posible que se oculte un haz bajo la manga y surja un “político” que no está en la lista de las “destapada”, no importando que venga de la corriente contra la que tanto lucharon los fundadores del PAN, pero sea un candidato ganador.

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