México ha transitado de la colonia española a la “¡¿independencia?!” con dependencia de la masonería Yorkina implantada por Joel Poinsett; de una dictadura porfiriana a la monarquía transexenal de las Familias Revolucionarias -Carrancistas, Obregonistas, Callistas y Cardenistas-; de una “¡¿democracia?!” de instituciones al “pueblo bueno y sabio”.

 

Esta es una cita de México Tierra de Volcanes de Joseph H. Schlarmán que indica en manos de quien está el País. “En México, el Estado y la masonería … han sido una misma cosa: dos entidades que marchan aparejadas, porque los hombres que en los últimos años han estado en el poder, han sabido siempre solidarizarse con los principios revolucionarios de la masonería…”.

 

Con la independencia, después con la revolución y hoy con el populismo se han emprendido acciones en contra del bien común; contrario a lo que Jorge Washington considera que “de todas las disposiciones y costumbres que conducen a la prosperidad política, la religión y la moralidad son los indispensable apoyos”.

 

Luego del intento de instaurar la monarquía con Iturbide, en México se establece como sistema de gobierno la “¡¿democracia?!”, pero se cae en caudillos, dictadores, populistas, salvadores y autócratas con un solo objetivo, asumir el poder monárquico hereditario de tal forma que la presidencia de la República sea entregada a incondicionales sexenio tras sexenio.

 

En México prevalece la corrupción; con Santa Ana se pierde Texas, Nuevo México y California; con Benito Juárez se estuvo a apunto de perder Baja California y las Leyes de Reforma reafirman el poder del Estado; ya durante la época de la revolución se institucionalizó el carrancismo y con Miguel Alemán la corrupción; con Echeverria y López Portillo se pone de moda el populismo que nos llevó a crisis económicas sexenales.

 

El pasado domingo en Toluca se revivió la época priista llamada por Enrique Kraus como “la dictadura perfecta” establecida por “la familia revolucionaria” y revivida por Morena con el arranque de la campaña interna hacia el 2024.

 

La presencia de las “corcholatas” Adán Augusto López, Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard con su “¿unidad?”, pero con la diferencia que Ebrard pide “piso parejo”, permite considerar que no se podrá emular la disciplina de la familia revolucionaria.

 

La estrategia de Andrés Manuel López Obrador con sus “corcholatas” es semejante al maniquí impuesto por Plutarco Elías Calles para mantener su poder. Luego de ser electo presidente Pascal Ortiz Rubio se colocó un rotulo en el palacio de Chapultepec: “Aquí vive el presidente. El que manda vive enfrente”. Se desconoce al autor de la frase “¡Cálles’e y Pórtes’e bien!”.

 

Pero también la estrategia de AMLO es copia del gobierno de Luis Echeverría quien “destapa” a sus secretarios presidenciables con el propósito de que “el pueblo” -bueno y sabio- los “evalué”. Esto genera grandes difusiones en Prensa, Radio y T.V., en las que se consideran las “virtudes” de los presidenciables entre los que se encontraba Porfirio Muñoz Ledo.

 

Frente a una oposición devaluada y temerosa de la ira presidencial, la estrategia de Andrés Manuel López Obrador consiste en mantener la agenda electoral rumbo al 2024 en favor de Morena y de su “maniquí” que le permita mantener el poder y, por el momento, la mejor “evaluada” del mandatario para el máximo cargo del País es Claudia Sheinbaum. El “pueblo bueno y sabio” sirve únicamente para mantener el discurso.

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No. 412

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SIRVIENDO A LA SOCIEDAD

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