Para quienes dudan acerca del peligro en que se encuentra la democracia en México, lo que está ocurriendo con el INE es un claro ejemplo.

 

Primero, el presidente intentó cambiar la naturaleza del Instituto Nacional Electoral, después de una amplia campaña, de casi todo su sexenio, en contra de una institución que desde su antecedente, el IFE, había sido una pieza clave en la transición democrática, posibilitando la alternancia en el año 2000.

 

Andrés Manuel López Obrador fue beneficiario de la existencia del IFE y gracias a él logró gobernar el Distrito Federal bajo las siglas del PRD, después de haber abandonado el PRI porque no lo hicieron gobernador de Tabasco. Sin embargo, su ambición personal -Claudia dixit- lo llevó a intentar ser Presidente de la República en 2006, ocasión en la que fue competitivo, pero no pudo lograr el triunfo pues Felipe Calderón le ganó por un pequeño margen, cosa que no aceptó y lo llevó a asumir una posición de rebeldía. Insistió en 20012 y también perdió. Fue hasta 2018 cuando triunfó, según le reconocieron los organismos electorales (INE y Tribunal del Poder Judicial de la Federación). Sin embargo, su resentimiento se mantuvo y subió de tono cuando asumió el poder.

 

La sociedad civil y los partidos de oposición se unieron en defensa del INE durante la presidencia de Lorenzo Córdova en el organismo. En torno al Presidente del Instituto se integró un cuerpo colegiado unido y que defendió la autonomía del organismo. Sin embargo, el tiempo de vigencia de la presidencia de Córdova concluyó, junto con Ciro Murayama, Adriana Favela y José Roberto Ruiz. En su lugar la mayoría morenista en el Congreso designó en su lugar a Jorge Montaño Ventura, Rita Bell López Vences, Arturo Castillo Loza y Guadalupe Taddei Zavala. Esta última fue designada presidente del Instituto.

 

Con los nuevos consejeros se rompió la unidad precedente y particularmente fue señalada Guadalupe Taddei por su parcialidad hacia Morena. Esto llevó a que se procediera a un cambio del cuerpo de funcionarios del INE sin contar con el apoyo total de los Consejeros, pero por acuerdo del Tribunal Electoral.

 

Con el cambio de consejeros, también fue perceptible un cambio en el INE bajo el impulso de Guadalupe Taddei. Entre otros aspectos, la oposición se quejó de la actuación de los consejeros Rita Bell López Vences y Jorge Montaño Ventura, integrantes de la Comisión de Quejas, considerando que lejos de actuar con rigor frente a las actuaciones de Morena, se habían vuelto más tolerantes debido a su cercanía con la 4T.

 

Todo esto viene a cuento por la resolución de la Comisión de Quejas en contra de la senadora Lilly Téllez, estableciendo una medida cautelar para que ya no participe en el noticiero de Ciro Gómez Leyva por “sobre exposición”, según dice la legisladora ya que se supone que estaría pagando por dicha participación y con ello rompería con el criterio de equidad. Ella se ha defendido asegurando que ella no paga por dicho espacio, sino que es invitada por el conductor del noticiero y ha interpuesto un recurso ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

 

Independientemente de la resolución del TEPJF, lo cierto es que la decisión del INE es un ataque a la libertad de expresión, particularmente grave cuando se hace a una legisladora que busca su reelección. Pero no solo eso, este es el resultado de un conjunto de disposiciones de la legislación electoral que limitan la libertad de expresión en materia política y electoral, cuando la democracia se construye, entre otras cosas, a partir de la libertad de expresión y el derecho a la información.

 

Por otra parte, la Senadora Téllez señala, con razón, que si alguien es inequitativo en materia de comunicación, es el Presidente de la República, que usa los recursos del Estado en la mañanera y no oculta su participación en el proceso electoral, sin que el INE logre callarlo.

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