COMISIÓN DIOCESANA DE PASTORAL SOCIAL

Dimensión de Difusión de la Doctrina Socia de la Iglesia

 

Ante tanta información que nos llega de diferentes modos y medios sobre el tema de la Revocación de Mandato del próximo 10 de abril; ante tantas voces (algunas muy doctas) a favor o en contra de la consulta ciudadana que se va a realizar; y después de hacer un discernimiento, doy a conocer la siguiente postura, que, espero, ayude a que cada uno de nosotros como cristianos y como miembros de ésta sociedad, hagamos lo propio y con conciencia.

 

Tal vez, algunas personas estarán de acuerdo a lo que aquí expreso, o bien, estarán en contra, y no les guste mi punto de vista, pero como nos lo han pedido nuestros señores obispos de México, y después de hacer oración, y a la luz del Espíritu Santo, considero que es necesario decir que éste evento ha sido y está siendo muy manipulado. Incluso nuestros mismos legisladores han perdido la cordura, al modificar la misma ley que antes había sido aprobada. En verdad, da vergüenza ver cómo se ofenden, se gritan y se agreden, creando un ambiente de rivalidad, desorden, desunión y confusión en toda la nación. Parece que se aplica muy bien el dicho: “Divide y vencerás”, y creo que esto está sucediendo en nuestra patria, nos están dividiendo, y eso no es algo que convenga.

 

Otras personas como analistas políticos, líderes de opinión, periodistas, y otros más nos dan su punto de vista, pero, sinceramente se ha creado un ambiente de rivalidad, de desunión y esto hace que a muchos no les interese participar, y se muestren indiferentes. ¿En verdad, al ciudadano común y corriente le interesa éste asunto de la Revocación de Mandato? De verdad ¿a quién le interesa ir a votar? Es cierto que, de ordinario, en las elecciones, en general, el gran enemigo a vencer es la apatía, la indiferencia, el abstencionismo de muchos ciudadanos.

 

De acuerdo al principio del Bien Común, el cual consiste en la creación de las condiciones adecuadas para el pleno desarrollo de las personas y los diferente grupos sociales, y así logren más fácilmente su realización, considero que las consultas ciudadanas son un buen instrumento que puede ayudar a éste propósito, pero si se manipulan y “ensucian”, entonces pierden su eficacia y fortaleza. De acuerdo al principio de la debida Participación social, el cual consiste en que cada miembro de la sociedad tiene el derecho y el deber de participar en todo aquello que convenga para que el Bien Común se haga realidad, entonces deberíamos de participar en la consulta.

 

Aplaudo y apoyo a tantas personas que de manera muy activa participan en diferentes grupos que promueven la participación de otros muchos; reconozco las razones que tienen muchos para decir que ésta consulta es un fraude y una falacia, pero considero que, cuando hay tanta confusión de ideas; cuando hay tanta manipulación de parte del mismo partido en el gobierno, pregunto: ¿Valdrá la pena ir a votar?

 

Somos muchos los que no estamos conformes con y la manera como nuestro presidente está “gobernando”, pero también son muchos quienes lo apoyan. Por tanto, considero que si alguien quiere ir a votar, que lo haga y emita su parecer; pero también si alguien no vota, que lo haga consciente de que no debe ser por comodidad o por indiferencia, sino que en verdad se esté convencido de que esa forma de actuar va ayudar. Sinceramente, no creo que se logre la cantidad de votantes requeridos para que se logre la vinculación de la votación, por la gran apatía que todavía reina en nuestro pueblo mexicano.

 

No permitamos que un hombre en el gobierno nos haga daño dividiéndonos: o con él o contra él. Eso no es conveniente, ni es sano, ni es de un buen líder dividir a sus gobernados; no podemos perder de vista que somos una nación, un pueblo, no una división de sectores de unos contra otros, ni ricos contra pobres o viceversa; tampoco es conveniente caer en discusiones que no nos ayudan a la unidad.

 

Finalmente, el 10 de abril es Domingo de Ramos, iniciamos la Semana Santa, aclamamos a Cristo que entra triunfante a la ciudad de Jerusalén, vayamos con Él, que sí nos une; caminemos con Él y pidamos por nuestros gobernantes para que busquen la paz y la unidad de nuestro México; dejemos que su voz nos guíe. Nuestra nación y nuestra Iglesia no quiere que nos dividamos y perdamos de vista que las divisiones son artificiales para buscar soluciones, pero sólo unidos podemos crear y forjar un México y una Iglesia mejores.

 

Que Dios nos bendiga e ilumine con su Santo Espíritu, y que María Santísima interceda por todos y cada uno de nosotros mexicanos.

 

Pbro. Lic. Mario García Rodríguez.

Presidente de la Comisión Diocesana de Pastoral Social

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