Miguel de la Madrid organizó una pasarela para exhibir y confrontar a los supuestos precandidatos a sucederlo en la Presidencia de la República. Muchos no recuerdan el “desfile” de quienes aspiraban a ser los destapados para llegar al máximo cargo del país, cuando ser candidato del PRI era asegurar la Presidencia. Uno de los participantes en ese show fue Manuel Bartlett Díaz. El “ganador”, en una selección cantada, fue Carlos Salinas de Gortari.

 

El método de selección fue una variante novedosa de la lucha interna, pero sorda, que se realizaba en el PRI para obtener el favor presidencial. Dicha modalidad provocaría el rompimiento del PRI cuando Cuauhtémoc Cárdenas propuso la democratización del Partido y al no ser considerado, rompió y se lanzaría con el apoyo de algunos partidos mayoritarios, uno de ellos, el PARM, comparsa histórico del PRI. Por su parte, Manuel Bartlett Díaz, como secretario de Gobernación y presidente de la Comisión Federal Electoral, sería el responsable de conducir el proceso electoral que culminó con un “fraude patriótico” realizado por él para asegurar el triunfo de Salinas en una elección competida frente al propio Cuauhtémoc Cárdenas, Manuel J. Clouthier y Rosario Ibarra de Piedra. Nadie puede afirmar con certeza quién fue el ganador, aunque Salinas resultó ungido, pero moralmente descalificado, y Cárdenas se atribuyó el triunfo.

 

En aquel proceso hubo otras heridas. En la competencia interna del PAN, Manuel J. Clouthier derrotó a Jesús González Schmall, viejo militante del partido quien creía tener la candidatura en la bolsa, pero la oleada neopanista se impuso dando un claro triunfo a Maquío, quien previamente había sido apoyado por la sociedad civil encabezada por el DHIAC.

 

Estos antecedentes permiten esbozar lo que podría ser el “destapadero” del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien desde su cargo manipula a Morena y sus “corcholatas”, a las que ha puesto a competir entre sí, aunque tenga un favorito in péctore. En este proceso ya ha lastimado a otro aspirante, Ricardo Monreal, del mismo modo como se hizo con Cárdenas en el PRI, y aunque insiste en ser fiel a su partido, por los años que lleva acompañando a López Obrador, el que se comporta infielmente es éste, lo cual podría culminar en divorcio y escuchar el canto de las sirenas que le hacen desde Movimiento Ciudadano.

 

¿Cuál es el escenario de la Coalición Va por México? De los tres partidos que la integran, el PAN, a pesar de su impresentable dirigente, es el más posicionado. El PRI está en crisis, no sólo porque ha perdido fuerza electoral, sino que su dirigente ha perdido fuerza moral y líderes importantes del tricolor lo conminan a renuncian, minando más la unidad y la fortaleza del Partido. Por su parte, el PRD está en peligro de extinción. Movimiento Ciudadano, partido minúsculo, quiere ir solito, pero aceptaría sumarse si él impone al candidato.

 

Los partidos de la coalición Va por México no ofrecen perspectivas actuales de triunfo si van aislados. Juntos tienen posibilidad de triunfo, pues en las elecciones del año pasado obtuvieron más votos que Morena y en un resultado mixto tuvieron triunfos significativos como arrebatarle parte del dominio de la Ciudad de México, considerada como bastión de la izquierda desde tiempos de Cuauhtémoc Cárdenas, e impidieron que los seguidores de AMLO obtuvieran la mayoría calificada en el Congreso para reformar la Constitución y, por lo pronto, ya frenaron la reforma eléctrica y amenazan con hacerlo con sus iniciativas sobre la Guardia Nacional y la Reforma Electoral.

 

La Coalición, por tanto, necesita serenidad y paciencia, como decía Kalimán, y asumir lo que desde mi punto de vista son las dos posibles opciones: un candidato idóneo, que emerja del PAN o un candidato ciudadano. Esto último plantea difíciles problemas pues este personaje no aparece a la vista, tendría que tener presencia y fuerza social, y un arrastre como el de los candidatos que inesperadamente han tenido triunfos en otros países y han surgido “de la nada”. Hay milagros.

 

En cuanto al PAN, aunque tendría varias opciones, quien ha levantado la mano y cuenta con las cualidades para ser el candidato es Juan Carlos Romero Hicks, cuya trayectoria es intachable. Arrancó desde la academia universitaria y llegó a ser rector de la Universidad de Guanajuato, de ahí saltó a la política en su estado conquistando el Gobierno del Estado, encabezó el CONACYT y lo acompaña una trayectoria legislativa como diputado y senador que le permite conocer las características de dos de los poderes del Estado para poder lograr una comunicación y negociaciones adecuadas en caso de triunfar.

 

Romero Hicks es una persona seria, no un diletante. Es serio, sereno y combativo con conocimiento. No es reactivo, sino propositivo con gran competencia intelectual. No es un demagogo ni un populista. Sería capaz de generar un proyecto y plan político común con los partidos aliados para generar una propuesta aceptable para los ciudadanos, después del desastre de lo que dice ser una cuarta transformación, pero en realidad es la primera regresión.

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No. 407

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SIRVIENDO A LA SOCIEDAD

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