Tenemos que comenzar con ir a la historia, esa historia que se repite una y otra vez en México. Luego de 1946, se diciplinan las familias revolucionarias -callistas, carrancistas, obregonistas y cardenistas- se delegan el poder de una familia a otra, poder que se extendió hasta el 2000. México ha sido botín de los caudillistas y caciques regionales.

La perfección del Sistema Político Mexicano -control de los sectores productivos y sindicales- a través del PNR, luego PRM y, finalmente el PRI, se logró en 1946 y, desde entonces la política mexicana, sobre todo en lo que los politólogos llaman el decisión-making process, se convierte en un misterio en torno a la designación de sus candidatos. De ahí la expresión del “tapado”.

 

Para aquellos que creen que el “tapado” está superado, podemos afirmar que este mismo misterio es ejercido, ya no por las familias revolucionarias, sino por las “familias panistas”, al menos en el Estado de Guanajuato en donde se tienen reuniones secretas para designar a los candidatos a los poderes legislativo, presidencias municipales, síndicos y regidurías, reuniones que se dan desde las alcantarillas de poder de las familias que tienen como bastión al panismo.

 

Así, estamos informados que esas reuniones secretas, desde las alcantarillas del poder, se realizaron para convenir en la estrategia y operación electoral, quedando en manos del ex gobernador Juan Manuel Oliva Ramírez, el señalar los candidatos a diputados, alcaldes, síndicos y regidores, a través del “dedo consagrado”, valuando la lealdad a “la cofradía arcoíris” y a las familias azules. En este sentido Rolando Alcántar Rojas -siendo uno de los diputados más activos- y Lupe Vera no son bien vistos por las familias azules.

 

En un segundo círculo se realizan reuniones con los operadores -por el momento no daremos a conocer la dirección en las que se realizan estas reuniones, pero usted puede intuirlo- al mismo tiempo que en un cuarto círculo, se reúnen, los que ejecutaran las estrategias marcadas.

 

En las reuniones de las cabezas de familia, al estilo “el padrino” -sin ser el capo de los capos-, se nombró a Juan Manuel Oliva como el operador de la contienda electoral 2021 con la finalidad de mantener los 22 distritos electorales estatales. Recordemos que hoy hay 19 diputados albiazules, se perdió el distrito local de Salamanca, pero se cuenta con 19 legisladores azules debido a las cuotas que se tuvieron que pagar por las alianzas.

 

Otro de los temas que se trataron en esta reunión fue el deseo expresado, de manera tímida o ladina, de Miguel Márquez Márquez, quien “modesto” externa, “¡si la militancia me lo pide!”, se sacrificará en dirigir al Partido Acción Nacional, luego de que Marko Cortés deje el cargo y sea nombrado candidato a la gubernatura del Estado de Michoacán o bien en la siguiente elección.

 

La respuesta de una de las familias fue: “no tienes capacidad para jugar en las grandes ligas nacionales”, se afirmó que el partido requiere de un “líder” que tenga carácter para enfrentar a Andrés Manuel López Obrador, a la 4ta Transformación y a los liderazgos de Morena. Al tres M, si bien cuenta con el poder de la nómina al interior del gobierno de Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, a lo que debe su permanencia dentro de las familias azules, no tiene el carácter que demanda el momento histórico que viven las familias panistas.

 

Se convino en buscar la “unificación de la militancia” mediante “designaciones consagradas” pintando de democracia a los candidatos a diputados locales, a las 46 presidencias municipales, a síndicos y regidores. Por ello se le pidió a Marko Cortés Mendoza, en la inauguración de las nuevas oficinas del CD Estatal, que les tuviera “confianza” en la “designación consagrada y democrática” de los candidatos.

 

Dentro de las estrategias está también el “generar confianza” dentro del panismo y hacia la sociedad, al mismo tiempo que se está pidiendo “fortaleza” para enfrentar la contienda electoral 2021 y evitar que Morena extermine a “la isla azul” guanajuatense, principal bastión del panismo nacional.

 

Estas familias, como poseedoras del poder político y económico de Guanajuato, al más clásico sistema político México o como las familias revolucionarias o al estilo “el Padrino”, determinan, en muchos casos mediante una módica cuota o con “cooperaciones económicas de los candidatos”, a quienes representarán a la sociedad en el Congreso del Estado o a quienes administrarán los municipios. Muestra de ello es la manera en que han llegado algunos “empresarios” al albiazul, herederos de industrias generadas por sus progenitores.

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No. 319

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SIRVIENDO A LA SOCIEDAD

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