Durante la homilía de la misa del gallo celebrada en la basílica de San Pedro, el Papa Francisco se refirió a la existencia de una humanidad insaciable de dinero, poder y placer que devora a los más débiles y causa las guerras.

 

El sumo pontífice criticó que “después de muchas Navidades celebradas entre adornos y regalos, después de tanto consumismo que ha envuelto el misterio que celebramos (...) se ha olvidado su significado” y explicó las tres palabras que puede inspirar el pesebre: “La cercanía, la pobreza y lo concreto”.

 

El Papa afirmó “que el pesebre sirve para llevar la comida cerca de la boca y consumirla más rápido” y que “puede así simbolizar un aspecto de la humanidad: la voracidad en el consumir”.

 

“Porque, mientras los animales en el establo consumen la comida, los hombres en el mundo, hambrientos de poder y de dinero, devoran de igual modo a sus vecinos, a sus hermanos” dijo Francisco que añadió: “¡Cuántas guerras! Y en tantos lugares, todavía hoy, la dignidad y la libertad se pisotean. Y las principales víctimas de la voracidad humana siempre son los frágiles, los débiles”.

 

El pastor de la Iglesia Católica recalcó que “en esta Navidad, como le sucedió a Jesús, una humanidad insaciable de dinero, poder y placer tampoco le hace sitio a los más pequeños, a tantos niños por nacer, a los pobres, a los olvidados. Pienso sobre todo en los niños devorados por las guerras, la pobreza y la injusticia”.

 

El Papa invito a la grey católica “a ser una Iglesia que adora a Jesús pobre y sirve a Jesús en los pobres”.

 

El Papa Francisco recordó las palabras del Arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero: “la Iglesia apoya y bendice los esfuerzos por transformar estas estructuras de injusticia y sólo pone una condición: que las transformaciones sociales, económicas y políticas redunden en verdadero beneficio de los pobres”.

 

Admitió que “no es fácil dejar la tibia calidez de la mundanidad para abrazar la belleza agreste de la gruta de Belén, pero recordemos que no es verdaderamente Navidad sin los pobres. Sin ellos se festeja la Navidad, pero no la de Jesús. Hermanos, hermanas, en Navidad, Dios es pobre. ¡Que renazca la caridad!”.

 

El pontífice pidió “una fe concreta, hecha de adoración y de caridad, no de palabrería y exterioridad”.

 

“No dejemos pasar esta Navidad sin hacer algo de bueno. Ya que es su fiesta, su cumpleaños, hagámosle a Él regalos que le agraden. En Navidad Dios es concreto, en su nombre hagamos renacer un poco de esperanza a quien la ha perdido”.

 

Con la misa de gallo comenzaron los actos de Navidad.

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