El proceso electoral intermedio del actual sexenio ha adquirido una especial relevancia, a diferencia de los semejantes que le antecedieron. No se trata sólo de una elección sin precedentes respecto del número de cargos que estarán en juego, sino del reconocimiento -¡por fin!- de la importancia del Poder Legislativo en nuestro país.

 

La variedad y cantidad de puestos tienen diferente importancia para los ciudadanos. No es lo mismo una presidencia municipal, donde la vida cotidiana se desenvuelve continuamente y las decisiones y acciones de la autoridad impactan de inmediato, que la elección de un gobernador, del poder legislativo local y, finalmente, la elección de los diputados federales.

 

Además del interés que genera la elección de presidente de la República, entre los políticos, la aspiración inmediata es ser gobernadores. Con tal de alcanzar el puesto, desde el priísmo del Siglo Pasado, existe una lucha encarnizada entre los de un mismo partido y las inconformidades suelen aflorar continuamente entre los no elegidos, al grado que no son pocos los que brincan a otro partido que le dé cobijo a su aspiración y, a veces, hasta ganan.

 

El actual proceso no ha sido la excepción. Particularmente en Morena, partido un tanto desorganizado y que centra su cohesión en el presidente de la República, tuvo conflictos internos por su proceso electoral que llevaron, por ejemplo, a que Cristóbal Arias Solís renunciara al partido al ser designado como candidato Raúl Morón, y fuera postulado por Fuerza por México, en donde también su lanzamiento generó conflictos internos al vérsele como un advenedizo.

 

Pero las premuras y falta de consistencia partidista, han provocado que Raúl Morón, tenga en vilo su candidatura, pues el partido –según dice- no entregó a tiempo la documentación de sus gastos de campaña y, por tanto, el INE la ha declarado nula, aunque al parecer el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación lo va a restituir, según el proyecto de sentencia que está por discutirse. De ser cancelada la candidatura, entrará un emergente que, seguramente, ya no tendrá la popular ni de Morón ni de Arias. Podrían quedarse como el perro de las dos tortas.

 

Otro caso que ha levantado ámpula en el tema de la gubernatura, es el de Félix Salgado Macedonio, quien pidió licencia al senado de la República para contender en la elección, pero que cuya candidatura también ha sido cancelada por el INE, debido a su negativa de entregar información sobre sus gastos de campaña. Este candidato ha desatado polémica nacional por ser señalado como violador, aunque el caso judicial respectivo se encuentra congelado y no hay sentencia que le impida contender. Sin embargo, su característica agresividad lo ha llevado a enfrentarse al INE, amenazando con desaparecer al organismo electoral, si no le restituyen su candidatura. Un vil chantaje que, según parece, aprovecha para manejarlo ante la perspectiva de que el Tribunal Electoral no defina de manera tajante el tema, sino que lo devuelva al Instituto Nacional Electoral para que resuelva en definitiva.

 

Pero no es el único caso. También en Chihuahua hace aire, y como cuando el perro es bravo hasta los de casa muerde, el gobernador Javier Corral le ha hecho la guerra a la candidata Maru Campos, hasta vincularla a proceso penal por corrupción. La popularidad de la candidata lo tiene indignado y, según dicen, como tiene posibilidades de ganar y eso molesta al presidente de la República, le está haciendo la tarea al mandatario para quitarla de en medio.

 

Pero, insisto, en el actual proceso electoral los ojos de toda la nación están fijos en la Cámara de Diputados, pues ante los desatinos, exabruptos, mentiras, agresiones, etc., del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien además está demoliendo el país con su ataque a las instituciones, su aplicación arbitraria de la Ley o propuestas legislativas contrarias a la Constitución –y si es inconstitucional amenaza con cambiar ésta-, el peligro es que cuente con una mayoría en la Cámara que le permita aprobar leyes a modo.

 

Hoy por hoy, el objetivo que ha unificado a una oposición débil, es impedir que Morena tenga mayoría en la Cámara, pero el presidente parece decidido a meter mano para alcanzarla, según amenaza continuamente, a pesar de promover pactos de respeto al proceso pero, al mismo tiempo, atacando a la oposición y promoviendo sus actos de gobierno, en contra de lo establecido por la Ley y atacando sistemáticamente al INE, a quien busca descalificar, o al igual que Salgado Macedonio, desaparecer para hacerse del control de las elecciones, como ocurría en tiempos del PRI.

 

Como se puede apreciar, hay nubes de tormenta que amenazan al proceso electoral y, al mismo tiempo, a la democracia mexicana. Eso hace más urgente que la ciudadanía participe en el proceso, más allá de los partidos, acudiendo a las urnas y, cuando sea posible, en la observación electoral, a fin de garantizar la imparcialidad y limpieza de la elección.

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No. 348

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SIRVIENDO A LA SOCIEDAD

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